Un estudio científico traza cómo desplegar en España una red de hidrogeneras verdes antes de 2030

Los expertos proponen una red con dos tipos de hidrogenera (pequeña y grande) y distribuye las estaciones por provincias buscando equilibrio entre cobertura territorial y eficiencia

España gana peso en la nueva estrategia europea por el hidrógeno verde

Punto de recarga de una estación hidrogenera de la compañía Iberdrola. / Archivo

España podría contar con una red nacional de 149 hidrogeneras alimentadas con energías renovables antes de que termine la década, capaz de dar servicio a vehículos de hidrógeno con costes asumibles y emisiones muy reducidas, según un amplio estudio científico publicado en International Journal of Hydrogen Energy. El trabajo, liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) junto a universidades españolas y alemanas, analiza por primera vez de forma integral dónde, cuántas y de qué tamaño deberían ser las estaciones de repostaje de hidrógeno renovable en España.

El análisis parte de los objetivos oficiales de la Hoja de Ruta del Hidrógeno y del escenario previsto para 2030: unos 17.500 turismos y 7.700 vehículos pesados (camiones y autobuses) propulsados por pila de combustible. Para abastecerlos, los autores diseñan una red de entre 100 y 150 estaciones, cifra que finalmente se concreta en 149 hidrogeneras, distribuidas por provincias en función de la demanda y de la red actual de gasolineras.

Dos tamaños y reparto por provincias

El estudio propone una red con dos tipos de hidrogenera (pequeña y grande) y distribuye las estaciones por provincias buscando equilibrio entre cobertura territorial y eficiencia. Como punto de partida, utiliza la malla existente de 11.711 gasolineras en España para fijar cuotas mínimas provinciales y evitar “desiertos” de repostaje.

Para simplificar el análisis energético, España se agrupa en zonas según su potencial renovable (radiación solar y viento), y para cada zona se optimizan las capacidades de las estaciones. El resultado final es una asignación de 149 estaciones a escala nacional.

Andalucía en el mapa del hidrógeno

El estudio divide España en cinco grandes zonas según su potencial renovable. Andalucía queda integrada en la zona sur, junto a Extremadura, Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana, Murcia y Madrid. Este bloque destaca por su alto recurso solar, lo que lo convierte en un territorio estratégico para producir hidrógeno verde mediante electrólisis alimentada con fotovoltaica.

Según el modelo, provincias andaluzas como Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz o Almería figuran entre las que concentrarían más estaciones de gran capacidad, reflejo tanto de su peso demográfico como de su potencial para convertirse en nodos logísticos de movilidad sostenible.

Conectadas a la red, baratas y eficientes

Una de las conclusiones más relevantes del trabajo es que las hidrogeneras conectadas a la red eléctrica resultan claramente más competitivas que las aisladas. El coste nivelado del hidrógeno oscila entre 9,5 y 16,7 dólares por kilo en estaciones conectadas a la red, frente a 14,8 a 24,1 dólares en instalaciones totalmente aisladas.

La clave está en la eficiencia: las estaciones conectadas pueden volcar a la red la electricidad renovable sobrante, reduciendo desperdicios y costes. En el sur, donde la producción solar es muy elevada, esta conexión resulta especialmente ventajosa para evitar excedentes energéticos que encarecen el sistema.

Una inversión asumible dentro de los planes públicos

El despliegue completo de la red diseñada requeriría una inversión total aproximada de 1.520 millones de dólares si todas las estaciones estuvieran conectadas a la red, una cifra muy por debajo de los 8.900 millones de euros previstos en los planes estatales para el desarrollo del hidrógeno renovable.

Además, el estudio confirma que todas las configuraciones analizadas cumplen con los criterios climáticos de la Unión Europea, situándose por debajo del umbral de emisiones que define al hidrógeno como renovable.

Los autores advierten de que el trabajo es tecnológico y económico, y que factores como la disponibilidad real de suelo, los permisos ambientales o la aceptación social pueden condicionar la implantación final. Aun así, el estudio ofrece una hoja de ruta sólida y cuantificada para acelerar la movilidad con hidrógeno en España.

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