Cultura

Málaga y los fenicios: 50 años de desencuentro

  • Crónica urgente para un patrimonio clave en el Mediterráneo sometido al olvido y la desidia

EN un mundo que hace de los aniversarios fiesta y conmemoración, muy pocos habrán reparado que el próximo año se podría celebrar en Málaga uno bastante peculiar: en 2014 se cumplirán cincuenta años del inicio de las excavaciones arqueológicas en el yacimiento fenicio de Toscanos, en la desembocadura del río de Vélez. Mucho es lo que se ha investigado desde aquel lejano 1964 y también lo que ha cambiado en nuestra percepción de la presencia fenicia en la costa malagueña. Sin embargo, hay cosas que siguen igual: la nula difusión y escasísima valoración por la sociedad malagueña de su patrimonio fenicio, consecuencia del manifiesto desinterés de todas las instituciones públicas por la puesta en valor de este legado.

Por no retroceder a los años 60, arrancaremos de 1997, cuando se inicia el encauzamiento del curso bajo del Guadalhorce. Dicho proyecto, llevado a cabo por el Ministerio de Medio Ambiente, afectaba de manera importante a la colonia fenicia del Cerro del Villar. Las reticencias iniciales de la Junta de Andalucía fueron acalladas con promesas: el lugar dispondría de un centro de interpretación y la zona de excavaciones sería visitable, convirtiendo al enclave en una referencia de la investigación y del turismo cultural. Este compromiso fue heredado por la Junta de Andalucía al asumir la gestión de la antigua Confederación Hidrográfica del Sur. A tal efecto, en 2007, se presentó públicamente un proyecto, el último de una serie, por parte de las entonces Consejeras de Cultura y de Medio Ambiente, donde lo que se ofrecía había mermado sensiblemente respecto a la idea original. Pese al despliegue, todo quedó en un publirreportaje, encallando la propuesta en la caja de dimes y diretes entre la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga.

Las Administraciones Locales tampoco se han quedado fuera de la barra libre de promesas. En 2007 a bombo y platillo anunció el Ayuntamiento de Vélez Málaga la realización del Parque Arqueológico Playa Fenicia, en lo que sería una operación de cultural de primer orden. Los retrasos, dilaciones y, finalmente, los cambios en la Corporación Municipal paralizaron el proyecto. Volviendo a la capital, el descubrimiento desde 2003 en calle Císter de un santuario fenicio y de un tramo de la primera muralla de la ciudad fue recibido por los regidores locales como un "activo" cultural, de cuya futura puesta en valor nunca más supo tras las habituales declaraciones. En la candidatura de nuestra ciudad a la Capitalidad Europea de la Cultura los únicos fenicios que aparecieron fueron los gabinetes que asesoraron al Ayuntamiento, porque los de verdad no merecieron ninguna referencia.

El resultado de todo ello es que Málaga, referente mundial de la arqueología fenicia en cualquier manual universitario, tiene muy poco que ofrecer a los malagueños y a quienes nos visitan. Es muy triste que vengan colegas nacionales y extranjeros para conocer lugares que han estudiado y no podamos mostrar apenas nada en patrimonio fenicio visitable. En el sótano del Museo Picasso el espacio no está en absoluto pensado para explicar qué fue la Málaga fenicia y prima sólo el juego de luces y sombras entre las piedras: en un espacio de estética vanguardista y no la musealización de una zona arqueológica. Por su parte, la tumba de Trayamar (Algarrobo) se encuentra en un estado deplorable y solo se mantiene abierta por mera voluntad del Obispado en una finca de su propiedad. Toscanos, Chorreras y el Cerro del Villar yacen en el más absoluto abandono, convertidos en páramos. Eso sí, desde 2009 Málaga forma parte de la Liga de las Ciudades Fenicias, Cananeas y Púnicas, organización internacional que agrupa a diferentes Ayuntamientos mediterráneos y atlánticos con estas raíces, para eso tan vaporoso de "potenciar lazos comunes". Surrealista…

Ante este lamentable estado de cosas no podemos esperar otros cincuenta años a que la sociedad y las instituciones malagueñas tomen conciencia de la importancia y singularidad que tiene su patrimonio fenicio a nivel internacional. Los vaivenes de la política y la crisis económica no pueden ser excusa para hurtarles a los malagueños una parte crucial de su historia, que además sería un indiscutible recurso para el turismo cultural. Desde la lógica más aplastante no se entiende que Málaga se haya embarcado en proyectos culturales con presupuestos millonarios, pero que vienen a ser más de lo mismo, mientras este patrimonio único queda abandonado a su suerte. En estos momentos los responsables públicos dicen que no hay dinero, pero cuando lo había no han hecho nada. Como resultado, hemos perdido un tiempo precioso. La esperanza es que la futura apertura del Museo de Málaga potencie este legado con la bandera de su gran colección fenicia y dé lugar a otras actuaciones. Pero ahora, cuando desde la Junta de Andalucía nos dicen "consume cultura" nos encontramos vacías muchas estanterías de este supermercado.

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