Cultura

Miguel de Molina regresa a Málaga

  • 'Arte y provocación' da título a la magna retrospectiva que el Mupam acoge hasta el 9 de enero con un centenar de piezas originales del artista, entre vestuario, fotografías y carteles

Su vida transitó entre la represión, la provocación, la búsqueda de libertad y la música como ejemplo de vanguardia. Miguel de Molina (Málaga,1908-Buenos Aires, 1993) siempre quiso que su ciudad natal fuera la depositaria de su legado y, al menos hasta el 9 de enero, sus deseos se harán realidad. Bajo el lema Arte y provocación se inaugura hoy en las tres salas del Museo del Patrimonio (Mupam) una retrospectiva del artista con más de un centenar de piezas originales, entre vestuario, archivo gráfico y carteles donde importantes personalidades dejan de manifiesto el respeto y admiración que sentían por este personaje, víctima del exilio. "Este es un día especial, el objeto por el que esta Fundación fue creada es que su legado algún día pudiera reunirse en Málaga", insistió Alejandro Salade, sobrino nieto de Miguel de Molina y director de la fundación que lleva su nombre.

Las múltiples dedicatorias que cuelgan sobre las paredes traducen las firmas de la mejores artista de la época, entre ellas la de Celia Gámez, Carmen Amaya, Imperio Argentina, Estrellita Castro ó Nati Mistral. Junto a ellas un inmenso mural a modo de collage fotográfico repasa una existencia cerca de relevantes personalidades de la vida social, política y cultural española, mejicana y argentina. La exposición también lleva el trabajo de Miguel de Molina a la gran pantalla con cortometrajes de la época y sus largometrajes.

Uno de los apartados más atractivos de esta exposición se detiene en 16 diseños de blusas -de los 48 con los que cuenta la Fundación- y zapatos para sus distintos espectáculos, tan hiperbólicos como su personalidad, que el mismo confeccionaba en una máquina de coser que también se ha rescatado para esta muestra.

"Él se fue de Málaga con 13 años y sus años más gloriosos los vivió en Argentina. Pero tenía una noción de Málaga muy extraña. Sabía por ejemplo cuando se remodelaba el Cervantes. Murió con la pena de no poder actuar nunca en Málaga, ni en Andalucía", recordó Salade.

Otro de los enseres curiosos que permite explorar las vicisitudes que atravesó Miguel de Molina en su azarosa vida es la recreación del camerino del Teatro Pavón de Madrid en el que sufrió el secuestro en 1942 que precipitó su exilio a Argentina. Igualmente se incluye un audio con algunos de sus temas más emblemáticos como La bien pagá, así como la entrevista que Carlos Herrera le hizo, la primera desde que decidió exilarse en Buenos Aires tras la Guerra Civil. Él propio periodista acuña en la exposición, Miguel de Molina fue aquel "creador inimitable, festivo, provocador y personalísimo que ilustró no pocos años el patio de canciones de mi país".

Tras su paso por Madrid y Málaga, Arte y provocación visitará cuatro ciudades argentinas.

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