audiovisual Su primer cortometraje como director ya ha sido seleccionado en varios festivales

Los Ángeles no puede esperar

  • Rubén Navarro llegó hace dos años a California para vivir del cine · Tras participar en rodajes trabaja hoy para Renee Taylor y Joseph Bologna

Alguien conoce la fórmula para aterrizar en Los Ángeles sin padrino y vivir dos años de película. Se llama Rubén Navarro, es de Málaga , su vocación es el cine y su secreto, la perseverancia. A los 18 años se fue a Madrid a estudiar Comunicación Audiovisual y Publicidad y en 2010 decidió apostar en serio por su futuro. Tiró de sus ahorros y aterrizó en California sin conocer a nada ni a nadie. Se fue con un visado de estudiante, se matriculó en la Universidad de California en un curso de dirección de cine de un año de duración, lo estiró un año y medio "para extender el visado un poco más" y al terminar, la misma Universidad le otorgó un permiso de trabajo.

Tras enfrentarse a un idioma prácticamente nuevo, "una ciudad "inmensa"y una industria desconocida, Rubén puede presumir hoy de haber iniciado ya el camino. Gracias a los contactos entre la -"también inmensa"- comunidad de españoles, hoy trabaja como freelance editando todo tipo de vídeos, desde bodas hasta documentales y encargos de conocidos actores. Ha participado como extra y asistente de producción en rodajes con actores como Charlie Sheen, Hilary Duff, Jim Carrey o Steve Carrell. Y en estos momentos aborda como editor un encargo del matrimonio de veteranos actores Renee Taylor (La niñera) y Joseph Bologna (Un papa genial) que lleva la música del compositor Andrea Morricone (hijo del famoso Ennio Morricone) .

"Venir a Los Ángeles para mí siempre ha sido un sueño que me quité de la cabeza, sobre todo, por el tema económico. Me parecía muy complicado", recuerda el malagueño. Pero por aquello de no hay imposibles, hace dos años decidió poner en práctica su quimera tras trabajar un tiempo en Madrid como grafista para Antena 3. Dejó el trabajo y voló hasta EE.UU sin saber que le deparaba la meca del cine.

A sus 29 años ya acumula anécdotas entre sus múltiples intervenciones. "muchas de ellas sin cobrar". delante y detrás de la cámara. Como cuando hace algo más de un año, le llamaron para ejercer de asistente de producción y extra en la comedia She wants me, que tenía al controvertido Charlie Sheen como actor y productor ejecutivo. "Fue justo al día después de que le encontraran al actor borracho en Nueva York con una prostituta. Todo el set estaba lleno de paparazzis y no dejaban de perseguirme para sacarme cosas de él. Yo solo decía 'no puedo decir nada'", recuerda al otro lado del teléfono.

Cuando el único aval es la actitud y la capacidad de trabajo, cualquier experiencia suma. De ahí que Rubén aprovechase su participación como extra en las series de televisión C.S.I. y Mujeres Desesperadas "para aprender y sacar un dinerito", comenta, sin importarle el tiempo de espera. "Yo he llegado a estar 16 horas seguidas en un plató desde las seis de la mañana", recuerda.

Por fin, hoy Rubén ha conseguido sacar adelante su primer cortometraje, rodado íntegramente en inglés y que ya ha sido seleccionado en tres festivales, uno de ellos el Long Island International Film de Nueva York , que en dos semanas anuncia el fallo del jurado.

Así, In tune with you da nombre a su proyecto de final del curso. "Es un drama muy íntimo sobre una pareja con problemas en la relación, pero no se ve explícitamente", adelanta su autor sin querer dar muchas pistas sobre la trama. Lo que si puede explicar son los meses de trabajo previo. "Cuando estás empezando en esto como yo te lo tienes que hacer tú todo, a base de favores de amigos, a los que yo también he ayudado antes", detalla Rubén.

Igual de orgulloso se siente de colaborar como editor en el cortometraje Underprivileged, que se ha podido ver en festivales como el de Cannes -dentro de Short Corner, la sección de mercados- o el Beverly Hills Film Festival.

Con 14 años este malagueño se mudó con su familia de El Cónsul a Marbella. Y de allí a Madrid a formarse como cámara. Y hace un año que no pisa España "por los problemas con el visado", sostiene. En septiembre se le caduca el permiso de trabajo, por lo que tendría que volver a España o se convertiría en ilegal. "Lo ideal es conseguir antes que me contrate una empresa y me dé el permiso de trabajo. Luego está la visa de artista, pero el problema es que necesitaría acreditar premios, contratos anteriores y futuros, y también si mi trabajo ha tenido repercusión en prensa", relata con una media sonrisa, tras ponerse en contacto con este periódico y decidirse a contar su historia.

A pesar de los inconvenientes que conlleva sobrevivir como extranjero en el país de las oportunidades, a Rubén no le falta empeño. Ahora edita un documental para un director de cine indio sobre ingenieros "como los que construyeron la Torre Eiffel o el Puente Golden Gate de San Francisco", enumera.

"Hay que tener valor. Al principio es difícil pero luego muy gratificante", asegura. Y, por si quedara algún escéptico, advierte: "Yo vine para quedarme".

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