Entrevista a Seleznov, jugador del Málaga CF "Es la primera vez en toda mi carrera que no juego ni marco"

  • El delantero ucraniano repasa su trayectoria en el Málaga desde que firmó en invierno, da el porqué de su estado físico al llegar y habla de su progresión

  • Asegura que vino "para jugar en Primera" y deja recados a Muñiz y su estilo

Seleznov mira a cámara bajo la portería. Seleznov mira a cámara bajo la portería.

Seleznov mira a cámara bajo la portería. / Javier Albiñana

Yevhen Seleznov (Makiivka, Ucrania, 1985) llegó al Málaga en enero de la mano de Juan Ramón Muñiz para, sin éxito hasta el momento, traer gol al equipo. Sabe de ello, en su prolongada carrera ha repartido más de 150 tanto en clubes como con la selección ucraniana, en la que compartió vestuario varios años con Andriy Shevchenko. Intenta redimirse, su mala forma al aterrizar marca una etapa de cuatro meses donde apenas ha sumado 346 minutos en 12 partidos en los que no ha visto puerta. Atiende a Málaga Hoy en una sala del estadio Ciudad de Málaga en compañía de su hijo Ruslan. Su esposa, Alla, llama varias veces por teléfono durante la entrevista, que se desarrolla en inglés, aunque el delantero se esfuerza por dejar alguna palabra en un curioso español.

–¿Cómo se siente a día de hoy?

No me gusta mentir. Es un 50/50 porque no tengo muchos minutos, tampoco marco y eso me tiene muy enfadado porque es la primera vez que me pasa en toda mi carrera. ¿Qué le puedo hacer? Prometo trabajar duro al 100%, y lo que prometo lo hago. El fútbol es mi vida, tomé mucho riesgo al venir porque estaba en la Superliga turca, pero quería ayudar al Málaga porque así me lo pidieron, y ahora venir y no jugar ni marcar... Entiendo que es una mentalidad diferente, tácticamente es diferente, pero mi vida ha dado un giro de 180º. Aun así, esto es culpa mía por no marcar en las oportunidades que he tenido.

–Qué partido tan frustrante el del Mallorca.

–Sí, pero esto es fútbol. Solo pude jugar un minuto y qué voy a hacer, pero esto es así. A veces solo tienes una ocasión, metes y ganas 1-0. Ahora el Málaga tiene un estilo de juego y eso es importante, que hay ganas de atacar.

–Ahora viene el Cádiz, otro partido fundamental.

–Ojalá podamos ganar, ojalá, porque este es un partido clave para el play off y jugar en Primera con el Málaga, que es mi deseo. Y además quiero jugarlo contra el Albacete, ¡que le den a Zozulya! [ríe]

–¿De verdad?

–Es broma, es broma. Somos buenos amigos, jugamos juntos en el Dnipro, es otro ucraniano, aunque tampoco es tan broma, quiero darle [gesticula simulando un golpe]. No, pero tengo muchas ganas de, si no podemos ascender directo, jugar el play off y subir a Primera. Para eso vine.

"Físicamente me encuentro bien; entreno mañana y tarde y he perdido nueve kilos desde que llegué"

–¿Cómo han cambiado las cosas con Víctor?

–Cuando viene un entrenador cambia todo, todo es diferente, pero no es ningún problema. Para mí no importa, he estado en Shakhtar, Dnipro, en grandes equipos, y el fútbol es tu mente y lo que hagas para manejar la presión. El fútbol es para disfrutar, no es un trabajo. Si alguien dice que esto es un trabajo, que lo deje. Tienes que jugar con el corazón. La táctica ahora ha cambiado porque es más de ataque, antes era algo más defensivo porque tenía que bajar a robar la pelota, pero es que yo no soy un defensa. Luego es normal que esté cansado, pero es que yo puedo controlar el juego como un atacante, no como un defensa.

–Físicamente llegó francamente mal y ha estado trabajando para estar a tope en el tramo final de temporada, pero quedan solo seis jornadas. ¿Dónde está en ese proceso?

–Físicamente me encuentro bien. Sigo entrenando por la mañana y por la tarde y he perdido nueve kilos desde que llegué en enero.

–Pero después no se le ve bien en el campo.

–Este equipo me trajo para marcar y si no marco es que no lo estoy haciendo bien, pero doy todo lo que tengo. Pero si alguien dice que pude ser un error, que soy lento, que técnicamente no soy bueno... Nunca he sido un nueve, más bien un diez, así ha sido en Turquía, también lo hice con Juande Ramos. No soy de quedarme siempre en el área, me gusta moverme. Para eso el físico es importante y ahora me siento más preparado para hacer mi juego.

–Para entender el estado en el que llega a Málaga hay que conocer qué le ocurre en el Akhisarspor turco.

–Llegué al Akhisar porque me trajo el entrenador, Okan Buruk. El equipo era muy bueno, de calidad, con un gran ambiente. Ganamos la Copa eliminando al Galatasaray en la semifinal y en la final derrotamos al Fenerbahçe, y justo después el presidente despide al entrenador. Después, el nuevo [Safet Susic] ganó la Supercopa contra el Galatasaray y a los cinco partidos también lo echa y se trae a unos tipos que no entienden de fútbol.

–Pero empieza jugando y de pronto desaparece del equipo. ¿Qué ocurre?

–Fue porque el entrenador [Cihat Arslan] prefirió darle la razón a otro jugador [el portugués Josué] en un problema que tuvimos. Todo el mundo me conoce, no hablo mucho, pero él estaba todo el día "por qué no haces esto, por qué no haces lo otro". Y un día me dio una patada en un entrenamiento y nos encaramos. ¡Pero sin pelear! Él es muy bajito [ríe mientras gesticula], solo habla. El entrenador nos expulsó a los dos, pero al día siguiente él jugó el partido y a mí me mandaron con el segundo equipo. Es increíble, el Galatasaray quería pagar por mí cinco millones en verano para jugar en la Champions, ofreciéndome estar siempre en el once, y el presidente no quiso venderme. Y a los dos meses coge y me manda al segundo equipo porque lo dice el entrenador. Lo que pasa es que como yo tenía más peso que él en el vestuario, en cuanto pudo me mandó fuera. Yo no tengo ningún problema, pero si no me quería, que me hubiese vendido.

Seleznov posa en un banquillo en el Ciudad de Málaga. Seleznov posa en un banquillo en el Ciudad de Málaga.

Seleznov posa en un banquillo en el Ciudad de Málaga. / Javier Albiñana

–Y entonces tiene la opción de firmar por el Málaga.

–Tuve más oportunidades, pero el Málaga apostó por mí. Lo normal es que me hubiera ido en verano al Galatasaray, pero aun teniendo seis, siete u ocho opciones en Turquía con más salario que el Málaga, la clave fue que el entrenador [Muñiz] me llamó y me dijo que quería verme. Fue un cambio muy grande porque en Turquía tengo un nombre, lo tengo todo, pero la dirección deportiva vino y hablamos. Sé que no soy joven y es un riesgo, pero quiero jugar en Primera porque tuve opciones de hacerlo durante mi carrera y dije que no a equipos como el Betis o el Levante. Era demasiado estúpido. Pude ir también a Inglaterra, al Bolton, West Ham... Pero dije que no, que prefería quedarme en Ucrania porque lo tenía todo. Estaba en el Shakhtar, en el Dnipro... No necesitaba ningún cambio en mi vida.

–¿Cómo fue esa primera conversación con Muñiz?

–Me dijo que viniera, que ayudase, y yo soy un tipo que confía en todo el mundo. Hablamos, le dije que solo veía un problema y es que no conocía esta liga. Veo fútbol, pero veo Primera, no conocía Segunda. Hablé también con mi familia, les dije que lo mismo me iba al Málaga, que serían seguramente los tres últimos años de mi carrera [firmó hasta verano y dos más en caso de ascenso]. Y vine, pero después de diez u 11 partidos apenas he jugado, no sé por qué.

–¿Cómo era su relación en el Dnipro?

–Lo normal. Era el segundo entrenador, pero al llegar aquí me sorprendió que solo jugara a defender. Había estado con él y con Juande, y aquello era otra cosa, aunque también es verdad que era un equipo distinto con jugadores de mucha calidad como Konoplyanka, Rotan, Giuliano...

–¿Aquellos pudieron ser los mejores años de su carrera? Jugó la final de la Europa League contra el Sevilla.

–Jugué para el Dnipro cuatro años y también otros cuantos con el Shakhtar, y allí también lo pasé bien. Estuve en 2008 y allí gané la UEFA y si llegamos a ganar al Sevilla habría sido mi segunda. Fueron grandes años jugando siempre la Champions League.

–Entre 2013 y 2014, jugando en el Dnipro, estalla el conflicto entre Ucrania y Rusia y este afecta especialmente Donetsk, cercano a la frontera, de donde es usted. ¿Cómo lo vive?

–Allí tenía todo. Mi corazón estaba en Donetsk y también con el Shakhtar, porque allí crecí desde la Academia y allí está mi hogar. La última vez que fui hará cinco años. Me compré una casa en Kiev, pero mi hogar está allí, tenía mi apartamento con mis cosas. Cerré la puerta y no volví, y no sé si iré otra vez porque es difícil saber si ha acabado o no el conflicto. Pero al final esto es política y no quiero hablar mucho de ello. Es muy complicado porque nunca ves lo que verdaderamente hay detrás.

–Después de aquello volvió a jugar en el Shakhtar, en 2016.

–Sí, y fue muy difícil. Yo no soy un jugador de coger el dinero y callarme, si no soy feliz en algún sitio me voy. Quiero mucho al Shakhtar, es uno de los más grandes de Ucrania, pero el club y los jugadores estábamos en Kiev y para jugar teníamos que irnos a Lviv, a 540 kilómetros de distancia, pero es que es imposible jugar sin aficionados. Sin ellos no hay fútbol y eso no me gustaba. Era raro vivir en un sitio y viajar para jugar en casa, pero en realidad eso no era nuestra casa porque estábamos lejos y solo nos venían a ver 1.000 personas.

"En Donetsk está mi hogar, pero hace cinco años que no voy por la guerra; cerré la puerta y no sé si podré volver"

–Con 33 años ha vivido muchas cosas. Campeón de la UEFA, internacional más de 50 veces con Ucrania, dos veces pichichi de su liga... ¿Quién es hoy Seleznov?

–Sigo siendo el mismo de siempre, pero con un poquito más de experiencia en mi cerebro. Ahora, como decía, es la primera vez en toda mi carrera que me quedo sin hacer goles. ¡La primera vez! Y obviamente estoy enfadado por ello y pienso sobre todo en los aficionados del Málaga, porque todo lo que quiero es ayudar.

–Como dice, en Ucrania tiene un nombre y es bastante popular. Incluso vino una televisión de su país a hablar con usted tras fichar por el Málaga.

–Es cierto, pero la verdad es que no soy muy dado a hablar con los medios. No me gusta porque nunca digo nada interesante, y menos si no marco. Cuando no marco, cuando no puedo hablar de fútbol, del juego, de lo que hago, para mí es como no decir nada. Yo no soy de palabras, soy de hechos.

–En esa ocasión hablaron con usted y también con Blanco Leschuk. No coincidió con él en el Shakhtar. Aun así, ¿lo conocía?

–Sí, oí su nombre algunas veces. Lo recuerdo de un partido que jugó contra el Karpaty Lviv una vez, pero Blanco es un jugador joven, yo soy de otra generación. Jugué en la selección ucraniana cinco años con Shevchenko, eso te dice lo que nos llevamos.

–La mayoría de sus minutos han sido acompañándolo.

–Como dije, no soy un nueve. Normalmente juego un poquito por detrás, soy segundo delantero. Me gusta tener la pelota. Él es un gran jugador, es un buen referente, baja el balón, ayuda a los demás, puede pasar... Me gusta mucho.

–¿Qué le gusta de Málaga?

–Bueno, vivo en Benalmádena pero no salgo mucho. No suelo ir a la playa o salir en barco como algunos. Mi día a día es entrenar por la mañana, comer y a las 16:00 vuelvo a entrenar. Y ya después quizá me relajaré un rato en la piscina, pero todos mis días son así.

Seleznov conversa durante la entrevista en una sala del Ciudad de Málaga. Seleznov conversa durante la entrevista en una sala del Ciudad de Málaga.

Seleznov conversa durante la entrevista en una sala del Ciudad de Málaga. / Javier Albiñana

–[En español] Dice alguna que otra palabra en español. ¿Las aprendió aquí o ya sabía algo antes de venir?

–¡Tranquilo, tranquilo! Hablo poquito pero tú rápido [también en español].

–Intento hablar lento, pero es verdad que aquí en Andalucía somos muy rápidos hablando y supongo que le será más difícil.

–¡Los andaluces hablan rápido y de manera incorrecta!

–¡Bueno!

–Sí, porque los andaluces no dicen buenos días, dicen buenodía [marcando el acento andaluz]

–Pero eso no es incorrecto.

–Ya, pero como a mí me enseñaron buenos días... A veces escucho pero no entiendo. Tú dices buenodía y no buenos dí-as [marca exageradamente el final]. Me cuesta mucho, no puedo entenderlo todo.

–Lo que quería decirle al principio es que si sabía algo de antes o si está aprendiendo aquí.

–¡Ah! No, yo no sabía nada de español antes de venir y ahora estoy aprendiendo en una academia. Voy durante una hora, cuatro días a la semana.

–¿Y en el vestuario con quién se lleva mejor?

–¡Con todos! Todos son buena gente, no digo que uno sea mejor o peor. Me llevo bien con todos.

–Por redes sociales se deja ver muchas veces haciendo deportes como el boxeo. A los aficionados les despierta mucha curiosidad.

–Pues no sé por qué. Me gusta mucho el boxeo, también el hockey sobre hielo, aunque este no es un buen sitio para practicarlo, también me gusta el baloncesto... Me gusta el deporte, es mi vida. Precisamente ahora a las 16:00 tengo boxeo. Es un buen ejercicio de coordinación para el fútbol, para sentirte bien, es muy bueno.

–O sea, que es parte de su preparación física.

–Sí, pero no me gusta llamarlo preparación. Es más deporte y el deporte es mi vida, es como yo disfruto. Prefiero hacer deporte que ir bebiendo cerveza por la calle.

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