Cultura

'Hippies', gordos y bastardos

  • Las nuevas películas de Quentin Tarantino, Soderbergh, Ang Lee, Daniel Sánchez-Arévalo o Juan José Campanella desembarcan en la cartelera tras las vacaciones

Se acabaron las vacaciones y con ellas se marcha el tiempo para los blockbusters aparatosos y el abundante material de relleno que suele poblar la cartelera estival. Como cada año, septiembre llega con calor residual, fatiga posvacacional e inútiles propósitos de enmienda. En lo que a la cartelera respecta, se nos anuncian tres títulos como apuestas fuertes de la rentrée en clave de cine norteamericano de autor: Malditos bastardos, de Quentin Tarantino (día 18), Destino: Woodstock, de Ang Lee (día 25) y The Informant, de Steven Soderbergh (también el 25).

Catapultada desde Cannes como viene siendo costumbre desde hace años, la nueva cinta de Tarantino sigue reciclando materiales de origen popular (el cine bélico mezclado con el spaghetti western) y exhibiendo orgullosa su amor incondicional al cine con una trama episódica ambientada en la Francia ocupada de la Segunda Guerra Mundial y protagonizada por una banda de soldados aliados con cicatrices dispuestos a no dejar un nazi vivo sobre la faz de la tierra. Como también es costumbre, la crítica se ha mostrado dividida ante el divertimento cinéfilo y autorreferencial del director de Pulp fiction protagonizado por Brad Pitt, un brillante ejercicio formal en el que caben referencias a Linder, Lang o Pabst junto a guiños y citas a Castellari, Morricone y David Bowie: parece que Tarantino está definitivamente condenado a dividir a los espectadores y los críticos en dos grupos, los que aman su cine y los que lo detestan. Mucho me temo que, en la ecuación, no amar su cine supone simplemente no amar el cine.

Más tibia, unánime y discreta suele ser siempre la reacción ante cada nuevo filme del artesano de lujo Ang Lee. Después de su relectura del western en clave homoerótica en la exitosa Brokeback Mountain y de su neoclásico y arrebatado thrillerDeseo, peligro, Destino: Woodstock se une a los actos conmemorativos del 40 aniversario del mítico festival hippie con una comedia coral de tono amable centrada en la trastienda del evento, siguiendo a la familia propietaria de un pequeño motel en los alrededores de la pradera de Bethel donde se celebró el macroconcierto que marcó a una generación.

El frenesí con el que Steven Soderbergh ha decidido tomarse su carrera como director ha hecho que su estrella se haya ido apagando paulatinamente entre la crítica. Empeñado en su alternancia de proyectos mainstream y experimentos independientes (sic), el director de Sexo, mentiras y cintas de vídeo y Ocean's eleven ha completado dos películas en 2009 tras su fallido díptico sobre el Ché: The girlfriend experience, una pequeña y pretenciosa producción sobre una prostituta de lujo de Nueva York, y The Informant, su película para públicos más amplios, una comedia que parodia el cine de espías y la estética de los 70 protagonizada por un Matt Damon engordado con látex siguiendo de cerca la estela patosa de su colega Clooney en Quemar después de leer.

Precisamente, una de las claves dramáticas y promocionales de la nueva película de Daniel Sánchez-Arévalo, director de la sobrevalorada Azuloscurocasinegro, era que sus intérpretes engordaran a la vieja usanza (así lo hizo su protagonista, Antonio de la Torre) o que fuera gordos naturales. Gordos, que se estrena el día 11, es la gran apuesta española del mes, con su ambiciosa disección de las miserias humanas en clave de humor, melancolía y poesía cotidiana filtrados por el profesionalismo de la escritura dramática.

Desde Argentina regresa también otro director muy querido por la taquilla española. Tras El hijo de la novia y Luna de Avellaneda, cintas por las que el tiempo pasa sin piedad, Juan José Campanella presenta su nuevo vehículo para lucimiento de su inseparable Ricardo Darín. El secreto de sus ojos (11 de septiembre) promete emociones de manual en su visita a los años 70 a través de una trama criminal que, en palabras de la crítica argentina más partidaria, "combina a la perfección film noir, drama romántico, thriller, su acostumbrado humor y hasta el costado histórico, político y social". Demasiada perfección para ser cierto, me temo.

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