Cultura

El futuro del arte en Málaga tiene nombre de mujer

  • Sin pasar por mucho las veinte primaveras tienen el panorama artístico en sus manos

  •  Han llegado para imponer su mirada, porque “el talento no lo marca el género”

El futuro del arte en Málaga tiene nombre de mujer. El futuro del arte en Málaga tiene nombre de mujer.

El futuro del arte en Málaga tiene nombre de mujer.

Sonaría a cliché que el hombre monopoliza el mundo del arte si no fuese verdad. O si no viniese siendo verdad hasta ahora. Sólo hay que echar una mirada a las cartelas de los principales museos del mundo para evidenciar que los nombres femeninos no destacan por su cuantía.

Y digo que no viniese siendo verdad porque cada vez más mujeres se están esforzando por conseguirlo. Decía la boxeadora Marian Trimiar que ella no subía al ring para que más mujeres pudiesen hacerlo en el futuro, sino porque tenía una familia que alimentar. Estas cuatro mujeres artistas no crean para dejar paso a las siguientes, crean porque sienten esa necesidad y porque nadie les dijo que este no era un mundo para ellas.

En un momento en que la irrupción del Me too y del movimiento feminista ha hecho que se visibilice más el trabajo de la mujer ellas afirman haber sentido el claustro del machismo en algún momento de sus vidas. Bien cuando Isa Nieto “creía que las mujeres no eran tan buenas como para aparecer en los libros de Historia del Arte”, bien cuando Judith Nass mira a su alrededor y ve más exposiciones de hombres, más financiación para ellos y, en resumen, más posibilidades.

La sororidad o la mirada que ha tenido el arte hacia el cuerpo femenino son algunas de las motivaciones de estas jóvenes, que, pese a tener formaciones inequívocamente diferentes y haber crecido en entornos diferentes, llegan a conclusiones similares: no sólo los hombres miran. No sólo los hombres crean. No sólo hay espacio para un sexo en el arte.

Si el mundo les ha resultado más cuesta arriba que a sus compañeros no tendría porqué seguir siendo así para sus sucesoras, pero ellas lo han sufrido, “de momento aún vivimos en una sociedad hetero-patriarcal por lo que hay machismo en todos los ámbitos en mayor o menor medida. Aunque es cierto que se ha avanzado muchísimo gracias a la irrupción del movimiento feminista, y poco a poco se llegará a una igualdad completa en todas las áreas profesionales”, resume Isa Nieto. Ahora miran al futuro desde sus redes sociales, con todas las posibilidades abiertas, con el único afán de seguir creando, seguir viviendo y no tener que seguir pensando en si van a vivir de esto sólo por su género.

Aranzazu Gutiérrez, pintora

La fuerza de la seducción en el pincel

Aranzazu Gutiérrez, pintora. Aranzazu Gutiérrez, pintora.

Aranzazu Gutiérrez, pintora. / Sara Moreno López

La pincelada de Aranzazu Gutiérrez es dura, poderosa y expresiva. Representa la figura femenina de una manera erótica porque le seduce. No cabe otra razón en su mirada. “Desde pequeña siempre me ha gustado retratar a mujeres aunque no supiese ni de anatomía, algunas vivencias y experiencias en mi vida han creado en mí la necesidad de inmortalizar las miradas femeninas, y aunque últimamente haya realizado bocetos en un sentido más erótico, no es lo único que pinto ni lo único que me interesa”, afirma. En sus cuadros se puede ver a Schiele, Milo Hartnoll o Nicolas Uribe.

No le da miedo reconocer referencias, no se empequeñece ante los grandes, les muestra su respeto. Su temática corre del más insurgente retrato erótico a la representación más tierna de la lactancia materna, “hace dos años nació mi hermano Álvaro y pude ver de primera mano la profundidad de lo que es ser mujer y ser madre. Y quise retratarla a través del agotamiento físico que ella sufría”. Se nutre de los estímulos que le acechan por la calle “veo un galgo negro o una planta roja, la fotografío, lo acumulo y creo”. Su obra, que tiene la fuerza de lo artesanal y el estímulo de quién ha crecido en un mundo audiovisual, se puede comprar por su cuenta de Instagram (@aragasm).

Isa Nieto, ilustradora

Marcada por el calor de la ilustración pop

Isa Nieto, ilustradora. Isa Nieto, ilustradora.

Isa Nieto, ilustradora. / David Molina Grande

Isa Nieto nació y creció en Priego de Córdoba, donde el calor quema durante los cursos de verano en los que aprendió a pintar paisajes. Una vez en Sevilla, se inició en el grabado y la ilustración digital, para acabar volviendo a las técnicas más tradicionales de pintura. Hay que desaprender para desarrollar tu estilo, decía el poeta. En la recámara de sus referencias están Louise Bourgeois, Hopper, Felix Vallotom, Laura Wächter o María Medem. Pero no sólo de las artes mayores se nutre la cordobesa, la literatura, el teatro o las charlas con los amigos pintan los murales de sus ilustraciones.

No es difícil encontrar referencias a todos esos nombres femeninos que le faltaban en los libros de Historia del Arte cuando sólo era una niña que creía que “las mujeres no eran buenas” y de ahí su invisibilidad. Ahora Isa expone, vende sus obras en galerías malagueñas (Matraca o Caramba) mientras desarrolla su web personal y atiende a todo aquel que muestre interés por su obra en la bandeja de entrada de su cuenta de Instagram (@soyisanieto). Trabaja para que en noviembre se puedan disfrutar de sus obras en una exposición conjunta con otro artista.

Judith Naess, fotógrafa, modelo y actriz

Flores sin color, pero con vida; ver la vida en blanco y negro

Judith Naess, fotógrafa, modelo y actriz. Judith Naess, fotógrafa, modelo y actriz.

Judith Naess, fotógrafa, modelo y actriz. / Judith Naess

Judith Naess mira al mundo desde unos clarísimos ojos azules, pero se ve en blanco y negro a través del visor de la cámara. No pasa por muchas las veinte primaveras y sus fotografías están colmadas por girasoles, margaritas y otras flores. Es autodidacta, después de cursar el bachillerato de Bellas Artes en San Telmo dejó la enseñanza reglada, más allá de algunos cursos en Madrid y Málaga. La fotografía fue un legado de cuna, su abuelo era un apasionado del fotodiario, de retratar lo común, lo mundano; “llevaba todo el día la cámara encima”, afirma la joven. Tiene una piel blanca y pura como las pocas nubes de su Málaga natal, donde empezó a retratarse en espejos retrovisores, escaparates y toda superficie que reflectase la luz, mirándose en Vivian Maier, uno de sus referentes.

De Vivian salta a Francesca Woodman y Cindy Sherman cuando se le pregunta por referentes. Todas mujeres, todas clásicas, todas en blanco y negro. Vivian ni siquiera llegó a revelar ninguna de sus fotos, cumpliendo con el legado de quien es un genio y no lo sabe o no saben verlo. A Judith ya la han podido disfrutar en Óptica Vision y trabaja en un pequeño proyecto en Fuengirola en el que dar rienda suelta a su creatividad con más artistas. En sus autorretratos busca reflejar la sororidad con la que mira a otras mujeres, como si en ella misma cupiesen todas. La esencia pura que intenta captar cuando es otra mujer la que posa para ella. En sus flores se unen la fragilidad y la fuerza, la estética de su cotidaneidad.

Detrás de la cámara se ha sentido cómoda trabajando para algunos de sus amigos, entre ellos, Ernesto Artillo. No siempre es así, “a veces me he sentido objetivizada delante de la cámara”, lamenta Naess. En su adolescencia se topó con profesores que le interpusieron todos los problemas que no encontró en su casa por mostrar cierto gusto por lo artístico, una mirada diferente. En estos momentos está grabando un corto después de haber trabajado para Netflix o Brigada Internacional.

Su obra se puede adquirir contactando directamente con ella mediante su Instagram (@judithnaess) y ya está trabajando en su página web. Se despide prometiendo empacarla con cariño.

Marta O Nilsson, fotógrafa 

La magia está en la edición fotográfica 

Marta O Nilsson, fotógrafa. Marta O Nilsson, fotógrafa.

Marta O Nilsson, fotógrafa. / Marta O Nilsson

A Marta O Nilsson le encanta jugar con las texturas y los colores de las fotografías. Su mundo de ensoñanción no para de crear nuevas formas desde que a los 14 años empezase a juguetear con eso que otros llaman arte. En su casa le permitieron experimentar y toquetear con todo lo que sus dedos alcanzaban. Todo acabó en un Sueño Lúcido, exposición que se puede visitar (y adquirir) en La Casa Amarilla. En la recámara de sus sueños viven los colores saturados, la luces tenues y el misterio.

Su último trabajo es una divagación por lo misterioso en la que un daliniano bogavante puede acabar en la suela de un zapato, dos cuerpos de pescado reposan sobre el lomo de una dama en un inesperado bodegón o una hormiga puede mirar compungida una gran pared rosa que bien podría ser parte de los sueños de Donald Trump y su frontera con México. Lo que más le une a sus fotografías es el vínculo familiar que se crea, en todas ellas usa a su hermana como modelo. No entiende sus obras sin la complicidad que ha generado con su hermana.

Su formación como historiadora del arte le ha servido para tener todas las cartas marcadas bajo la manga y jugar con ellas a barajarlas. Su última mano presenta a artistas de la talla de presentes a Sarah Moon, Paolo Roversi, Jo Ann Callis o Gillian Wearing. A Marta le gusta jugar con las miradas. Con esconderlas incluso. Sus fotos interesan porque juega con el misterio, pasa al borde de la inquietud y se zambulle de lleno en lo que no se ve para esconder lo que se muestra. Lo mejor es descubrirlo en su web www.martaonilsson.com.

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