Resultado y crónica del Málaga CF - Mirandés (1-1) Las horas sin luz

  • El Málaga, con muchas rotaciones, no fue capaz de aguantar su ventaja ante un Mirandés serio y que mereció ganar

  • El VAR arregla dos errores de bulto de Vicandi Garrido, que casi anula el tanto de Jozabed

Las fotos del Málaga CF-Mirandés. Las fotos del Málaga CF-Mirandés.

Las fotos del Málaga CF-Mirandés. / Marilú Báez

A Málaga la tarde se le ha vuelto noche y su equipo abanderado se resiste a aceptar las horas de luz sisadas. A veces parece un conjunto iluminado, capaz de todo, con jugadores prestándose las musas, armónico. Pero también tiene sus sombras. Ahí es cuando deja de ser lobo y se vuelve humano. Su yo terrenal, de cualquier modo, dio para aguantar un empate ante el buen Mirandés y seguir invicto en casa. Ahora tocan casi de una tacada Mallorca y Espanyol, buenos termómetros.

Este Málaga es una cooperativa en la que el capataz está intentando hacer que su escasa cuadrilla parezca un ejército. Extrañó el cambio tan radical en el once, desfigurando el núcleo sobre el que se habían cimentado los dos triunfos premium ante Zaragoza y Sporting. Sin Luis Muñoz y Ramón, los remos los cogieron Escassi y Cristian. Los puñales fueron para Jozabed y Jairo tras el destacado papel de Rahmani y Chavarría. Y otros movimientos más naturales.

Sí pareció tener algo menos de electricidad y un mucho más de vello. Coincidía el Málaga, no obstante, con sus anteriores actualizaciones en la solidaridad, el despliegue, la idea, el orden, la elección. Y brotó, con ellos también, la química. Un ejercicio de flexibilidad, de socios. Una coreografía en la que Matos bailó hasta el precipicio y Jozabed culminó.

A veces parece un sinsentido –a estas alturas y con sus circunstancias– que el Málaga tenga tanto sentido en lo que hace. Eso no supone no pasar fatigas, que también las pasó ante un Mirandés digno y con sus tareas aprendidas. Lo que supone es que sabe que también tocará sufrir y lo acepta.

No era un partido controlado en absoluto, el descanso vino bien al equipo para tomar oxígeno y repasar la lección. Tal y como avanzaba el libreto, los cambios tenían que servir para inclinar un poco el campo hacia Loazain. Y entre que llegaban y no, zarpazo del Mirandés, que rajó las líneas y además de empatar (mala defensa y blando Soriano) mereció el segundo.

Pellicer llamó a la caballería. Primero les tocó a Rahmani y Chavarría. Luego, Luis Muñoz y Ramón. Volvió a equilibrar algo la balanza, pero las mejores ocasiones seguían siendo del Mirandés. Así que el entrenador de Nules tiró su última carta por si el joven Larrubia prendía la mecha de nuevo.

En la ruleta rusa nadie ganó, pese a los esforzados intentos blanquiazules, que acabaron en un tiro de Luis Muñoz en jugada personal que el meta rival desbarató. Vicandi, horrendo y salvado del ridículo por el VAR, apenas dio tres minutos pese a las interrupciones. El reparto de puntos es alimento pero no sacia a ninguno.

El bagaje de puntos, al fin y al cabo, sigue siendo generoso con el Málaga, que tiene que darle una vuelta al tema de las rotaciones con vistas a lo que viene. Lo más positivo, en el terreno de lo intangible, es que aparenta un gran margen de mejora y potencial para explotarlo.

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