Clamor arbitral del Málaga: las acciones más polémicas en Anoeta
Dos penaltis que Fuentes Molina no quiso ver, el 2-1 de Ochieng o la cacería a David Larrubia, algunos motivos de la indignación
Lo del arbitraje es duro
El Málaga se marchó de Anoeta profundamente indignado. La actuación de Fuentes Molina dejó un reguero de decisiones que encendieron al conjunto blanquiazul y que han provocado un auténtico clamor arbitral en la plantilla el seno del club. La derrota escuece, pero dolió aún más la sensación de que varias acciones clave volvieron a caer del lado contrario. Podrá haber estado más o menos acertado en el juego, pero lo que resultó imposible de digerir fue el criterio arbitral, que castigó una y otra vez al equipo malaguista en jugadas determinantes. Lo verbalizaba Funes tras el partido.
La primera gran polémica llegó con el clarísimo penalti no señalado sobre Joaquín Muñoz. El extremo, nada más arrancar la segunda parte, se internó en el área y Beitia le contactó por detrás sin tocar el balón, impactando claramente en el pie del jugador malaguista, que quedó tendido varios segundos sobre el césped. Ni el colegiado quiso verlo ni el VAR consideró oportuno intervenir, en otra de esas decisiones difíciles de explicar para cualquiera que haya visto la jugada. Lejos de quedarse ahí, el Málaga volvió a sentirse perjudicado en otro penalti, esta vez sobre Lobete. El atacante encaró a Garro a diez minutos del final y cayó tras un contacto evidente rodilla con rodilla. Es cierto que la caída pudo parecer algo forzada, pero el contacto existió, fue claro y, lo más incomprensible, se produjo con el árbitro perfectamente colocado de frente. De nuevo, silencio desde el VAR.
Pero la jugada que terminó de incendiar al Málaga fue el 2-1. Ochieng remató a la salida de un córner en una acción que, más allá de las dudas iniciales sobre una posible mano, dejó una imagen muy difícil de justificar: Gorka Carrera, en fuera de juego posicional por más de un metro y pegado a Alfonso Herrero, obstaculizando su visión e incluso llegando a contactar con el guardameta antes del remate. Una acción que el Málaga considera determinante y que pese a su gravedad tampoco fue revisada.
El enfado no se limitó a esas acciones. David Larrubia fue objeto de un castigo constante, recibiendo entradas de todo tipo sin que el criterio disciplinario pareciera protegerle, mientras que otras decisiones y amonestaciones terminaron de sacar al equipo del partido y de desesperar a jugadores y cuerpo técnico. La sensación en el Málaga es clara: demasiadas decisiones en contra, demasiadas acciones decisivas sin sancionar y un arbitraje que terminó condicionando el partido. La indignación es enorme y el malestar, profundo en el seno del club. Ahora queda por ver cuál será la reacción de la entidad en los próximos días, en una categoría donde las protestas arbitrales se están acumulando jornada tras jornada.
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