Educación

IES Bezmiliana: Ropa inteligente para mejorar la vida

  • Un grupo de alumnos del IES Bezmiliana de Rincón trabajan en un proyecto europeo diseñando dispositivos para “dar solución a problemas que tenemos alrededor”

Alumnos del IES Bezmiliana trabajando en el diseño del logotipo. Alumnos del IES Bezmiliana trabajando en el diseño del logotipo.

Alumnos del IES Bezmiliana trabajando en el diseño del logotipo.

Tienen entre 17 y 18 años, mucha ilusión y muchas ganas de aprender y de ser útiles en la sociedad en la que se mueven. Detrás de ellos, un grupo de profesores que han sabido implicarlos en un proyecto europeo, que de salir adelante, podría mejorar la vida de muchas personas ciegas, que trabajan con enfermos de Alzheimer, o incluso a los padres que temen perder de vista a sus hijos cuando éstos saben cómo buscarles las vueltas. Son los alumnos de Tecnología de la Información del IES Bezmiliana de Rincón de la Victoria. Participan en el proyecto Erasmus Plus Future Trends in Clothing (FTC) y hoy parten hasta Viena para exponer sus prototipos ante otros estudiantes de Austria, Alemania y Grecia.

La ideóloga fue la profesora de Informática Lola Vázquez, inspirada en los estudios que su hija realiza fuera de España de Diseño y Moda. A esto hay que sumar que le apasionan los programas Erasmus y que sólo el año pasado consiguió sacar adelante hasta nueve en el instituto rinconero. Así que sumó los dos vértices y se metió de lleno en este proyecto europeo para fabricar ropa inteligente al que ya había empezado a dar forma una profesora alemana. “Tenemos que partir de que son prototipos que diseñan niños de entre 17 y 18 años que pueden ser no muy finos, pero sí muy útiles y que hemos trabajado con mucha ilusión. Lo que hemos buscado es dar solución a problemas que tenemos alrededor”, explicó Lola quien cuenta también con los siete compañeros del departamento de Informática.

Los estudiantes comparten programa con otros de Alemania, Viena y Grecia

Los estudiantes alemanes son los encargados de fabricar los tejidos, los austriacos de comercializarlas y los griegos de las evaluaciones. Los malagueños son los responsables de la parte tecnológica. El lunes les presentarán a sus socios los prototipos que han diseñado.

Entre los más ilusionantes está el dispositivo circular que han diseñado, del tamaño de una moneda de 2 euros. Éste se puede programar con un temporizador con diferentes colores con luces leds que van ligados a alguna acción concreta. Podría tener aplicación para las personas con Alzheimer de forma que los cuidadores sólo con ver la luz en la solapa sabrían si les toca fisioterapia, comedor o cualquier otra actividad dentro de la residencia sin necesidad de preguntarles ni de ninguna otra consulta.

También han ideado uno para las personas ciegas al que llaman “el lázaro” que se incorpora en la ropa y vibrará o emitirá un zumbido si a cierta distancia encuentra un obstáculo.

Para los padres han pensado un display que va en la ropa y en el que se registra si el niño tiene alguna alergia o alguna enfermedad alimenticia. Esto evitaría algún susto en los cumpleaños infantiles que comparten entre compañeros. También para los progenitores han pensado un sensor a modo de GPS adherido a la ropa que vibra si el niño se retira cinco o diez metros. Éste también serviría para personas mayores o para encontrar objetos.

“Estas son nuestras propuestas, pero lo interesante es que cuando lleguemos a Viena y lo expongamos, es posible que los niños de otros países encuentren otras aplicaciones a los nueve dispositivos que hemos construido y que sean hasta mejores”, explicó Vázquez.

“Lo interesante es que con estos programas Erasmus aprenden a trabajar en equipo, pero cada uno con una función muy definida. Tienen que escuchar a sus socios, y encima hacerlo en inglés”, resaltó esta profesora de Informática, quien precisamente no entiende que esta asignatura no esté presente en los grados medios.

“Ahora están ilusionados y expectantes pero será cuando vuelvan cuando se den cuenta de dónde han estado y lo que han hecho. No es un viaje de fin de curso, hay que trabajar mucho”, comentó la coordinadora del proyecto quien viaja también con ellos junto a otros tres profesores de Informática a los que ha involucrado.

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