Arte

Un Malévich total en el Museo Ruso

  • El centro de Tabacalera acoge hasta el 3 de febrero una exposición con 44 obras del pintor de las que 16 nunca se habían mostrado antes en España

'Cabeza de campesino' (1928-1929), de Malévich, en el Museo Ruso. 'Cabeza de campesino' (1928-1929), de Malévich, en el Museo Ruso.

'Cabeza de campesino' (1928-1929), de Malévich, en el Museo Ruso. / Javier Albiñana (Málaga)

La obra de Kazimir Malévich no solo en su etapa más reconocida, la del suprematismo, sino también en los momentos anteriores y en su regreso posterior a la figuración está presente en la nueva exposición temporal de la sede en Málaga del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo. Se trata de la muestra más completa del pintor ruso hasta ahora en España, puesto que de las 44 obras que permanecerán instaladas hasta el próximo 3 de febrero, 16 no se habían expuesto en nuestro país.

Como afirmaba hoy en la presentación Yevguenia Petrova, directora artística del Museo de San Petersburgo y comisaria de la muestra, parece fácil hablar sobre un artista del que se ha escrito tanto como Malévich, "pero al mismo tiempo es difícil, porque no es una figura del todo conocida, y cada exposición es un descubrimiento".

En Málaga se puede ver toda la evolución de su arte, desde las obras tempranas con paisajes en los que era impresionista, para pasar después al simbolismo y más tarde a las obras "alógicas", un estilo que surgió en paralelo en la literatura rusa con autores "que querían romper la lengua tradicional". "Todo eso pasaba porque había una lucha contra la burguesía, y la literatura y el arte tenían un rol importante en esa lucha contra los burgueses", ha explicado Petrova.

Es en ese momento cuando Malévich participa, junto a Matiushin y Kruchónij, en la ópera bufa Victoria contra el sol, de cuyo vestuario se muestra en Málaga una reproducción, a partir de los bocetos del artista. En esa ópera, en la que ni la música ni los trajes son clásicos, está la lucha contra la burguesía y la aspiración a un mundo nuevo "en el que el sol no puede ser rojo y redondo, sino negro y cuadrado", y en uno de los telones aparece por primera vez el célebre Cuadrado Negro, de Malévich.

Buena parte de la exposición se dedica a lo que el artista llamó "suprematismo", palabra con la que aludía "a algo superior, algo más allá que no había sido inventado antes, un arte no figurativo en el que no aparece ningún objeto", según Petrova. "Consideraba que solo lo no figurativo está cerca del sueño de la humanidad por la igualdad social, porque los paisajes realistas y las naturalezas muertas son algo solo decorativo. Él cree que no existe la realidad, porque solo es una ilusión, y que no hay que engañar a las personas", ha añadido.

Luego llegaría la Revolución soviética y, en ese momento, Malévich comprueba "que hay mucho en común entre lo que ocurría antes en las iglesias y lo que ocurría ahora en los nuevos centros de cultura, y que hay mucho en común entre ambas ideologías, porque en ambos casos hay santos y retratos de líderes soviéticos". En sus obras tardías suele dar el protagonismo a los campesinos, que para él son "los nuevos héroes de la actualidad soviética" y merecen estar expuestos en los centros de arte para sustituir a la iconografía religiosa". El artista se ve obligado a regresar al arte figurativo, porque era lo que demandaba un régimen al que no le gustaba el arte de vanguardia y apostaba por el realismo socialista, y a su último periodo lo llama "supranaturalismo" al estar impregnado del anterior suprematismo, ha apuntado Petrova.

La exposición de Málaga invita a conocer mejor a un pintor que, como ha recordado el director del Museo de San Petersburgo, Vladimir Gúsev, aseguraba que los museos "no eran necesarios" y que le parecían "cementerios de arte".

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