Los Stick Men de Tony Levin harán parada en La Cochera Cabaret
El músico, aliado de John Lennon, Peter Gabriel King Crimson y Pink Floyd, llegará con su trío en marzo
No sería descabellado, ni mucho menos, definir a Tony Levin (Boston, 1946) como el mejor bajista del mundo, por más que el figura deba su popularidad sobre todo al Chapman stick (o stick a secas), instrumento de tapping de diez cuerdas concebido como mezcla de bajo y guitarra. En las tres últimas décadas, Levin ha promovido muy diversos proyectos, en solitario o con aliados variopintos, aunque su leyenda como figura irrepetible de la historia del rock se sustenta especialmente en la nómina de músicos y bandas a los que ha prestado sus servicios: después de afincarse en Nueva York en los 70, y tras una primera etapa en la que volcó sus energías en el jazz, tocó en discos como el Double Fantasy de John Lennon (sí, el bajo de Woman es el suyo), Still crazy after all this years de Paul Simon (con quien volvería a colaborar en One trick pony), Welcome to my nightmare de Alice Cooper y Berlin de Lou Reed. Desde finales de los 70 quedó poderosamente ligado a la escena británica a través, primero, de Peter Gabriel: Levin tocó en su primer disco en solitario, publicado en 1977, y desde entonces ha participado en todos sus álbumes (con la excepción de la música de Gabriel para cine y su proyecto orquestal Scratch my back de 2010) así como en prácticamente todas sus giras, a lo largo de cuarenta años de una fructífera relación artística. Más que ejercer de mero músico de estudio, Levin contribuyó de manera decisiva a la definición del sonido, contundente y oscuro, que Peter Gabriel desarrolló tras su salida de Genesis (y Gabriel, de paso, compuso para el lucimiento de Levin canciones como Don't give up, con una de las líneas de bajo más hermosas de la historia del rock; a la vez que le incitaba a tocar el bajo con baquetas de percusión, técnica que Levin desarrolló posteriormente por su cuenta). Durante la grabación de los primeros discos de Peter Gabriel, Levin compartió oficio y amistad con el guitarrista y compositor Robert Fripp, de ahí que se convirtiera en miembro de pleno derecho de King Crimson desde el Discipline de 1981 hasta el presente (con algunos paréntesis: cuando King Crimson actuó en el Teatro Cervantes de Málaga en 2003 en la gira de presentación de The Power to Believe, Trey Gunn ocupaba su lugar). Tampoco conviene olvidar que Levin fue reclutado por David Gilmour para A momentary lapse of reason (1987) de Pink Floyd tras la salida de Roger Waters. Desde entonces, Levin ha puesto en marcha otros muchos proyectos como Liquid Tension Experiment (junto a miembros de Dream Theatre) y, de manera más personal, el trío Stick Men. Pues bien, todo esto viene a cuento porque Stick Men llegará a La Cochera Cabaret el próximo 31 de marzo, dentro de la gira europea del presentación de su último disco, Prog Noir (para la que se han anunciado fechas en España únicamente en Madrid y Barcelona además de Málaga). Y la cita promete ser uno de los conciertos del año, con tres verdaderos pesos pesados del rock progresivo en escena. Las entradas ya están a la venta a través de la red ticketea y desde la misma web de La Cochera Cabaret.
Tony Levin puso en marcha el grupo Stick Men en 2007 como extensión de un disco en solitario anterior, Stick Man. Para ello se unió al batería Pat Mastelotto (Chico, California, 1955), con quien había coincidido en la formación del doble trío de King Crimson en los 90 (Mastelotto, por cierto, sí estuvo en el concierto de King Crimson en el Cervantes en 2003). Poco después se unió al combo otro as del stick, el neoyorquino Michael Bernier. Con esta formación, el trío Stick Men grabó su primer álbum, el experimental Soup, en 2010, aunque poco después Bernier abandonó el proyecto y fue sustituido por el alemán Markus Reuter (Lippstadt, 1972), músico de formación clásica, guitarrista y practicante del stick y la warr guitar, que adoptó después de participar en los seminarios Guitar Craft que organiza anualmente Robert Fripp. Con Reuter, los Stick Men han grabado otros cuatro discos de estudio: el EP Absalom (2011), Open (2012), Deep (2013) y el citado Prog Noir (2016). Además, el trío ha publicado nada menos que cuatro álbumes grabados en directo que dan buena cuenta del explosivo carácter de sus conciertos: aun concebido como grupo de cámara para salas, sus armas son soberanamente electrizantes y efusivas a la hora de mezclar recursos digitales y analógicos, con regusto clásico y ambición contemporánea.
Y es que Tony Levin vino a filtrar en sus Stick Men una suerte de síntesis de todas las tendencias y registros que ha sido capaz de probar. Su adscripción al rock se desliza sin reparos hacia el metal progresivo, y en gran medida la música del trío tiene su primera fuente de inspiración en King Crimson (de cuyo repertorio suelen brindar algunas versiones para sus conciertos). Pero caben con igual soltura lecturas de Stravinsky (Birdfire) y de otros compositores como Orff y Tchaikovsky, así como incursiones en el spoken word y el ambient más made in Brian Eno. Vayan calentando. Esto promete.
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