Dani Rovira marcha en bici hasta Roma para hacer visible el Síndrome de Rett
El actor malagueño completó ayer el recorrido de 1.500 kilómetros desde Barcelona después de doce días de viaje
Dani Rovira completó ayer en bicicleta los casi 1.500 kilómetros entre Barcelona y Roma, con sus curvas y sus cuestas, una distancia que es, dice, una "metáfora" del día a día de los enfermos con Síndrome de Rett, una enfermedad rara que conlleva una regresión neurológica y para la que reclama más investigación. Rovira recorrió el trayecto que separa Barcelona de la capital italiana acompañado por Paco Santiago, padre de Martina, una niña con Síndrome de Rett; Martín Giacchetta, un preparador físico argentino y Germán Torres, un bombero de Alicante. El objetivo de este reto, comenzado el pasado 20 de marzo, es dar visibilidad a esta enfermedad neurológica rara y recaudar fondos para su investigación, ya que de momento no existe curación ni terapias efectivas.
Alcanzaron la meta, frente al Coliseo romano, pasado el mediodía de hoy y lo hicieron visiblemente cansados aunque, según reconoció Rovira, se encontraban "extrañamente muy bien". "Ahora mismo no estoy ni cansado", dijo entre risas el actor de Ocho apellidos vascos, para rápidamente reconocer que lo estaba diciendo "en caliente". A la sombra del anfiteatro romano les esperaban Martina y Angela, de 3 y 5 años, de Badajoz, y Sara, madrileña de 10 años, todas ellas con el Síndrome de Rett y cuyas familias recibieron a los "ciclistas" entre aplausos, abrazos emotivos, alguna que otra lágrima y al grito de "campeones". También acudió a darles la bienvenida la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, quien charló con ellos y les recomendó descansar después de haber logrado su objetivo.
Porque ha sido un viaje extenuante en el que han pasado sobre la bici entre seis y siete horas diarias, soportando el peligro que, apunta el actor, muchas veces representaban los coches, rodando por malas carreteras, encarando cuestas imposibles y perdiéndose en mil y una ocasiones. "Nos hemos perdido mucho pero esto forma parte también del reto. Al final todos los caminos conducen a Roma. No todos son los mejores pero al final hemos llegado", reconoció Rovira. "La aventura que hemos tenido es una metáfora de la vida de Paco, de Martina o de cualquier niña con Rett. Hay que tomar decisiones, luego estás sumido a un azar que te puede pasar que te llueva, que no te llueva, que de repente te haga un sol que no esperabas o que un coche no te respete y puedas correr peligro", dijo el actor. No obstante, el mejor "bálsamo" ante las adversidades derivadas de la vida sobre las dos ruedas ha sido el humor. "Han sido los once días en los que más me he reído. A pesar de todo el sentido del humor no lo hemos perdido para nada", afirmó el malagueño.
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