Crónica

Como caballos salvajes

  • Fuel Fandango arrasa en su concierto en la París 15 ante un público entregado.

Da la sensación de que Ale Acosta tiene más de dos brazos. Rodeado de portátiles, teclados, guitarras, una batería electrónica y multitud de cacharros digitales, es increíble que pueda con todo. Es él quien marca el ritmo de los conciertos: el músico canario consigue crear una atmósfera única para que la cordobesa Nita Manjón, con su voz y un imparable dinamismo en el escenario, hagan el resto. Ambos son Fuel Fandango. Y el resto no es ni más ni menos que poner a miles de personas a bailar durante dos horas como caballos salvajes , como hicieron en la noche del pasado sábado en la sala París 15.

Es la mezcla entre lo digital y lo orgánico lo que hace que Fuel Fandango tenga un sonido especial. Más en directo, cuando se acompañan del bajista Carlos Pérez y ese espectáculo a la batería que es Carlos Sosa. Es así como la fusión del flamenco y la electrónica se eleva a una potencia diferente, con sonidos de pop actual y samplers procedentes de viejos discos de la mejor tradición flamenca. Ritmos que hicieron olvidar la lluvia y el viento frío de afuera para calentar el ambiente.

El dúo, afincado en Málaga en sus inicios (y quizás en el futuro, Nita prometió volver más adelante para residir en la ciudad) llegó a la capital de la Costa del Sol con muchas ganas de presentar su último disco, Aurora, publicado el pasado mes de abril. Iba a ser el festival veraniego Weekend Beach donde lo dieran a conocer al público malagueño, pero problemas en la voz de la cantante lo impidieron. Un público ruidoso y con ganas de fiesta excusó a la cordobesa, la bailó durante las dos horas de concierto y la ovacionó cuando taconeaba sobre un pequeño tablao. Parecía que la banda jugaba en casa: era la tercera vez que Fuel Fandango visitaba la París 15 y, como en las otras ocasiones, volvieron a llenarla. Repasaron temas de sus tres discos, haciendo especial hincapié en Aurora, pero sin olvidar aquellos temas que les lanzaron al gran público. Por supuesto, dejaron su single Salvaje para el final. La canción, cuya construcción fuimos conociendo paso a paso en Radio 3, hizo reventar al respetable, que se vino arriba definitivamente con ganas de alargar la noche lo máximo posible.

Dieron ganas, eso sí, de disfrutar tras el concierto de una sesión de Ale Acosta en la sala, como ha hecho alguna que otra vez. No la hubo, pero los más afortunados pudieron escucharle en el Club Métrica, en el centro. Y los que no, paciencia: el canario es un habitual de los platos en el Sonora, en Estepona. Y, seguro, volverá cuando también lo haga el buen tiempo. Mientras tanto, basta escuchar el disco de Fuel Fandango para que el verano esté de vuelta cuando queramos. 

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