Málaga CF, agua para el vino
El Málaga vive un momento de felicidad no esperado hace un mes y medio, pero ahora llega el momento de gestionar la euforia y las expectativas disparadas
Rafita, chico para todo
La montaña rusa del fútbol tiene ahora al Málaga CF a toda velocidad y con un cosquilleo especial con los Reyes Magos recién llegados. A mediados de noviembre, cuando se decidió el relevo de Funes por Pellicer, era impensable una situación así a principios de enero, con siete puntos de renta sobre el descenso y a sólo tres de la fase de ascenso, con 29 puntos en la jornada 20 (30 se hicieron tras 21 el ejercicio anterior). Parece irreal, pero los seis partidos de Liga que ha dibujado el equipo han ido in crescendo hasta el festival en El Molinón, con un actuación excelente en un contexto de bajas, con un equipo de 23.4 años de media y ante un rival también enrachado.
Solía decir Sergio Pellicer que igual cansaba su discurso. Más allá del aspecto táctico o de la idea de fútbol, sí se adivinan en estos primeros pasos de la era Funes una alegría y un descaro mayor, se ha doblado el promedio de goles a favor por partido. Ha sabido tocar teclas el de Loja para cambiar el ánimo y el aire. Puede ser una muestra pequeña aún pero existe una tendencia. Pero el fútbol, incluso en esta momento de felicidad, ha mandado avisos. Tras el empate del Zaragoza, en el descanso tras un primer tiempo malo en Albacete se podía pensar que esto no iba a ningún lado. La segunda parte del Carlos Belmonte, con Larrubia y Dani Lorenzo andando sobre las aguas, y los enormes encuentros ante Almería y Sporting, dos equipos de zona alta, saldados con victorias han terminado de convencer a los más escépticos.
Ahora llega un momento no sencillo, el de gestionar la euforia y las expectativas disparadas, echar algo de agua al vino. Los rivales ya tienen un patrón cada vez más claro sobre el que trabajar los partidos a este Málaga de Funes, que alineó una doble punta en Gijón que reconoció Borja Jiménez que le pilló por sorpresa. Las transiciones malaguistas fueron muy peligrosas, el despliegue fue enorme. Jugarle de tú a tú a este equipo es tarea complicada, pero sacar pecho en esta categoría sería un error.
Llega el momento también de ayudar desde los despachos. Hay varios lesionados de larga duración, algunos con un historial que aconseja, también por su bien, no presionar para que aporten. Abrir la mano y fichar no es renunciar a la idea, al contrario, es reforzarla, dotar de más herramientas y meter gasolina a un vestuario que ha recuperado la sonrisa. Los importantes son los que están, pero más piernas y pulmones pueden mejorar la cosecha.
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