Sporting-Málaga CF: Imperiales en Gijón (1-3)

El Málaga CF sigue volando con Funes (14 de 18 puntos) y toma El Molinón en un partido en el que supo gozar con el balón y sufrir cuando no lo tenía para una victoria de muchísimo valor

Las fotos del partido

El Sporting-Málaga CF, en fotos
El Sporting-Málaga CF, en fotos / La Otra Foto

Ahí está el Málaga CF de Funes, la apuesta de Loren Juarros que se veía de manera casi unánime como temeraria, que vuela sin motor. En uno de los mejores partidos de los últimos años por contexto (escenario, exigencia y bajas), ofreció un recital de fútbol para conquistar El Molinón, campo histórico y uno de los menos accesibles de la categoría. 1-3 venció el Málaga CF, con un once de 23.4 años de media, con sólo dos jugadores mayores de 25 años. Exhibió el temple para gobernar el partido y agredir con goles cuando tuvo el control y supo sufrir y proteger el área cuando el Sporting, uno de los equipos con más talento en la parte de arriba, apretó. Sólo un desafortunado penalti por manos de Galilea, imperial en el resto del partido, permitió batir a Alfonso Herrero.

Fue un partido memorable, la apuesta de Funes le salió de manera fabulosa. En estos momentos es cuando hay que recordar que vendrán derrotas con la misma filosofía. De momento, 14 de 18 puntos. Un gol de Chupete, que hizo un partido para que cualquier club inglés random pague su cláusula, después de una jugada messianesca de Larrubia, uno de Adrián Niño después de un rechace de Yáñez a tiro del cordobés y la sentencia de Lobete después del penalti transformado por Juan Otero, antes de que Brian Oliván hiciera una entrada de carnicero que pudo haber lesionado de gravedad a un Larrubia que se fue a hombros de los fisios al banquillo. Fueron los highlights de un partido con mucha miga y que permite al Málaga alcanzar los 29 puntos antes del último partido de la primera vuelta.

Funes arriesga y por ahora tiene premio. Con bajas importantes de titulares, le dio la banda izquierda a Rafita, con Ochoa caído hacía ahí más adelante y colocó una doble punta con Niño y Chupete, una fórmula que hasta ahora no se había explorado de inicio pero que puede dar réditos. Es talento pujante, es gente con hambre y están tocados por la varita del gol. Es de esperar que España sub 21 no se los lleve a la vez... Pero méritos están haciendo.

Después del tanteo inicial, el Málaga tuvo personalidad para domar el balón y al rival, para enlazar posesiones largas sin renunciar a algún balón largo o a acelerar cuando se creaba la ventaja. Mediado el primer tiempo, la batuta era malaguista hasta que Larrubia cogió la chistera y galopó desde su campo para asistir a Chupe. Yáñez le había sacado en el minuto tres un disparo duro abajo con un paradón, pero esta vez ajustó la zurda para ponerla a media altura y al palo largo. Golazo desde el arranque de la jugada. Con el Sporting noqueado, otro jugadón malaguista, centro de Puga, que ha dado piernas y mordiente con su regreso, y cabezazo violento de Adrián Niño que se estrelló en la escuadra. Pérdidas de Ochoa y Larrubia en campo propio ocasionaron dos oportunidades para el Sporting, bien solventadas por la zaga, en los postrimerías del primer tiempo.

Era de esperar un intento de avalancha del bloque asturiano tras el descanso, pero el Málaga CF resistió. Gol anulado a Nacho Martín por falta previa de Murillo, reclamo de penalti del irascible público gijonés y contra malaguista, con Ochoa marcando los tiempos, Chupete rematando seco y Yáñez dejando el balón muerto para que Niño marcara el 0-2 con olfato de delantero caro.

El Málaga tuvo la sentencia con otro jugadón de Chupete, que dio un recital aguantando el balón y con descargas al primer toque, que habilitó a Carlos Dotor. El madrileño, en una frivolidad, quiso picar el balón solo ante Yáñez y el ex malaguista la paró. Movía el banquillo Funes, sacaba a Joaquín y Rafa Rodríguez por Ochoa y Niño. Tras ese fallo de Dotor, penalti desgraciado de Galilea, que quiso evidenciar que no agarraba al rival sacando las manos y el balón le pegaba en el codo, en era VAR inapelable. Arbitraje con mucha personalidad de Alejandro Morilla Turrión. Juan Otero transformaba el 1-2. Un minuto después, la entrada criminal de Oliván, golpe duro para Larrubia y mental para el rival por la roja. Lobete, otras veces tan impreciso, definió de lujo aprovechando un mal despeje sportinguista para un 1-3 merecidísimo para un Málaga egregio, capaz de disfrutar y de sufrir en el mismo partido. Y que bajo el mando de Funes parece volar, el tiempo dirá hacia dónde. Una gozada de equipo.

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