DE AYER A HOY

La zona que unió una provincia

  • El ferrocarril que se construyó para llevar la escollera desde la cantera del Morlaco hasta la obra del puerto permitió más tarde unir la capital con la comarca de la Axarquía

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No era más que un pedregal cuando en la década de los 80 del siglo XIX comenzó en la zona de La Malagueta la construcción del ferrocarril que se utilizó para transportar desde las canteras del Morlaco hasta las obras del puerto la escollera necesaria para construir los nuevos muelles del puerto, proyectados en 1876 por el ingeniero Rafael Yagüe. Pero cuando terminaron las obras, la plataforma de este ferrocarril y parte de los raíles se utilizaron para construir la línea ferroviaria que a partir de 1908 unió Málaga con Vélez-Málaga y posteriormente con Ventas de Zafarraya. Era el primer tramo de un trayecto que pasando por Alhama debía llegar hasta Granada y que, según Manuel Olmedo Checa, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, "nunca se concluyó".

La cercanía con el mar era tal que para que esta vía no sufriera los embates de las olas hubo que construir una defensa de escollera, lo que supuso que la playa de la Malagueta llegase prácticamente a desaparecer. Después, a partir de 1950, la obra del paseo marítimo Pablo Ruiz Picasso obligó a avanzar aún más hacia el mar para crear la plataforma de la nueva carretera, "que suponía una notable mejora de la comunicación viaria entre la capital y la vega del río Vélez". Sin embargo, el origen de esta importante conexión comenzó mucho antes. El 3 de enero de 1588, en un lugar cercano al actual Hospital Noble, se echó al mar una piedra bendecida por el obispo don García de Haro, en un gran festejo popular organizado por el Ayuntamiento de Málaga con motivo de una obra que era crucial para el desarrollo comercial de la ciudad.

La fotografía de esta zona data de la década de los 40 del siglo pasado. Al fondo se aprecia el hotel Miramar, cuya construcción concluyó en 1926. En la zona que hoy ocupa este edificio, estuvo establecida a comienzos del siglo XIX una fábrica de azúcar y la fundición El Ángel, dos importantes factorías de la época. Contiguo al hotel por la derecha aparece el edificio de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces, que fue bautizado como Palacio de la Tinta por el gran número de oficinas que albergaba.

A la izquierda aparece la cúspide de la chimenea de la fábrica de electricidad de la Compañía Hidroeléctrica del Chorro, situada en la calle Maestranza y de la que sólo se conserva la chimenea como una reliquia de arqueología industrial. Por entonces ya habían desaparecido los famosos baños de la Malagueta, conocidos como La Estrella y Apolo, y que fueron unas instalaciones muy selectas en las que los más pudientes tomaban relajantes en el baños de mar ocultos de miradas ajenas.

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