Cultura

Diversidad de lenguas, un mismo espíritu

VIII Festival de Música Antigua. Sala María Cristina. Fecha: 2 de julio. Programa: 'Missa Ave Regina Caelorum' de T. L. de Victoria y 'Tiento 3º de primer tono' de A. de Cabezón. Intérpretes: La Caravaggia (Lluís Coll: Corneta; Joaquim Guerra: chirimía y bajoncillo; Jordi Giménez: sacabuche; Fernando Sánchez Herrero: bajón; Daniel Oyarzábal: órgano) y La Colombina (María Cristina Kiher: soprano; José Hernández Pastor: alto; Josep Benet: tenor; Josep Cabré: barítono). Aforo: Unas 200 personas (algo más de media entrada).

La octava edición del Festival de Música Antigua de Málaga echó ayer a andar como una línea de continuidad desde allí donde se quedó la séptima: en la celebración del genio polifonista de Tomás Luis de Victoria en el marco del 400 aniversario de su fallecimiento. La puesta de largo, sin embargo, planteaba un reto interesante al reunir a dos formaciones tan renombradas en el mundo de la música antigua en España, La Colombina y La Caravaggia, vocal una, instrumental la otra, para la interpretación de una de las piezas fundamentales del abulense, la Missa Ave Regina Caelorum, compuesta en 1600 a partir de una antífona escrita en 1581 que precisamente abrió el concierto de anoche. Al reunir un espectro vocal, mucho más propio de Victoria, con uno instrumental, a priori ajeno, o como mucho meramente testimonial, lo que se pone en la mesa es, más que un ejercicio de simple interpretación, y más aún de investigación, una verdadera labor creativa. Ahora bien, ¿en qué medida puede, o debe, acudir el intérprete al recurso instrumental con la misma o mayor libertad que el compositor en lo que a polifonía renacentista se refiere? Aquí se brinda, al cabo, una interpretación de la Historia, y también, y mucho, una ilutrastiva prefiguración de Victoria como músico precursor.

La Missa significó en este sentido un amplio abanico de posibilidades, felices en su mayoría. La interpretación estrictamente vocal brindó momentos muy hermosos como la Annuntiatione. Hubo fragmentos repartidos entre la sección vocal y la instrumental en cuanto a continuidad (Credo), otros directamente asumidos por la segunda (Offertorium) y bellos juegos de imitación como en los dos fragmentos de Beata Virgine. El tiento anunciado de Correa de Arauxo finalmente no compareció, pero el resultado fue revelador y libre; proverbial, con mérito, en su extraña unidad.

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