Cultura

El Teatro Romano abre de nuevo sus puertas a la maestría de El Brujo

  • El actor trae hasta el escenario malagueño su último espectáculo, 'Esquilo, del nacimiento a la muerte de la tragedia griega'

  • Se subirá a las tablas desde mañana hasta el 28 de julio

Rafael Álvarez 'El Brujo' con 'Esquilo' en el Festival de Mérida. Rafael Álvarez 'El Brujo' con 'Esquilo' en el Festival de Mérida.

Rafael Álvarez 'El Brujo' con 'Esquilo' en el Festival de Mérida. / efe

Los teatros romanos, los espacios singulares, los escenarios que hacen al público retroceder siglos, incluso milenios, son donde Rafael Álvarez El Brujo parece sentirse como pez en el agua. El actor y dramaturgo, que ya participó en la pasada edición del Festival de Teatros Romanos de Andalucía con El asno de oro, vuelve mañana a Málaga con su último espectáculo, un clásico reinventado a su manera, Esquilo, del nacimiento a la muerte de la tragedia griega. El certamen que organiza la Consejería de Cultura devuelve su maestría al espectador los días 25, 26, 27 y 28 de julio con un pase cada noche. La cita, a las 22:00.

"La mirada de un cómico sobre la tragedia griega" es el punto de partida sobre el que el cordobés sustenta esta obra creado especialmente para el Festival de Mérida y que se puso en escena la pasada semana. A través de un monólogo, El Brujo se adentra con tono de comedia en la dramaturgia de Esquilo, predecesor de Sófocles y Eurípides y considerado como el primer gran representante de la tragedia griega. "Hace muchos años leí la definición de Arte Clásico que daba un gran erudito helenista cuyo nombre ahora ya no recuerdo: 'Una obra es clásica, (decía) cuando no hay en ella ningún rastro del esfuerzo que conlleva todo proceso creador'", explica el actor y director sobre su obra. Y añade: "En ese caso, pensé, sólo es clásica la puesta de sol, el vuelo majestuoso de un águila en el cielo sin límites o el baile de los astros en el universo. En definitiva, algo siempre inaccesible a los artistas mortales".

En este sentido, El Brujo cuenta que en su vista durante el año pasado a La Acrópolis y el Partenón, vio en el Museo unas cariátides de casi cuatro metros de altura, las cuales estaban perfectamente labradas por delante y por detrás. Los bucles del cabello eran hermosos, armónicos y atrajeron magnéticamente su mirada, según explica el autor. "Después supe que la parte de atrás estaba destinada a ir adosada a la pared de un templo. No obstante, los detalles exhibían el mismo cuidado y la misma belleza que la parte delantera, en principio la única que iba quedar expuesta a la vista. Y entonces recordé la definición del erudito helenista sobre el Arte Clásico y entendí que el erudito se refería a una actitud: La obra es clásica cuando nace de un respeto profundo hacía lo que uno hace, más allá del resultado final plasmado en un objeto", destaca El Brujo.

Para el dramaturgo, "la vida es el arte y la vida es clásica. El proceso de creación es el juego mismo de la vida en marcha. Esta inocencia es la que percibí en el 'Prometeo encadenado', de 'Esquilo'. Una magia lejana y un ritmo sin tensión. Esta es sin duda una obra clásica que nace de la misma inocencia sagrada que exhibían aquellas cariátides", subraya.

Fue entonces cuando Rafael Álvarez asegura que se enamoró de Esquilo: "Y aluciné con él. Y me inventé otro Esquilo. Y jugué con él. Me he bañado en el manantial de la tragedia griega con el pretexto de este espectáculo. Ahora espero una primavera con la flor de Apolo naciendo en los bosques al son de la flauta de Dioniso, que me recuerda la flauta de Krishmá, el dios indio que juega y baila con las pastoras. ¡La naturaleza es el arte y la naturaleza es el espíritu!".

"Este espectáculo es la mirada de un cómico español sobre la tragedia griega, un cómico que ha sobrevivido y sobrevive para hacer reír constantemente a su público. No sé que será del resultado, pero de momento... estoy feliz. Y qué ustedes lo disfruten", concluye. Tan sólo resta un día para comprobarlo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios