Cultura

"¿Jugamos a ser Pollock?"

  • Decenas de niños descubren la vida y obra del artista mientras imitan sus técnicas de pintura durante una jornada especial organiza por el Museo Picasso

"¿Cómo pintaba Jackson Pollock?". A continuación, silencio. La cuestión lanzada por Mamen Gómez Torres, educadora del Museo Picasso, a los pocos minutos de comenzar la visita-taller ¡Pintura en movimiento! con motivo de las jornadas Un día con Pollock pillaba por sorpresa a los críos, que tan sólo pensaban en coger un bote de pintura y estrujarlo. Fue precisamente ese instinto, casi primitivo, propio de un niño curioso, el que movió muchas veces las manos de Jackson Pollock (Cody, 1912) en busca de una creación distinta, espontánea, nueva. "¿Pintaba como raro, no? Hemos dicho que Pollock inventa una técnica, que es el goteo (Dripping en inglés). Le gustaba mojar el pincel en pintura y manchar el lienzo. Así creaba obras abstractas. Eso mismo vamos a hacer nosotros, pero con una técnica que si el artista hubiera conocido le hubiera encantado", explicaba Gómez.

El primer paso, como es obvio, es "firmar la obra", señalaba la educadora, mientras los niños escuchaban atentos cada una de las explicaciones de "la profe". En la mesa había cartulinas, botes de acrílico, cajas con asas. "¿Se puede hacer un cuadro con pelotas de golf?", preguntaba Gómez. Acto seguido, los chavalitos contestaban en seguida que sí. "Vamos a echar unas gotitas de pintura roja en el centro de nuestras cartulinas... ¡Aquí empieza la magia!", exclamaba. No importaba que los críos lanzaran de golpe las pelotas en las cajas o que en vez de sujetar las asas cogieran directamente el recipiente, lo "importante" era crear "un pequeño mural parecido a la obra gigantesca de Pollock". Incluso los padres, con una sonrisa pícara, se animaban también a hacer sus propias creaciones.

Paso a paso, gota a gota, movimiento tras movimiento, la obra empezaba a tomar color. "¡Yo quiero azul! ¡Pues yo morado!". La amistosa lucha artística había comenzado y en ella caerían presos de ella caras, manos, y alguna que otra camiseta, convertida ahora en un pequeño mural a lo Pollock. "Lo vi en la agenda y me llamó la atención, como es muy participativo. Los críos se lo pasan muy bien pintando y además creo que ahora van a ver la exposición con otros ojos", comentaba una de las madres. Desde luego, el concepto de taller interactivo para el Museo Picasso no es cosa del siglo pasado. "Lo elaboramos con cariño, y lo adaptamos a cada etapa curricular y al tipo de artista que se exhibe en el museo", recalcó la educadora. "Cuando me dijeron mis padres que veníamos pensaba que me iba a aburrir, pero no ha sido así [...] Volveré encantado", comentaba uno de los chavales más mayores, con 11 años, al salir.

Próxima parada: visita guiada. "Está pintando en el suelo porque os he dicho que el fue el primero en coger el lienzo y pintar en el suelo, tumbarlo", señalaba Gómez frente a la imagen que corona la entrada de Mural. Jackson Pollock. La energía hecha visible, exposición temporal hecha sólo y exclusivamente para su disfrute en la pinacoteca malagueña hasta hoy. "Vamos a observar durante un rato el Mural porque es muy grande, de seis metros de ancho por dos y medio de largo", le comentaba la educadora a los niños, todos sentados frente a la conocida pieza de Pollock valorada en 177 millones de euros. "¿Qué veis?". Otra pregunta golpeaba con fuerza las jóvenes cabecitas. Otra vez silencio hasta que un chaval alzó la voz: "Yo veo un remolino de viento". "Algunos creen ver una especie de danza. Yo veo un bosque", respondía con descaro la profesora.

Durante la ruta artística donde Mamen contaba con mimo cada detalle de la obra de la estrella del expresionismo abstracto, ésta lanzaba continuamente preguntas al aire. Al Mural de Pollock, le siguió Otra tormenta, un gran cuadro de Lee Krasner que dialoga con el de su marido -el protagonista de la muestra- e Hilos de Andy Warhol. "Vamos a ver a Pollock en acción. Tenéis que saber antes de iros que este artista se inspiró en Picasso. De hecho, vio el Guernica en el MOMA -Museo de Arte Moderno de Nueva York- y de ahí surgió la idea del Mural", subrayaba la educadora mientras los chiquillos miraban impresionados un primer plano del goteo de Pollock. Y así, hasta el final de la visita, gracias a la cual se han convertido, en palabras de Gómez, en "expertos en expresionismo abstracto".

La experiencia de jugar a ser Pollock no sólo estuvo al alcance de los niños durante este taller, también pudieron poner en práctica todas las técnicas pictóricas utilizadas por el norteamericano cualquiera de los viandantes que pasaron ayer por la calle Alcazabilla, en donde se colocó un gran lienzo de más de 20 metros de largo. Pinturas acrílicas, paletas o espátulas estuvieron a disposición de niños y adultos para practicar el dripping o el action painting y explorar el lenguaje abstracto con el que se comunicaba Pollock. Tal fue el revuelo que se creó en cuanto se desplegó, que a las 11:30 ya estaba gran parte del mural pintado. Hasta allí se acercaron amantes de la pintura, ya fuera ortodoxa -para sorpresa de algunos- o alternativa hasta bien entrada la tarde.

Sin embargo, muchos no pudieron resistirse a las interrsantes visitas guiadas que el Museo Picasso Málaga organizó a las 13.00, en la que se trataron los conceptos en torno al expresionismo abstracto, la obra de Jackson Pollock y la de otros artistas relacionados con su obra. "Hasta que Jackson Pollock empezó a tirar pintura pasó un proceso muy, muy largo. La muestra que tenemos aquí gira en torno a una obra en particular, el Mural, que Pollock hizo para Peggy Guggenheim -coleccionista y mecenas estadounidense de arte-, que la tenemos aquí en la foto. ¿La conocen? Es una persona muy importante para el arte contemporáneo. Ella se fue a París a principios del siglo XX y entró a formar parte del círculo de artistas modernos. Antes de la Segunda Guerra Mundial se va a Londres, donde intenta abrir un museo de arte moderno, pero no puede ser. En su lugar, inaugurará una galería. Conforme arranca al Segunda Guerra Mundial ella se marcha a Nueva York, a donde traslada el arte europeo. Allí abre una galería modernísima, con unas formas súper orgánicas, y las obras no se colgaban de las paredes, sino que se colocaban en expositores súper extraños", desgranaba Alejandra Carazo, guía y asistente del departamento de artede la pinacoteca malagueña.

La visita desvelaba para algunos las mayores influencias del nortemaricano nacido en el medio oeste: el regionalismo, movimiento artístico formulado en los años treinta y comienzos de los cuarenta en Estados Unidos en el que "se traslada de manera muy bruta la realidad", en palabras de Carazo; los muralistas mexicanos, de raíz muy primitiva, entre ellos Diego Rivera, al que Pollock dejó marcado cuando lo vio pintar el mural del Rockefeller Center; y Pablo Picasso, del que quedó fascinado al ver los dibujos preparatorios del Guernica y el propio cuadro, emblema contra la barbarie perpetrada en la villa de Vizcaya.

Al final de la visita, donde se pueden ver obras de David Reed, Antonio Saura, Charles Seliger o David Smith, entre otros, una mujer preguntaba: "¿Con qué finalidad la CIA apostaba tantísimo por estos artistas modernos y organizaba exposiciones en Europa?". "Para que se viera que en Estados Unidos cada uno podía hacer lo que le daba la gana mientras que en Rusia -antigua URSS- se obligaba a los artistas ya con Stalin a producir arte realista socialista [...] También te digo que hay mucho mito alrededor de este tema y Pollock tenía ideas comunistas", zanjó la guía. Comunista o no, Mural se podrá ver hasta hoy en Málaga y en España. No duden en ir a visitarlo.

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