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Valorización energética en fábricas de cemento de Andalucía Residuos que producen energía

  • El 75% de la basura generada en Andalucía acaba en vertederos, frente al 25% de la UE, y su quema produce contaminación

  • Las fábricas de cemento podrían convertir en energía el 35% de esos residuos

Un empleado se dirige a la fábrica de cemento de La Araña. Un empleado se dirige a la fábrica de cemento de La Araña.

Un empleado se dirige a la fábrica de cemento de La Araña. / Javier Albiñana (Málaga)

El 75% de los residuos sólidos urbanos generados en Andalucía acaban en los vertederos, frente al 25% de la Unión Europea o el 57% de España. Es evidente que esta comunidad autónoma tiene un problema pues la eliminación de esa basura en vertederos puede llevar aparejada la emisión de metano, malos olores, riesgo de incendios o la contaminación de acuíferos.

Dentro de la jerarquía europea de gestión de los residuos, su eliminación en vertederos debería ser el último camino. Previamente se opta por la prevención, la preparación para reutilización de los productos, el reciclado y la recuperación energética. En estos dos últimos puntos se engloba la valorización material y energética, que es el proceso a través del cual se sustituye una parte de las materias primas o los combustibles fósiles que intervienen en el proceso de fabricación por otros residuos que no han podido ser reutilizados ni reciclados y que acaban directamente en los vertederos. Hay mucho por hacer, aunque ya se están dando pasos, sobre todo en la industria cementera.

Manuel Parejo, director gerente de la Fundación Laboral Andaluza del Cemento y el Medio Ambiente (Flacema) –un organismo creado por la patronal del sector y los sindicatos en 2003–, ha explicado en un encuentro con periodistas en Málaga que “con las fábricas de cemento a plena capacidad podrían llegar a valorizarse un total de 803.000 toneladas de residuos sólidos urbanos, el 35% de la basura generada en Andalucía”. En 2014, último año analizado aunque se está actualizando el informe, gestionaron 126. 752 toneladas. “Si se pudieran valorizar esas 800.000 toneladas se aprovecharían esos residuos de forma calórica y no irían a parar a vertederos, supondría un ahorro de combustibles fósiles, generaría unos 400 empleos en el sector de empresas de tratamiento de residuos y aportaría competitividad al sector ayudando a garantizar el futuro de la industria y del empleo en Andalucía”, comentó Parejo.

Vista de la fábrica de cemento de La Araña en Málaga. Vista de la fábrica de cemento de La Araña en Málaga.

Vista de la fábrica de cemento de La Araña en Málaga. / Javier Albiñana (Málaga)

Las fábricas de cemento, para producir el clinker, necesitan energía y ésta se puede obtener de los combustibles fósiles o de estos medios alternativos. En el caso, por ejemplo, de la fábrica de cemento de Málaga de FYM-HeidelbergCement Group, más del 50% del combustible utilizado para calentar el horno donde se hace el clinker procede de la quema de neumáticos fuera de uso, trozos de plástico u orujillo. Esa valorización, afirmó Parejo, “no genera residuos ni escorias o cenizas volantes porque se alcanzan temperaturas de entre 1.500 y 2.000 grados centígrados y el tiempo de exposición máximo es de seis segundos”. Sin embargo, el director gerente de Flacema sí aseguró que las incineradoras de los vertederos “generan escorias, cenizas volantes y otros residuos que tienen que ser gestionados porque se alcanzan temperaturas de unos 800 grados y el tiempo máximo de exposición es de dos segundos”.

Partiendo de esta base, la pregunta es qué frena a las fábricas de cemento a utilizar más residuos sólidos urbanos si es beneficioso para ellas –con la valorización generan menos emisiones de CO2, contaminan menos y tienen que pagar menos derechos de emisión–, para la sociedad y para el medio ambiente. Parejo señaló que hay dos cuestiones. La primera es que hay ayuntamientos que, por el motivo que sea, ponen trabas. La segunda es que las fábricas pagan dinero por esos residuos y para que les sea rentable tienen que analizar la relación coste/valor calórico de los residuos frente al combustible fósil. Si la diferencia es abismal no les compensa, aunque si es mínima sí prefieren apostar por esa valorización.

Parejo resaltó que “hay falsos mitos sobre la valorización energética” y puso sobre la mesa varios estudios. En uno de ellos, de la Universidad de Alicante, se afirma que “la valorización energética de lodos de depuradora o neumáticos fuera de uso no suponen un impacto añadido en el entorno de la fábrica”.

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