Fallece Manuel Alcántara Oración por un amigo

El articulista y escritor Manuel Alcántara. El articulista y escritor Manuel Alcántara.

El articulista y escritor Manuel Alcántara. / Javier Albiñana

Miércoles santo. Pasaban unos minutos de las doce del mediodía. Yerto. Gesto apacible, sereno, como un brindis de amistad. Más maestro que nunca. Solos mano a mano. Yo con mi admiración y mi respeto. Manuel con su inmensa bondad y su cariño. Sabía que estaba muerto, que había decidido irse a perdonar sus deudas con Dios, pero también tenía la certeza de que se quedaba para siempre junto a mí. Junto a todos.

No necesité ánimo alguno para besar su ya helada frente. Y mi recuerdo puesto en el grupo de amigos contertulios que durante las últimas décadas habíamos compartido con él mesa y opiniones, regadas con dry-martini. A dray, o quizá a gin-tonic, me supo aquel beso. Manuel se había ido poco antes. Málaga había perdido a uno de sus grandes poetas y al más grande de sus articulistas. Y yo. Y nosotros. Habíamos perdido a nuestro insustituible amigo.

Fue entonces cuando una oración me arrancó las lágrimas que venía resistiéndome a soltar. Una oración del propio Maestro, de su puño y letra, que me sacudió el alma. Una oración que tituló así: "Soneto para pedir por los amigos muertos". Lo recité para mis adentros y supe que Manolo se había ido en busca de aquellos amigos que, antes, a él se le fueron. Conocía muy bien el camino para encontrarlos: "se va por el atajo de morirse".

Maestro, ese camino que nos has enseñado será el que nos guíe en un futuro para encontrarnos contigo de nuevo. Brindaremos los que quedamos por ello.

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