Un viajera con discapacidad se queda en tierra y envían el cargador de su silla eléctrica a Panamá

La mujer asegura que le impidieron viajar por la batería de litio que contiene el aparato tras perder el primer vuelo y cambiar de compañía

Sarah Almagro denuncia un “trato discriminatorio” a personas con discapacidad en aerolíneas

Kathi Maier, viajera afectada con su scooter y una maleta / M. H.

La viajera alemana Kathi Maier, con residencia en Málaga y con movilidad reducida a causa de una distrofia muscular, llevaba días preparando su viaje a Panamá. Pero nunca llegó a pisar su destino. Lo que prometía ser un viaje para mostrar la accesibilidad del país americano para personas con movilidad reducida, como otros tantos que ya ha hecho y que relata en sus redes sociales —@wehere_is_kathi—, ha terminado convirtiéndose en una pesadilla. La viajera denuncia un trato discriminatorio por su discapacidad tras dos días entre aeropuertos, una noche de hotel con la incertidumbre de si podría volar a su destino, la prohibición de embarcar rumbo a Panamá por su silla de ruedas eléctrica y la pérdida de su maleta, según explica a este periódico.

Ahora espera en su residencia de Málaga la llegada de la maleta extraviada, en la que lleva el cargador de su silla eléctrica y otras ayudas técnicas —que si salió en el vuelo con destino a Panamá—, y el envío de otro cargador, que su madre le ha mandado desde Alemania, para poder hacer vida. ‘‘Llevo desde el jueves que llegué de Madrid sin poder salir de casa. Solo lo hice el domingo para ir al gimnasio porque me queda a dos calles y si tenía batería para ir y volver’’, precisa.

Maier obtuvo todos los permisos necesarios para poder viajar con su silla eléctrica que contiene una batería de litio por parte de Iberia, la compañía encargada del viaje, y comenzó su travesía el martes 3 de marzo con el primer vuelo Málaga-Madrid. Desde allí, hacia transbordo y tomaba un avión hasta Panamá. Pero cuando llegó a la capital le notificaron que había perdido el vuelo, del que desconoce el motivo.

La solución que le propusieron en la ventanilla de Iberia, según cuenta la viajera, fue tomar un vuelo que salía en torno a las 15 horas, pero con otra compañía. En este caso, Air Europa. El siguiente paso fue volver a por sus pertenencias a la T4 para poder facturar el equipaje en la T1 con esta segunda compañía. Sin embargo, después de cruzar el aeropuerto de Madrid, para su sorpresa, se encuentra una nueva complicación: ‘‘Se demoraron demasiado en entregarme mi silla y en avisarme que la maleta ya estaba camino a Panamá. Cuando fui a hacer el check in, el vuelo estaba cerrado’’.

La nueva compañía aérea le reprogramó el viaje para el siguiente día a la misma hora. Mientras tanto, pasó una noche de hotel en la capital con todos los gastos pagados, ‘‘con una habitación y un transporte accesible’’, matiza. Mientras tanto, el cargador de su silla eléctrica y otras ayudas técnicas que la viajera alemana necesita, por ejemplo, para tener asistencia en el baño, viajaban en la maleta que iba rumbo a América.

Al día siguiente se personó en el aeropuerto para tomar su vuelo. Cuando llegó, se encontró otro impedimento, esta vez por parte de Air Europa. ‘‘Me dijeron que no podía volar porque Iberia no había avisado de que volaba con una batería de litio y que su política obliga a aprobarlo 72 horas antes’’, precisa. En este momento y después de ofrecerle un vuelo directo el sábado 7 de marzo, Maier desistió y decidió tomar un vuelo de vuelta a Málaga: ‘‘Me sentí tan agotada y desesperada que quería volver’’. ‘‘No me iba a quedar dos noches más en Madrid sin mis ayudas técnicas, sola y sin poder moverme porque la batería de mi silla estaba muy baja’’, añade. Le reprograman la vuelta, siempre según la versión de la viajera, para las 12:30 horas del jueves 5 de marzo, pero se la volvieron a cancelar, según apunta, por el tamaño del avión. A las 19:00 horas, después de una larga travesía, logró volver a Málaga. ‘‘Vino a buscarme la asistencia y cuando me levanté para cambiar de silla me caí del agotamiento’’, añade. Ahora, está a la espera de recibir asistencia médica.

De momento, sigue sin conocer el estado de su maleta. ‘‘El viernes me notificaron que iban a enviar mi maleta de Panamá a Madrid, pero desde entonces no sé nada’’, apunta. Ahora, confirma que llevará la situación a los tribunales: ‘‘Estoy en busca de un abogado porque quiero una compensación. No solo por lo que he pagado, sino que me han quitado casi una semana de vida’’.

A pesar de lo vivido, Maier no quiere olvidar la labor del servicio de asistencia de personas con movilidad reducida de los aeropuertos. ‘‘Me acompañaron durante todo el tiempo y me siento muy agradecida’’, destaca. Según la viajera, en todo momento se preocuparon por ayudarla: ‘‘Hablaron con ambas compañías, pero no consiguieron nada’’.

Mientras tanto, desde Air Europa informan que la gestión de lo sucedido y la devolución de la maleta corresponden a Iberia al no existir una alianza aérea entre ambas compañías. Por este motivo, aseguran que desde la aerolínea no pueden intervenir en el proceso. Este periódico ha intentado contactar con la compañía Iberia sin haber obtenido respuesta.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último