Cultura

Felipe Almendros rompe las reglas del cómic con 'R.I.P.'

  • El ilustrador crea su tercera novela gráfica como terapia para superar la enfermedad

El ilustrador Felipe Almendros invita al espectador a bucear en el interior de su mente con su tercer cómic, R.I.P., una novela gráfica rompedora en la que cuenta su lucha por superar la muerte de su padre y hacer frente a la enfermedad de su hermana, que padece leucemia. "Hice esos dibujos en un momento complicado de mi vida. Llevaba varios meses en casa, con depresión y agorafobia, y de repente recibo dos llamadas, una informándome de la muerte de mi padre y otra de mi hermana, diciéndome que necesita mi médula para curarse de leucemia. Fue demasiado", explicó Almendros en una entrevista.

Aquello sucedió hace dos años. Fue entonces cuando decidió plasmar sus miedos y sus inquietudes en papel, un desahogo que sirve ahora para que cualquiera pueda viajar al interior de su conciencia y conocer el tormento que vivió Almendros durante esos meses.

El cómic está firmado por Alfonso Almendros, su padre, un juego de palabras que puede inducir a error al lector en un primer momento, pero que tiene una clara intención. "Mi padre no tuvo suerte, no logró nada en la vida y en cierto sentido, podría decirse que fue un fracasado. Le puse (al cómic) el nombre suyo en lugar del mío porque me gustaba pensar que había logrado algo, era como si lo hubiera hecho él. Entiendo que puede confundir, pero era un regalo", confiesa.

Nacido en Badalona hace más de tres décadas, Almendros practica en R.I.P. un estilo diferente que le aleja de los cánones habituales del cómic de viñetas y personajes definidos. Tal y como hiciera en sus anteriores tebeos, Pony Boy y Save Our Souls, el artista prefiere usar un tono independiente, a veces algo complejo de seguir para el público no familiarizado con el género, con un lenguaje difícil, muchos blancos y situaciones etéreas.

"No hay fondos, hay exceso de blancos y los personajes muchas veces salen sin explicación. Para alguien que no entiende de cómics puede resultar algo marciano, pero cuando lo hice no pensé en los lectores, pensé en mí. Además, está bien que no haya un guión definido, así cualquiera puede interpretar la historia de una manera diferente y hacerla suya", indica.

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