Cultura

Martínez de Pisón novela la historia de la comunidad judía de Melilla

  • Una saga familiar protagoniza la nueva obra del escritor zaragozano, 'La buena reputación'

El escritor aragonés Ignacio Martínez de Pisón reconstruye en su última novela, La buena reputación (Seix Barral), a través de una saga familiar, la historia de la comunidad judía de Melilla, "una ciudad que merecía ser contada" y que "condensa la propia historia del siglo XX". En la obra, un matrimonio mixto formado por el judío Samuel y la católica Mercedes contempla con preocupación el futuro de sus dos hijas ante la inminente descolonización de Marruecos y el regreso de los españoles del Protectorado a la Península.

Martínez de Pisón ya había investigado la historia del Protectorado, antes de la Guerra Civil española, con un interés especial en el Desastre de Annual, pero "una historia del protectorado posterior a la Guerra Civil era un misterio".

El autor descubrió con sorpresa Melilla tras ser invitado por la Semana del Cine y el cineasta y amigo Moisés Salama, perteneciente a una vieja familia judía, le abrió los ojos a la historia de la ciudad. "Melilla es como una historia del mundo comprimida", señala Martínez de Pisón, para quien, la pequeña ciudad española norteafricana ha sido escenario de "muchos de los grandes conflictos del siglo XX".

La obra comienza a principios del siglo XX con un éxodo de judíos que se instalan en Melilla y se concentran en un barrio que se llama El Polígono. En ese paisaje que pinta el escritor zaragozano, "Melilla es escenario de guerras de metrópolis contra colonizados, es el lugar por donde pasan las tropas de Franco, vive el aliento de la descolonización del continente e incluso hoy es uno de los puntos de conflicto por la diferencia entre la riqueza de los países del norte y la pobreza de los subsaharianos; y todo eso le hace una ciudad interesante".

La buena reputación es, según su autor, una oportunidad para "contar una historia muy española y que al mismo tiempo fuera poco española, una historia de judíos españoles que no deja de ser un exotismo, que llegó a ser una comunidad próspera y numerosa".

Aclara Martínez de Pisón que "no se trata de una historia de judíos al estilo norteamericano o como en las novelas de Joseph Roth, sino que ya es un mundo contemporáneo en el que los judíos y los gentiles se casan, como sucede con Samuel y Mercedes". Estos dos personajes "buscan cada uno sus raíces y cuando entran en una etapa de incertidumbre o vacilación se encierran cada vez más en su grupo: Samuel se hace más hebreo, mientras Mercedes se siente más católica, más peninsular".

La historia de esta saga de tres generaciones sirve además al autor para abordar "el tema de la pertenencia, de las identidades únicas, que son bastante empobrecedoras", así como "la cuestión de la herencia, lo que nuestros padres nos transmitieron y que transmitimos a nuestros hijos, que a veces es una condena y en otras ocasiones es un gen de la felicidad".

Martínez de Pisón considera que "Melilla es una ciudad que merece ser contada, porque es un sitio de contradicciones, de conflictos e historias en la que pueden suceder cosas, una vez que hemos superado esta cosa tan posmoderna de los años 80 en la que para hacernos pasar por más modernos de lo que éramos, las novelas tenían que estar ambientadas en Nueva York".

Trata la novela asimismo la relación del mundo de los judíos españoles con el régimen de Franco, quien "mantuvo una retórica antisemita hasta su último discurso, pero al mismo tiempo se valió de los judíos, que financiaron el paso de las tropas en 1936 a través de una banca de Tetuán, y tenía buena amistad con algunos de ellos desde su época de la guerra de África, una actitud que permitió a algún embajador como Ángel Sanz Briz liberar a algunos judíos de los nazis".

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