Málaga CF-Cultural Leonesa: Lo que diga Larrubia II (2-1)
Doblete del '10', con un segundo tanto a lo Messi en el 93' para sellar otra remontada de un equipo que sufrió pero sigue agarrado a la zona alta
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David Larrubia pidió perdón entre lágrimas a La Rosaleda cuando por fin logró marcar su primer gol de la temporada. Fue contra el Andorra el 26 de octubre. Ante la Cultural Leonesa celebró su segundo gol -como sacado de algún highlight de Leo Messi- alzando su camiseta y enseñando el 10. Un número de infinito peso en el Málaga históricamente y que devoró a muchos. El niño que hacía diabluras en el campo del Roma-Luz no es apodado Mago por gusto. Se le lleva esperando desde que era más chico que el balón y ahora descuella en Segunda, categoría que le va quedando más pequeña cada jornada que corre.
Los titulares tienen que hablar de Larrubia porque lo merece. Pero en los sumarios hay que hacer un hueco a Aarón Ochoa. Hay veces que un jugador te gana el partido, pero es otro el que lo cambia. El hispanoirlandés saldrá en las portadas algún día, tiempo al tiempo. Quizás también este equipo y su entrenador, quién sabe. Por el momento, sigue instalado en la zona de arriba, de play off, a tiro de algo más. Aun así la categoría le está diciendo que no le vale solo con el plan original de Funes. Si quiere mantenerse en la senda, deberá sortear obstáculos de todo tipo. Lo del Mirandés y la Cultu son avisos. Pero también el Málaga envía su mensaje a los demás: no se rinde, tiene calidad y fondo de armario.
El once de carrerilla de los partidos de casa se vio ligeramente modificado. Regresaron, como estaba previsto, tanto Murillo como Carlos Dotor a sus posiciones. Pero la alineación contaba con Javi Montero -que no había tenido protagonismo con Funes- en lugar de un Einar Galilea que había sido uno de sus pilares.
No afectó gran cosa a la mecánica del Málaga, que monopolizó el esférico con picos que rozaron el monólogo. Acertadamente, Funes había señalado ante los medios de comunicación que la posición tiene que servir para hacer daño. Y fue precisamente lo que no terminó de conseguir su escuadra, que tropezó una y otra vez con la última línea de Ziganda.
Cuando más cerca estuvo fue al robar alto, pero careció de finura en los metros de la verdad. La Cultu aceptó su papel en todo momento sin ningún complejo, dejando claro no obstante que a nada que hubiese un error en la entrega saldrían como alma que lleva el diario hacia el área de Alfonso Herrero.
Anduvo cerca de abrir la lata el Málaga con un contragolpe en el que Chupete abrió para Dotor, que con todo a favor disparó al muñeco. Con fuerza, pero centrado. El portero la despejó. Toda la puntería que le faltó la tuvo Iván Calero, con la maldita ley del ex. Un zapatazo lejano que botó justo delante del cancerbero y se coló.
Casi logra el segundo, otra vez desde fuera. Tocó en Montero y luego Herrero la sacó como buenamente pudo. Lo mejor que le podía pasar al Málaga era el descanso. Tresaco, un vendaval, también tuvo tiempo para montar una contra que el central sevillano abortó.
Reaccionó Funes desde el descanso retirando a su brújula, Dani Lorenzo (tocado), para introducir a Aarón Ochoa. Y salió fuerte el Málaga. Forzando un córner con un posterior cabezazo brutal de Chupete que sacó casi en la línea Edgar con una mano fuerte. El mismo Chupe se topó con el meta leonés nuevamente en un disparo.
No es sólo goles el delantero cordobés. También sabe asistir. Una acción en la que combinó con Joaquín Muñoz y luego puso el balón raso al segundo palo donde entró Larrubia para matar mientras Dotor arrastraba a los últimos defensas. Cambió el viento en Martiricos y Funes agitó el avispero. Niño por Joaquín y Juanpe por Izan Merino.
Hubo tiempo para un susto tremendo. El Málaga arriesgó con balón muchísimo en la salida y la Cultu logró marcar un tanto anulado por falta sobre Dotor. Poco después, Rafita cayó en el área sin que el colegiado mordiese el anzuelo.
Lo buscó con ahínco el Málaga, que cargó con todo sin la pizca de fortuna que tuvo otras noches. Y entonces se prendió el candil en el 93'. Como si le hubiera poseído Messi se libró de sus rivales y paró el tiempo en el área. Ese tiro que antes se le iba, ya no. Ahora entra.
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