Cultura

Bruckner y el tiempo

Quinto concierto de la temporada de abono de la OFM. Teatro Cervantes. Fecha: 5 de diciembre. Programa: Sinfonía nº 4 en Mi bemol mayor, 'Romántica', de A. Bruckner. Intérpretes: Orquesta Filarmónica de Málaga. Director: Stefan Lano. Aforo: Casi lleno.

Con su habitual lucidez, señalaba Eugenio Trías que el gran logro de Anton Bruckner -y también lo que le generó mayores hostilidades- fue el redimensionamiento del tiempo. La transfiguración del krónos en kairós o la consecución del momento-eternidad. Una suspensión del tiempo que se produce, bien por la concentración de lo infinito en lo infinitesimal, como ocurre en las microcomposiciones de Webern, o bien por la dilatación extrema de la temporalidad que amplía asimismo los espacios sonoros hasta proporciones igualmente inconmensurables. Esta segunda vía, que ya atisbaron Schubert y Beethoven, es la seguida por Bruckner en sus monumentales sinfonías de desarrollos inacabables. Y es, precisamente, este gigantismo, que nos sitúa fuera del tiempo y del espacio, lo que conecta simultáneamente la música de Bruckner con el mundo arcaico y la hipermodernidad. Como en la pintura de Morandi, el tema es lo de menos.

Por eso, acertó en el plano conceptual Stefan Lano, Director Musical de la Orquesta Sinfónica del Sodre (Uruguay), al desplazar los propósitos programáticos en un segundo plano y conducir a la OFM por la senda de la inmensidad en su interpretación de la Cuarta Sinfonía, Romántica del compositor austriaco. Tiempos lentos, silencios cargados de significado y una preciosista construcción de espacios infinitos en los primeros movimientos. El resultado sonoro fue algo menos brillante. Se ubicó a los contrabajos al fondo del escenario e intercambiaron sus posiciones acostumbradas los segundos violines y los violonchelos, que adquirieron una penetrante sonoridad camerística. Por su parte, las trompas cumplieron sobradamente con su papel preponderante; valoración que no puede hacerse extensiva a toda la sección de metales, que sólo estuvo a la altura en el Scherzo.

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