Málaga CF-Real Zaragoza: El árbitro le da un tajo a la flor de Funes (1-1)

El Málaga CF lo hizo prácticamente todo para ganar al Zaragoza, que se llevó un inmerecido punto de La Rosaleda gracias a un penalti más que discutible en el minuto 95

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Izan Merino no se lo cree tras el Málaga-Zaragoza
Izan Merino no se lo cree tras el Málaga-Zaragoza / Carlos Guerrero

Le pegaron un tajo a la flor de Funes y su Málaga CF, que pese a todo sigue invicto en LaLiga Hypermotion desde su estreno. Le birló el Zaragoza la victoria con un tanto de penalti en el minuto 95. Una pena máxima más que discutible. Más bien inexistente. De esos que se pitan en la era del VAR pero que no se revisan en el VAR con lo mucho que se juega una entidad deportiva en estos niveles.

Fue un jarro de agua gélida. Fría se queda muy corta. Y frenó en seco a un Málaga vivaracho y comprometido, que mereció el triunfo. Eso sí, cabe destacar en el análisis que una de las asignaturas pendientes de este equipo es aprender a cerrar los partidos. O con goles o con el otro fútbol.

Es innegable que hasta cuando anduvo en su peor versión de esta primera vuelta, el Málaga siempre tiene un poquito más de todo en La Rosaleda. Pisa valiente el césped, muestra prontito los colmillos y ofrece un plus de energía.

A lomos de un once que se repitió nuevamente, el Málaga construye sobre la marcha una nueva identidad, reflejo de su nuevo entrenador, Juanfran Funes. Se recita de carrerilla por el momento la alineación blanquiazul (que por motivos de homenaje histórico vistió con la segunda equipación).

Tardó dos minutos en amenazar por primera vez la portería de Andrada. Dani Lorenzo, al que Funes ha quitado el corsé, apareció en el segundo palo en una jugada que él mismo había iniciado. Anduvo cerca de robar la cartera a la zaga aragonesa.

Fue precisamente Dani Lorenzo quien lanzó la acción del primer tanto. Esta vez en la sala de máquinas, esperando el instante exacto para una exquisita apertura en la que conectó con Joaquín Muñoz, derribado en falta -y amarilla- por Franchu.

Falta lateral que botó Víctor García al corazón del área con toda la intención del mundo y que generó una segunda jugada de la que el Málaga obtuvo petróleo. Conectó el disparo Izan Merino y dentro del área, como si fuera un punta nato, Einar Galilea dio el pase a la red con su pie menos natural.

Los malacitanos fueron insistentes en la búsqueda del segundo. Sin dar un paso atrás, alternando contragolpes con alguna acción mejor cosida y llevando al Zaragoza a un escenario que no le convenía. Aun así, lo de Rubén Sellés tuvieron algún acercamiento vivaz como un centro de Valery que Kodro remató fuera.

Con idéntica convicción regresó el cuadro de Funes al campo tras el descanso, yendo decidido a por el Zaragoza y rozando el segundo con un remate de cabeza de Dani Lorenzo a centro de Larrubia que pasó cerca del poste.

Y más cerca aún estuvo con un disparo -de primeras nuevamente- de Adrián Niño que frenó de un pechazo Andrada tras una gran acción de Izan y Joaquín. Pero el Zaragoza comenzó a ganarse su sitio. Herrero tuvo que detener un disparo a Raúl Guti y después se mascó la tragedia en un saque de esquina (66’).

A pesar de todo, el Málaga siguió mostrando su personalidad, no condicionada por el empuje del rival. Funes refrescó, primero con Rafa Rodríguez y luego con Lobete y Chupete.

Sellés también sacó todo lo que tenía y casi le sale de dulce. El primer balón que tocó Dani Gómez a pase de Toni Moya (que había entrado junto a él) obligó a Herrero en su partido cien a hacer un rectificado felino que salvó el gol y casi le cuesta el físico. Sufría por primera vez el Málaga con cierta constancia y diez minutos aún para el 90’.

Debió matar el partido en un contragolpe sobre la bocina el Málaga. Lobete se excedió en la conducción y luego Chupete se resbaló tras un buen recorte en el área. Andrada también hizo lo suyo un minuto más tarde al despejar un disparo de Larrubia.

Y con La Rosaleda esperando casi el final, llegó la acción más polémica de la noche. Un penaltito de Recio que en la repetición pareció un mero forcejeo. El árbitro no atendió a protestas y no lo revisó. Dani Gómez batió a Herrero y apenas había tiempo para reaccionar.

Aun así, pudo hacer el 1-1 Lobete de cabeza a centro de Ochoa, pero Andrada lo evitó nuevamente. El portero maño provocó además una tángana una vez pitado el final, para enervar todavía más a La Rosaleda, que despidió al colegiado entre abucheos y silbidos.

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