Cultura

La ciudad que pudo ser

  • La 'Málaga Onírica' es un proyecto reivindicativo del compositor ruidista e investigador musical y audiovisual Ortiz Morales, en el que enseña mediante fotocomposiciones el centro histórico de Málaga que pudo ser y no fue, gracias a siglos de especulación urbanística e ignorancia

El autor posa junto a las láminas expuestas en la librería Proteo y Prometeo. El autor posa junto a las láminas expuestas en la librería Proteo y Prometeo.

El autor posa junto a las láminas expuestas en la librería Proteo y Prometeo.

En el blues la pérdida es uno de los principales temas sobre los que las letras hablan. Un amor, un hogar o un trabajo que desaparecen para dejar paso a la nostalgia, muchas veces provocada por los errores del propio autor de la canción. Una sensación de tristeza que se propaga aunque el ritmo sea alegre. Algo parecido ocurre con las láminas de Málaga Onírica, un proyecto reivindicativo del compositor ruidista e investigador musical y audiovisual Ortiz Morales, en el que enseña mediante fotocomposiciones el centro histórico de la capital malagueña que pudo ser y no fue, gracias a siglos de especulación urbanística e ignorancia. El blues de Málaga.

"Es como hacerle fotos a los muertos, porque es la Málaga que se nos va ya", explicó a este periódico el artista. En el proyecto, que se expone en la librería Proteo de la capital, plasma los barrios de su niñez como le hubiera gustado que se conservasen, y a través de recuerdos y una amplia selección fotográfica sacada del Archivo Municipal y de Pepe Tembury construye panorámicas imposibles, con los edificios que vio derribar aun vivos, como los colores con los que los pinta.

La judería vista desde la calle Alcazabilla. La judería vista desde la calle Alcazabilla.

La judería vista desde la calle Alcazabilla. / Ortiz Morales

Todo comenzó con el blog Málaga Duele, donde el autor apoya a las plataformas conservacionistas de Málaga, especialmente Torrevigía. "Como me dedicaba a la imagen y tal decidí apoyarlos visualmente y empecé a hacer láminas que denunciaban un poco cómo iban a quedar las cosas. Ellos empezaron con la plataforma No al hotel, con respecto al Hoyo de Espartero y al derribo de la Mundial", precisó. "Como siempre el Ayuntamiento lo vendía como algo fantástico, pero es una destrucción de una seña de identidad total. Entonces empecé haciendo reproducciones infográficas de cómo iban a quedar", continuó.

A este trabajo lo denominó "infografías al servicio de las causas perdidas" y comenzó con fotomontajes que al perfeccionarlos derivaron en Málaga Onírica. "Al final he terminado descubriendo una especie de técnica pictórica", apuntó. Ortiz es un amante de la experimentación, algo a lo que recurre normalmente en sus investigaciones musicales, llegando incluso a crear programas informáticos que al final ha adaptado al Photoshop para crear las láminas.

Los Baños del Carmen. Los Baños del Carmen.

Los Baños del Carmen. / Ortiz Morales

"Yo lo llamo infografías pictóricas, porque es evidente que ni son pinturas ni yo tengo la más mínima idea de hacerle la competencia a los pintores. Lo mío es el sonido, la basura musical. Ruidismo. Pero esto también es verdad que no me quiero morir sin que salga, porque le he ido echando tantísimas horas, que sea lo que sea tiene que salir a la luz. La sorpresa que he tenido es que lo he sacado a la luz y al final estoy teniendo mucho más éxito con esto que con la música y las películas", bromeó al respecto.

Para ello ha seguido un proceso que en algunos casos le ha llevado más de dos años. Primero reúne material para coger fotos, pieza por pieza y hacer una composición que den lugar a planos imposibles. "En La Coracha he ido recopilando foto por foto, casa por casa. Puedes poner la mano en el fuego que las casas de La Coracha eran así", afirmó. Esto forma un trampantojo. "Lo ves por ejemplo en los Baños del Carmen, que se ve desde un punto de vista imposible. Esta me la pidieron los ecologistas para hacer una reconstrucción antigua. El pasillo de Santa Isabel, por ejemplo, lo puedes ver desde dos o tres puntos de vista", añadió.

El barrio de La Coracha. El barrio de La Coracha.

El barrio de La Coracha. / Ortiz Morales

Precisamente el barrio de La Coracha lo representa tal y como hubiese quedado al sobrevivir al desarrollismo de los años 60, que comenzó a principios del siglo XX. "Lo normal es que se hubiera seguido urbanizando y en la zona central de la plaza, la más bonita, hubieran dejado lo más bonito", apuntó.

Si bien algunas reconstrucciones de los barrios son muy verídicas, como la de Hoyo de Espartero y La Coracha, donde prácticamente solo ha coloreado, en otras ha investigado para rescatar construcciones que se remontan a la Edad Media.

Otra estampa de la ciudad desde el Pasillo de Santa Isabel. Otra estampa de la ciudad desde el Pasillo de Santa Isabel.

Otra estampa de la ciudad desde el Pasillo de Santa Isabel. / Ortiz Morales

"Le pongo a El Perchel las Torres de Fonseca, unas torres que fueron una enseña de Málaga durante por lo menos tres o cuatro siglos. Todos los grabados antiguos de Málaga que hay, si están cogidos desde el oeste -que hay muchísimos- verás siempre en planos las torres de Fonseca", explicó sobre las construcciones, levantadas por los árabes y demolidas en el siglo XIX. "Empezamos a hacer barbaridades en esa época. Me permito reconstruirlo porque es como para decir si se hubieran hecho las cosas bien", aclaró.

Ortiz afirma haber descubierto la ubicación exacta de este icono. "Hoy en día nadie sabe donde está la torre de Fonseca. Hay aquí dos o tres cosas que he descubierto por investigación. Yo me he tirado varios años buscando dónde podría estar hasta que al final he descubierto que están justo debajo de el bar Los Palacios", aseguró.

Asimismo, en esta lámina propone pasar el mercado de El Perchel, barrio que aparece en el Quijote, "donde estaba la bodega La Aurora, y haber construido una plaza dedicada a Torrijos y luego remodelar el convento en condiciones".

Al igual que en la parte derecha de la lámina llaman la atención las torres, en la izquierda hay otro elemento que destaca. "Estaban haciendo el metro y descubrieron las ruinas de una puerta árabe. En mitad de los corralones de El Perchel salió la noticia de que habían descubierto los restos de una puerta árabe, y como todo lo que se ha taponado no se sabe muy bien qué hay de verdad. Entonces pongo ahí como una especie de aviso".

Algo similar ocurre con la lámina dedicada a Capuchinos, en la que rescata el acueducto de San Telmo y los molinos de agua. "He visto cómo han sacado restos del acueducto de San Telmo e inmediatamente lo han taponado para que no se vea porque si lo sacan tienen que dejar que eso se vea. Todo esto ya mismo los descubrirán, pero ha sido un derribo durante mucho tiempo. Entonces hay noticias de que todas estas zonas están llenas de molinos y de cosas. Esto estaba lleno de molinos porque pasaba por ahí el acueducto de San Telmo y lo aprovechaban", detalló.

Otras de las zonas que plasma en el proyecto también han sufrido destrozos en los últimos años. "La plaza de calle Granada, todo eso lo han derribado y han construido lo que ellos llaman ahora la judería y lo que han hecho es un desastre total para la ampliación de El Pimpi. Otro edificio de Cuervo, del siglo XIX, se cargó la plenimetría medieval que había", apuntó en este sentido.

La calzada de La Trinidad. La calzada de La Trinidad.

La calzada de La Trinidad. / Ortiz Morales

De igual forma ocurrió con la calzada de la Trinidad, que "está hecha polvo ya", según relató. Ortiz vivía en la calle Martínez de la Rosa, cerca de allí, y pudo ver el rodaje de una película de mejicanos, en el que cubrieron el suelo de tierra y añadieron postes para los caballos. "No tuvieron que hacer nada, era fantástico. Esto se ha perdido ya entero, empezaron a levantar cosas y hemos dejado que se pierda", señaló.

En definitiva, Ortiz muestra unos paisajes fruto de sus sueños y recuerdos que durante siglos han ido desapareciendo para ser sustituidos por "mazacotes", como llama a los edificios del boom del ladrillo. "Lo he hecho con mucha mala idea. Lo hago en plan de cromo antiguo, y para que tenga un impacto visual estético muy interesante, para que parezca un cromo antiguo y guste como cuadro. Pero luego te quedas viéndolo y lo que produce es pena, porque lo que yo estoy ofreciendo aquí es una materia de reflexión. Yo lo que digo aquí es que somos unos bárbaros, todo lo hemos dejado destrozar. Y estamos vendiendo un patrimonio que podría ser precioso por cuatro perras gordas.

Para el artista los responsables de esta pérdida del patrimonio están claros. "Los poderes públicos, con tal de hacer dinero, primero dejan que se arruinen muchos de estos edificios; bastaría una mano de pintura para que la gente se negara a que se derribaran. La calle Tomás de Cópar, por ejemplo, es una calle medieval, que yo he vivido ahí. La han arrasado entera. Y nadie ha dicho ni pío, porque antes de arrasarla dejaron que se pudriera, hasta que los propios vecinos pidieron que se derribara".

Esto es algo que Ortiz tema se vuelva a repetir con el hotel del Puerto. "Ahora para cuatro puestos de trabajo de criado van a destruir el horizonte del puerto para los restos, que además no nos pertenece a nosotros. Eso es de los que vienen detrás nuestra. No tenemos derecho a arruinarles el horizonte; el horizonte de Málaga es lo único que es de ricos y de pobres".

Sin embargo, Ortiz no aboga por no construir edificios modernos, sino por hacerlo en barrios nuevos y cuidar el centro histórico, como en Sevilla, Toledo o Ronda, para que Málaga deje de cantar este blues eterno.

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