Después de la derrota

La autocrítica ocupa el espacio en el Málaga tras el primer tropezón de la era Funes, que ya había avisado de cómo los rivales se armarían contra ellos a medida que le estudien

Dos partidos de sanción al segundo entrenador del Málaga

Funes y los suyos en Anduva. / La Otra Foto

Somos lo que hacemos después de caernos. Puedes culpar al suelo que pisas o al karma. Pero también puedes tomar cartas en el asunto, aprender y mejorar. Y eso es lo que Juanfran Funes trató de manejar desde el mismo momento en el que Moreno Aragón pitó el final en Anduva. La autocrítica ocupó todo el espacio para no perder toda la semana en debates sobre arbitrajes y el nuevo fútbol que nos está dejando el VAR. El entrenador del Málaga CF no se aferró al victimismo sino que fue todo lo didáctico que pudo en el discurso posterior.

Es el primer tropezón gordo de Funes al frente del Málaga, que casi todo lo que había cosechado habían sido victorias. Pero sólo hay que tirar de hemeroteca para recordar que esto ya lo había avisado. Sabía que la luna de miel se acabaría en algún momento porque en el fútbol profesional los rivales te estudian de manera pormenorizada y tarde o temprano neutralizan (o al menos lo intentan) tus virtudes.

Se vio en la vigilancia tan alta que hubo sobre David Larrubia, a quien a veces le encimaron o rodearon hasta tres rivales. También frente al metrónomo blanquiazul, Dani Lorenzo, que cuando bajaba a recibir raro era no tener una sombra. También en la manera de cargar sobre el flanco de Rafita, menos asistido fuera de casa cuando se juega con dos delanteros. Y a quien cada vez esperan más por dentro al jugar a pierna natural.

Ahora tiene un reto inmenso el Málaga, con Funes a la cabeza. Tiene que buscar también nuevas fórmulas para sorprender a sus adversarios. Aunque lo más importante es conseguir hacer de esta derrota gasolina para los próximos encuentros ante rivales de talla similar al Mirandés como la Cultural Leonesa y la Real Sociedad B.

Es lo que se llama un revolcón a tiempo. Que el equipo, que es algo bisoño, no caiga en la autocomplacencia y recuerde que en LaLiga Hypermotion no hay partido sencillo ni tiempo para relajarse. Los más veteranos también se ocupan de eso.

Aun así, el Málaga, tuvo capacidad de reacción ante un rival que se adelantó en el marcador por dos veces. Y hasta rozó el 2-2 en los compases finales. El espíritu blanquiazul sigue intacto.

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