Cultura

Venegas, grave, y éxito de De Mora en el adiós de Guardiola

En Madrid, Juan Carlos Venegas cayó herido grave y triunfó Eugenio de Mora, que cortó una oreja con fuerte petición de la segunda y dio una vuelta también después de una notable petición de trofeo, coincidió con el adiós de los toros de Guardiola Fantoni, en Las Ventas.

Se lidiaron cuatro toros de Guardiola Fantoni, bien presentados, algo justos de raza y de noble comportamiento, destacando al quinto, y dos -primero y segundo- del Conde de la Maza, manso aunque dejándose en la muleta el primero, y complicado el segundo. Eugenio de Mora, oreja con fuerte petición de la segunda y aviso y vuelta al ruedo tras petición en el límite. Jairo Miguel, silencio y silencio tras dos avisos. José Carlos Venegas, silencio tras aviso y ovación tras aviso. Venegas fue cogido al entrar a matar por segunda vez al sexto toro. Fue intervenido en la enfermería de una herida "en fosa iliaca derecha que afecta a músculos oblicuos mayor, menor y transverso llegando hasta la pala iliaca". Venegas fue atendido de "herida por asta de toro en fosa iliaca derecha que afecta a músculos oblicuos mayor, menor y transverso llegando hasta la pala iliaca. Intervenido quirúrgicamente en la enfermería de la plaza de toros. Pronóstico grave". El subalterno Vicente Cabanes fue atendido de policontusiones y esguince de rodilla derecha. Casi un tercio de entrada en tarde calurosa.

Una tarde de emociones encontradas. Se despedía la ganadería de Guardiola Fantoni con su última corrida de toros antes de echar el cierre a 70 años de historia en la cabaña de bravo, donde marcó unas importantes pautas de bravura. Y como contrapunto a la nostalgia, el feliz reencuentro con el triunfo de Eugenio de Mora, que cortó una oreja, aunque lo mejor fue la dimensión global que mostró.

De Mora reverdeció laureles con un toreo exquisito y lleno de recursos con su primero. Se tiró con la espada a matar o a morir, quedando colgado en los pitones del toro, que no lo hirió de milagro. Faena grande. En el cuarto, estética y hondura, pero faltó contundencia con la espada. Jairo Miguel, con un toro con mal estilo, resolvió la papeleta con voluntad. Con el quinto, faena intermitente. Venegas estuvo por encima de su primero, un animal agarrado al piso. En el sexto, anduvo demasiado rápido.

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