Cultura

Pero lo escrito permanece, todavía

  • Julia Gutiérrez Caba y Miguel Rellán interpretan hoy en el Cervantes 'Cartas de amor', la obra de A. R. Gurney que dirige David Serrano

Cuando se le recuerda a Miguel Rellán el montaje de Cartas de amor de A. R. Gurney que dirigió en 1992 Josefina Molina, con Analia Gadé y Alberto Closas, replica: "Es que es un texto que ha hecho mucha gente. Este año lo han interpretado en EEUU Ali MacGraw y Ryan O'Neal, los protagonistas de Love Story, y ahora lo está haciendo Gérard Depardieu en otra producción. Por eso, cuando el director David Serrano y yo barajamos la posibilidad de volver a montarla en España, lo primero que se me vino a la cabeza fue un respeto enorme dado el elenco que ha pasado por la obra; y, claro, una duda razonable sobre si volvería a funcionar tan bien". El tiempo trajo, como siempre la respuesta: la nueva revisión española de la obra de Gurney, nacida en el fervor del off Broadway de finales de los 80, tuvo su estreno hace tres meses y ha contado casi todas sus funciones por llenos, incluidas las celebradas en los Teatros del Canal en Madrid. Semejante consuelo se debe, además de a Rellán y a Serrano, al tercer vértice de la empresa, la gran Julia Gutiérrez Caba, pieza fundamental del teatro español del último medio siglo, que ha desmentido con este trabajo a quienes certificaban ya un retiro para la actriz. El público malagueño tendrá ocasión de compartir este entusiasmo hoy a las 20:00 en el Teatro Cervantes.

En el texto del autor estadounidense, un hombre y una mujer deciden reunirse y leer en voz alta las cartas de amor que se han escrito durante toda su vida, desde la infancia hasta su madurez durante 50 años. Pero la suya es, como recuerda Rellán, "la historia de un amor imposible, que nunca pudo sobreponerse a las dificultades". El actor, otro referente necesario del teatro, el cine y la televisión, admite que la recuperación de este título en pleno apogeo digital, con la correspondencia convertida en arqueología, "tiene algo de reivindicación, por aquello de la permanencia de lo escrito en el papel frente a lo efímero de las pantallas. Pero también cabe pensar que la gente se dice hoy que se quiere o que no se quiere más que nunca gracias al wasap". En todo caso, Rellán celebra la oportunidad que estas Cartas de amor le han brindado para trabajar junto a Gutiérrez Caba: "Decía hace poco un periodista que Julia es elegante hasta cuando está sola. Y efectivamente, así es. Compartir escenario con ella es un privilegio".

En gran medida, al tratarse de una obra en la que durante casi hora y media dos personajes se dedican a leer en voz alta, la puesta en escena de Cartas de amor se sustenta en la dicción de los intérpretes. Y al ser preguntado sobre el estado de la cuestión en la última generación de actores del teatro y el cine español, Rellán no se muestra precisamente optimista: "A menudo, sobre todo cuando hago televisión, encuentro actores jóvenes a los que no entiendo nada cuando hablan. Tengo que acudir al técnico de sonido para saber qué dicen. Parece estar de moda una presunta naturalidad que funciona como si se hablara al cuello de la camisa. Y me parece muy triste. No hay que volver al engolamiento de antaño, pero sí a la claridad y al saber decir. En realidad, es casi una metáfora del teatro en general".

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