Resultado y crónica del Málaga CF-Sporting Cuando todo es un casi (1-1)

  • El Málaga rescata un empate ante el Sporting en un partido en que ambos terminaron con diez

  • El penalti de Adrián desconcertó a los de Muñiz, que empezaron muy bien

Iván Alejo se lamenta. Iván Alejo se lamenta.

Iván Alejo se lamenta. / Marilú Báez

En el Málaga ahora mismo todo es un casi. Y como siga así, su ascenso también lo será. El Málaga es lo que casi le sale a Ontiveros, lo que casi marca Seleznov, lo que casi inventa Alejo, lo que casi para Munir. El Málaga es donde casi llegan Erik Morán y Adrián cuando van tarde a un envite. Es el centro lateral que casi va (o casi nunca va) donde tiene que ir, es el saque de banda de Luis Hernández que casi crea peligro, es el balón en el área que casi caza Ricca. Es el partido que casi gana, que casi pierde, que casi no empata.

Contó un número decente de balones al área el Sporting, incluidas dos ocasiones claras, hasta el tanto rojiblanco. No fue una mala presentación la del Málaga, que regresó a La Rosaleda tras dos salidas y cuatro puntos tratando de hacer olvidar la derrota ante Osasuna.

El equipo nunca fue muy de mandar y hasta los números lo corroboran. Le va mejor dando la posesión al contrario, pero en esta etapa de indefinición que le acerca a la teoría de la manta corta quiere agradar ante su gente y no termina de quedarle ajustado el traje.

Jugó y generó, sin grandes alardes, pero fue mejor que el Sporting, que no se había presentado aún al encuentro. Y llegó el penalti, absurdo además, en una acción tan impropia que hubo que ver las repeticiones para terminar de creerse que había sido. Adrián llegó tarde y derrumbó el plan del Málaga.

El Málaga no se hundió como ante Osasuna, siguió buscando al contrario, que con 0-1 recordó que venía de cuatro triunfos seguidos y que tocaba tirar de oficio. No fueron pocos los segundos robados por los rojiblancos. Los blanquiazules perdieron más precisión si cabe y casi todo nacía de los saques de banda largos y fútiles de Luis Hernández.

Muñiz mantuvo el once tras regresar de la caseta, aunque no le habrían sobrado un par de cambios. Se dijese lo que se dijese en el vestuario, no sirvió para nada. El Málaga casi en bloque se quedó dentro, al menos de corazón. La inoperancia blanquiazul asusta en ocasiones. Casi todo lo que se genera nace por espontaneidad.

El Sporting pudo ampliar la renta y empezó a oler sangre a la contra. Después llegaron las expulsiones y todo terminó de romperse. En esas grietas floreció Blanco Leschuk, que rompió su larga sequía para dar diez minutos de fe a La Rosaleda. En la recta final, en plena anarquía, Lod estrelló el segundo balón rojiblanco a la madera y Mariño evitó el momento de gloria del inclasificable Seleznov.

Se entra en los diez partidos finales, tan cacareados por Muñiz esta temporada. El Málaga sigue sin ganar en La Rosaleda y así es imposible subir a Primera. Y si no es imposible, casi.

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