Música

Julia Parody: un camino hacia la igualdad

  • Semblanza de la pianista malagueña Julia Parody (1891-1973), niña prodigio e instrumentista pionera, formada en París y Berlín, aunque caída después en el olvido

  • Paula Coronas es pianista, doctora por la Universidad de Málaga, profesora del Conservatorio Profesional Manuel Carra de Málaga y vocal del Ateneo de Málaga

Una fotografía dedicada de Julia Parody, conservada en el archivo personal de Antonio Jurado. Una fotografía dedicada de Julia Parody, conservada en el archivo personal de Antonio Jurado.

Una fotografía dedicada de Julia Parody, conservada en el archivo personal de Antonio Jurado. / Archivo Antonio Jurado

En una sociedad androcentrista, como ha sido la nuestra, encontraremos una ausencia casi total del papel que ha desempeñado la mujer en el desarrollo de la historia musical -y que se debe en gran medida al modo en que se nos ha transmitido esta historia-, silenciando su labor en todos los campos, ocultando su identidad. Los últimos treinta años han sido decisivos para la aparición de la musicología feminista, incorporada por los propios cambios de la sociedad, y del comportamiento de la mujer en este contexto. Son las propias mujeres las que publican, escriben, graban, editan, interpretan y dan fe de la realidad vigente en un mundo donde la partitura no es solo asunto de hombres.

Una de estas mujeres, cuya memoria hoy nos parece de justicia recuperar es la insigne pianista malagueña Julia Parody Abad, notable concertista y maestra de una extensa nómina de discípulos.

En nota necrológica publicada en ABC (Madrid) de 24 de junio de 1973 podemos leer esta despedida tras su fallecimiento, titulada Ha muerto Julia Parody: “Nos ha llegado la triste noticia del fallecimiento de una figura española del teclado, ya de avanzada edad, Julia Parody, pianista de prestigio y profesora relevante. De su cátedra del Conservatorio salieron legiones de calificados alumnos, entre ellos Josefina Toaria, Esteban Sánchez y Antonio Baciero, éstos en pleno despliegue de brillantes carreras. Nos unimos al pesar general por esta pérdida”.

Con sólo 10 años, en 1901, Julia Parody actuó para la infanta regente María Cristina

A pesar de su exitosa trayectoria, poco ha trascendido sobre ella. Nacida en Málaga en enero del año 1891, en el seno de una familia de clase media, hija de Enrique Parody y de Julia Abad, se iniciará y concluirá la casi totalidad de su carrera en el malagueño Conservatorio María Cristina, -llegando a actuar a la temprana edad de 10 años para la propia Infanta regente María Cristina, a su llegada a Málaga el 11 de noviembre de 1901-, bajo la dirección del profesor Barranco Borch, cuyo nombre acuñó uno de los Concursos pianísticos más famosos de la época, Premio Barranco. Siendo muy joven es pensionada por el Ayuntamiento y la Diputación provincial de la ciudad para perfeccionar sus estudios en el Conservatorio de Madrid, de la mano del maestro José Tragó (1875-1934). Allí obtendrá el primer reconocimiento de su vida artística, recibiendo el Primer Premio y un piano Erard con el que se le galardonaba en el Concurso Extraordinario.

Considerada niña prodigio por los cronistas del momento, Parody es becada para trasladarse a París, donde viaja acompañada de sus padres, compitiendo, entre más de doscientos aspirantes, por una plaza como alumna numeraria del Conservatorio de la capital francesa. Tras el reñido ingreso, logra conseguir acceder a la clase con el célebre Marmontel. La joven comienza a destacar por su gran capacidad musical, exhibida en prestigiosas salas parisinas de conciertos, y en pocos meses, tras el fallecimiento de Marmontel, recibe el magisterio de Alfred Cortot, bajo cuya tutela obtiene el segundo Premio extraordinario Girard.

Posteriormente viaja a Berlín, ingresando en la Real Escuela de Música (Hocnschule für Musik) donde consiguió el certificado de aptitud y de perfeccionamiento, siendo la primera pianista española en alcanzar esta relevante titulación. A partir de entonces despliega una intensa vida concertística, con giras internacionales de recitales en Munich, Hamburgo, Praga, Stuttgart, Suiza, Italia y otras ciudades europeas. En España participó en las principales sociedades filarmónicas del país, en el Gran Casino de San Sebastián, en el Ateneo de Madrid, en la Sociedad Nacional de Música, Círculo madrileño de Bellas Artes, Círculo Francés, cautivando tanto al público como a la crítica experta.

En 1939 fue sometida a un interrogatorio por sus presuntos vínculos marxistas y masónicos

En el curso académico de 1931-32 concursó para el desempeño de una cátedra de piano junto a dos aspirantes más: José Balsa y Enrique Aroca. Julia había quedado en primer lugar, sin embargo le es negada la plaza. Un año más tarde, la malagueña opta nuevamente a la Oposición para la cátedra de Piano vacante en el Conservatorio de Madrid. En esta ocasión todos los solicitantes son eliminados excepto Aroca y Parody que quedan empatados. El Director Miguel Salvador se vio obligado a desigualar el resultado a favor de Aroca. A pesar de ello en 1934 se anunciaron nuevas oposiciones, esta vez de acceso restringido. El Consejo Nacional de Cultura emite un dictamen en contra del fallo del Tribunal para proveer entre supernumerarios la cátedra de piano vacante, que había sido asignada a Parody y reasignada en consecuencia a Purificación Lago, otra pianista de grandes dotes. En contestación a este informe, se reúne una comisión en el Conservatorio para elevar un escrito donde consta la preferencia por Julia sobre Purificación Lago, comentando los méritos de la malagueña:

“…proponiendo por unanimidad a Doña Julia Parody Abad, en quien concurre una enorme diferencia de méritos en relación a los demás aspirantes toda vez que además de tener Primer Premio en el Conservatorio de Madrid, posee igualmente el Premio Extraordinario Erard, Primer Premio del Conservatorio de París y Premio Extraordinario Girard, El Doctorado en Música que concede el Conservatorio de Berlín, Certificado de Suficiencia expedido por la Junta de Ampliación de Estudios, el haber dado una larga serie de conciertos con el mayor éxito y el haber demostrado ser una excelente maestra…”.

Será el 4 de agosto de 1934 cuando obtendrá su plaza como numeraria de Piano.

El 12 de junio de 1936, por desconocidos motivos, se destapa nuevamente la historia que envuelven los extraños acontecimientos vividos por la intérprete, relacionados con su acceso a la cátedra de piano. Todo este proceso quedará silenciado por la llegada de la Guerra Civil Española. El 15 de abril de 1939, fue sometida a un interrogatorio policial, donde se le pregunta por los sucesos acaecidos el día 18 de julio de 1936, así como si había pertenecido o había tenido algún tipo de adhesión al gobierno marxista. También sospechan de su vinculación con la Masonería, pero ella aseguró no pertenecer a ninguna Logia, aunque su tío, el famoso médico de Málaga, Luis Parody López, sí había pertenecido a la orden. Tras años de ser investigada, trata de exiliarse a través de la Embajada de Panamá, aunque sus intentos resultaron en balde.

Julia Parody fue galardonada con la Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII. Atropellos e injusticias sufridas por su condición de ser mujer, en un mundo dominado por hombres, no hacen desfallecer en ningún momento a esta valiosa musa del piano.

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