El filipino Lav Díaz deslumbra en la Berlinale con una película de ocho horas
'Una canción de cuna para el afligido misterio' retrata de forma poética la lucha por la independencia
El cineasta filipino Lav Díaz desafió ayer las reglas del juego en la Berlinale con Hele sa Hiwagang Hapis (Una canción de cuna para el afligido misterio), una película de ocho horas de duración sobre la lucha contra la opresión colonial, obviamente excesiva, pero al mismo tiempo maravillosa.
La más extensa película presentada a competición en una Berlinale, rodada en blanco y negro, apuesta por la parsimonia, sin banda sonora ni mayor acompañamiento acústico que el rumor de las hojas azotadas por el viento en la jungla filipina, de las olas rompiendo en la playa o el piar de los pájaros, y arranca con la ejecución, el 30 de diciembre de 1896, de José Rizal, médico, escritor y revolucionario, a partir de la cual discurrirán una serie de personajes en torno a Andrés Bonifacio, figura mítica de la guerra que acabó con 300 años de poder colonial.
Destacan en el conjunto dos figuras femeninas: Caelestina, la amante de un capitán español que traiciona a su pueblo para luego arrepentirse, y Gregoria de Jesús, la mujer que durante 30 días buscará el cadáver de su esposo.
Es una película trazada sobre una guerra cruel, la lucha de la independencia de España del archipiélago, pero desprovista de imágenes violentas, que discurre tan lentamente como ha querido Lav Diaz y que empieza a disfrutarse cuando uno deja de mirar el reloj para limitarse a disfrutarla. La cinta consiguió un atronador aplauso al final de la proyección.
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