Cultura

El equilibrio es posible

  • El Ojeando cierra su séptima edición con la actuación de Iván Ferreiro El éxito de público consolida la cita

Parece que el Ojeando nació para traer a Iván Ferreiro como plato principal al Ojeando. Da la sensación de que los seis años anteriores de trabajo iban dirigidos a llegar a esta séptima edición con el gallego sobre las tablas. Es cierto que por los escenarios de Ojén han pasado grupos de la talla de Los Planetas o Lori Meyers, pero no hay duda de que es el antiguo líder de Los Piratas el músico con las características ojenetas por excelencia: personalidad, fuerza y cierta dosis de humildad; y el Ojeando también.

Ambos mejoran con los años, sin duda. Tanto uno como otro se han convertido en referencias de la música pop nacional. Así, cuando han podido cruzar sus caminos han rozado esa ola perfecta: lleno absoluto y un público volcado, rendido a sus pies. Tanto, que no dejó de bailar durante todo el concierto de Ferreiro, algo casi impensable con el músico de Nigrán en el escenario.

Consiguió Ferreiro, como cabeza de cartel de esta séptima edición del Ojeando, atraer a miles de personas que llenaron por completo este pequeño y bonito municipio de la sierra marbellí. El festival consiguió colgar, otro año más, el cartel de no hay entradas. Y, lo mejor, es que en la retina de los que pasaron por Ojén este pasado fin de semana quedarán muchos momentos.

El viernes estuvo como protagonistas principales Supersubmarina e Izal y como secundarios a Hola a todo el mundo y Corizonas. El segundo día de festival se demostró que hay bandas con menos caché que se merecen que el tamaño de la tipografía en los carteles con su nombre crezca unos cuantos puntos: Miss Cafeína revolucionó el escenario patio, que había quedado colmado tras la actuación de Ferreiro y calmado tras la de Jero Romero. Y finalmente la pareja de DJ´s Disco Mordisco siguieron vaciando las energías del público que no se agotaba ni siquiera con la salida del sol del domingo.

Crece año a año el festival Ojeando y no sólo en lo musical, porque ahí el nivel siempre ha estado alto. Tiene cada vez más características de un festival de los clásicos, de los buenos: Ambientazo cada noche y cada día, zona de acampada, piscina para refrescar las jornadas al sol, escenarios variados, programación más que completa. Tiene cosas que mejorar, claro, pero también ciertos rasgos que lo hacen único, ya sean el increíble bajo precio de los abonos o la buena acogida que tienen los vecinos a su mayor evento del verano: no debe ser fácil ver como durante todo un fin de semana muchas personas con gafas de pasta invaden el pueblo de Ojén. Quizás merezca la pena y no sólo en lo económico. No siempre hay fiesta en la plaza de tu pueblo hasta el amanecer. No siempre puedes disfrutarla junto a un artista como Iván Ferreiro cerca. Larga vida al Ojeando. Y que siga creciendo. Volveremos.

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