El corto de animación malagueño 'Gilbert' se hace con un Goya

Los creadores, que se conocieron en un taller para desempleados, hicieron un alegato contra el uso de la IA

Las imágenes de la alfombra roja de los Premios Goya 2026

Álex Salu, Arturo Lacal, Mónica Gallego y Jordi Jiménez, recogen el Goya a mejor corto de Animación / David Zorrakino/EP

Un Goya viene a Málaga. El corto de animación Gilbert, producido por la productora malagueña Agencia Freak, de Mónica Gallego. Es el estreno en la ficción con una historia creada en stop motion y sin necesidad de IA, que ha llegado al Olimpo del cine español. La firman los creadores Ález Salu, Arturo Lacal y Jordi Jiménez.

"Es un corto hecho en stop motion, es decir, con lentitud, con pasión, con reflexión, con amor y con artesanía. Y nada de esto se puede hacer con Inteligencia Artificial", han asegurado al recoger el cabezón. Los creadores han recordado que se conocieron en un taller para desempleados, por lo que han reivindicado la "educación pública y de calidad".

No tuvieron tanta suerte Paloma Peñarrubia, que competía con Flores para Antonio, el filme sobre Antonio Flores, por mejor canción original, ni el director de fotografía Pau Esteve Birba, que optaba por el filme andaluz Los tigres.

Posteriormente, El Santo ha logrado el Goya a Mejor Cortometraje Documental. Su director, Carlo D'Ursi ha asegurado que el proyecto es un "acto de fe", un tema que explora la figura de Don Carlo Fortunato, un médico rural en Senise, Italia, cuya compasión y generosidad lo convierten en un mito local tras su muerte.

"Hace 15 años empecé este proyecto para demostrar que los milagros que atribuían a mi abuelo no existían, para desmentir la existencia de milagros. Y tuve que desdecirme. La bondad, el estar, el cuidar al otro, no tienen nada de sobrenatural, pero son grandes milagros. En estos tiempos tan foscos, reclamo estos pocos segundos que tengo para que pongamos en la agenda la bondad. Creo, sé que puede parecer ingenuo, pero es un gran gesto político", ha destacado.

Asimismo, Ángulo Muerto, de Cristian Beteta, ha logrado el Goya a Mejor Cortometraje de Ficción por una historia que reflexiona sobre el acoso escolar, un tema que su productor José Luis Rancaño, al recoger el Goya, ha tildado de "tiranía cruel e invisible".

"Es una reflexión sobre el acoso escolar, una tiranía cruel e invisible que aterroriza a muchos de nuestros hijos en sus propios colegios e institutos. Una tiranía que debemos combatir entre todos, y quisiera repetir la palabra, entre todos, sin muros ni divisiones, con eficacia y con determinación", ha remarcado.

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