Alerta en Israel tras el atentado que pone en peligro el proceso de paz

La Policía israelí reforzó ayer sus efectivos especialmente en Jerusalén por el temor a nuevos actos de venganza · La UE espera que la masacre "no haga descarrilar" el camino hacia el entendimiento

Judíos ultraortodoxos miran los agujeros de las balas en la puerta de la escuela de Jerusalén.
Judíos ultraortodoxos miran los agujeros de las balas en la puerta de la escuela de Jerusalén.
Agencias / Jerusalen

08 de marzo 2008 - 05:03

La Policía israelí pasó ayer a un estado de alerta reforzado, especialmente en Jerusalén, como consecuencia del atentado del jueves en una escuela religiosa de esta ciudad. "Hemos hecho reunir las grandes fuerzas en Jerusalén para garantizar la seguridad de los habitantes", declaró a la radio militar el comandante de la policía de la ciudad, Aharon Franco, quien indicó que las fuerzas del orden estaban en "estado de alerta general" en todo el país debido al temor a nuevos atentados pero también a actos de venganza de extremistas israelíes.

Como medida de seguridad, se prohibió a los fieles palestinos, de sexo masculino y de menos de 45 años, acceder a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, tercer lugar santo del islam.

Los fallecidos, todos ellos adolescentes que estudiaban en la yeshivá de Mercaz Harav, fueron disparadas con un fusil automático por un palestino que hirió además a diez personas, según el último recuento de fuentes médicas.

En este clima de tensión, miles de personas participaron ayer en el cortejo fúnebre por los ocho estudiantes.

Los participantes se congregaron a primera hora de la mañana de ayer en el escenario del ataque. Fuentes policiales informaron de que se han estrechado las medidas de seguridad por temor a que se produzcan más atentados en las honras fúnebres.

El Gobierno del primer ministro israelí, Ehud Olmert, calificó de "masacre" el atentado pero advirtió de que proseguirá el proceso de negociación con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, que también condenó el ataque y expresó su rechazo a cualquier tipo de violencia contra civiles, sean israelíes o palestinos. Sin embargo, en la Franja de Gaza, sus rivales de la organización radical-islámica Hamas celebraron el atentado con conciertos de bocinas y salvas al aire.

El palestino disfrazado como judío ortodoxo entró en un instituto de estudios talmúdicos en Jerusalén y disparó a su alrededor durante diez minutos en todas direcciones matando a ocho personas antes de ser abatido por un oficial del Ejército israelí. Alaa Abu Dheim, autor del primer atentado en Jerusalén desde hace cuatro años, sabía que el lugar y el momento elegidos para la masacre tenían una fuerte carga simbólica.

El miércoles, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, se esforzaba en Israel junto con autoridades palestinas para retomar los intentos de paz. No habían pasado 24 horas cuando un terrorista palestino echó por tierra los esfuerzos de llegar a un acuerdo de paz en la zona.

Las reacciones de la comunidad internacional no se hicieron esperar. La Unión Europea condenó el atentado a través de la Presidencia eslovena de turno, que afirmó en un comunicado que "estos actos de horror son totalmente inaceptables y no puede haber justificación para ellos", y confió además en que lo ocurrido "no haga descarrilar el proceso de paz recientemente relanzado en Annapolis".

Sin embargo, el Consejo de Seguridad de la ONU fue ayer incapaz de acordar una condena el sangriento atentado ante la insistencia de algunos países de que se incluyera a los civiles palestinos muertos por las acciones militares israelíes en Gaza.

El presidente de turno del máximo órgano, el embajador ruso Vitaly Churkin, expresó a la salida de la reunión convocada con carácter de urgencia su pesar por las disensiones del Consejo. "Solamente me queda lamentar que el Consejo de Seguridad no haya podido acordar una declaración sobre lo sucedido en Jerusalén, unos por un lado querían concentrarse en lo que ha sucedido y otros querían que se reflejara un panorama más amplio", agregó.

La reunión de urgencia de ayer es la segunda que convoca el Consejo de Seguridad en menos de una semana, lo que demuestra la grave situación que atraviesa Oriente Próximo y el delicado estado del proceso de paz.

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