Málaga C.F.

Radiografía familiar de Harper

  • Ryan, hermano mayor y agente del delantero, desglosa el largo camino hasta el primer equipo

  • "Su experiencia le hace ser el jugador que vemos"

Harper gesticula rodeado de rivales del Rayo Majadahonda. Harper gesticula rodeado de rivales del Rayo Majadahonda.

Harper gesticula rodeado de rivales del Rayo Majadahonda. / MARILÚ BÁEZ

Puede contar muchas historias Jack Harper con solo 22 años. El delantero, sensación malaguista este arranque de temporada, eclosiona de la mano de Muñiz como punto álgido de una ascensión con tropiezos de todo tipo. Ryan, su hermano, ex futbolista y representante, le actúa también de asesor y confidente. Al fin y al cabo tocó los infiernos del fútbol y surte de motivos al bigoleador para no parar.

Fuengirola, Estepona, Betis B, Guadalajara, Fuenlabrada o Algeciras fueron algunos de los capítulos en la carrera de Ryan Harper. "Yo era muy trabajador, un peón del fútbol que dio muchas vueltas por Segunda B. Tuve bastante mala suerte con los equipos, viví la crisis, tres o cuatro situaciones de impagos y ley concursal, pero me sirvió para aprender de este mundo", confesaba ayer el mayor de los Harper en una charla en Deportes Cope Málaga donde radiografía a Jack. De él resalta precisamente ese movimiento por categorías inferiores, con situaciones críticas, hasta lucir el dorsal 30 por los campos de Segunda: "Esta acumulación de experiencias es al final el futbolista que tenemos hoy en día, que sabe trabajar, a la vez tener la pelota y leer bien el partido".

Del Fuengirola-Los Boliches a causar un impacto en el torneo de Brunete que le llevó primero al Sevilla y luego al Real Madrid con 13 años. En adelante, seis temporadas de blanco sin la conclusión deseada. "Pasan los años, ves que se acerca el salto y se te derrumba en un paso, que era ir al Castilla", señala. Tuvo que tratar de rehacer su carrera en el Brighton: "Ahí hubo un trabajo psicológico de reanimar su carrera, motivarlo, que esté centrado y siga trabajando. Se fue a otro país donde disfrutó, pero fue también un sacrificio grande estar fuera de su casa y bastante lejos de su entorno".

Pese a sus orígenes escoceses, nada que ver. "Se tuvo que adaptar a otro estilo de fútbol. En el Madrid ganas fácil, tienes compañeros con mucha calidad y la pelota te viene al pie. Inglaterra es mucho más físico, priman los kilómetros en el partido, trabajar, saltar de cabeza... El balón no te viene al pie, las paredes no existen, es mucho más intenso, de ida y venida", relata. No tuvo peso en el primer equipo y salió del reservas rumbo al Málagueño con un bagaje importante, pese a todo. "A Jack le ha beneficiado esta experiencia para adaptarse a todos los estilos de fútbol posibles", añade Ryan.

En el filial metió 13 goles en 23 partidos en media temporada partiendo desde la banda y el curso pasado fue importante para el ascenso con otros 13 en 39. Acumula ahora 609 minutos tras jugar en cada uno de los siete partidos que van de Liga 1|2|3 y sus dos goles, ante Almería y Rayo, han servido para ganar. Sin haber entrenado una sola vez con el primer equipo la campaña pasada, fue a la pretemporada y entre las circunstancias del equipo se afianzó a base de esfuerzo.

"Él tenía en la cabeza que iba a bajar al filial y mientras estuviera ahí decía que iba a disfrutarlo. No hablamos mucho de qué iba a pasar, solo de disfrutar y realmente pensando en que si tenía que estar en el filial, peleó mucho por ascender a Segunda B y haría lo mismo donde estuviera", apunta su hermano. Dado el salto, le sirve de Pepito Grillo: "Lo machaco más en que nunca baje los brazos. Un futbolista hoy día puede jugar mejor o peor, pero mientras esté en el campo el trabajo juega a su favor".

Y entre ese virus FIFA que azota al Málaga, Harper no quiere saber nada por el momento. Apunta Ryan que el delantero rechazó la llamada de la sub 21 "porque le suponía perderse tres partidos y su objetivo número uno es el Málaga". Y en el campo lo demuestra.

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