Cultura

"Me gusta lo mismo una novela que un tebeo"

  • El poeta madrileño siempre ha sabido subir y bajar desde la alta cultura a la popular, opción que defiende por sana

"Soy doctor en Filología Clásica y tengo la cátedra en Consejo Superior de Estudios Científicos. Soy más helenista que latinista", dice Luis Alberto de Cuenca de sí mismo, pero además es ex secretario de Estado de Cultura, ex director de la Biblioteca Nacional, filósofo, ensayista, traductor y poeta. El pasado miércoles estuvo en Málaga hablando de Séneca, pero al teléfono no le importó hablar de su última traducción y de su amor por los tebeos.

-¿Por qué ha venido a Málaga a hablar de Séneca?

-Es una especie de Máster que organiza El Corte Inglés, yo ya he venido antes. Voy a tocar un tema curioso, como un subgénero literario, el de los manuales de auto ayuda que llenan tantos estantes de la librerías, tienen su origen en un tratadista que es Séneca. Leyéndole te das cuenta que lo que dicen esos manuales ya está apuntado en la obra de Séneca.

-¿Qué deberían aprender de Séneca nuestros políticos?

-Él realmente fue el amo del Imperio en los primeros años de Nerón. De Séneca pueden aprender mucho, pero el sistema en el que brilló no es el actual, el suyo era totalitario y acumulaba el poder en una sola persona. En una democracia Séneca no habría brillado de esa manera y no sé hasta qué punto le hubiera interesado.

-¿De dónde viene su interés por Séneca?

-La literatura es lo que más me interesa del mundo. Si me interesan los griegos y los romanos es por su literatura.

-Acaba de traducir Cuentos de hadas, de Charles Perrault, que ha publicado El Rey Lear.

-Es una maravilla. Es un libro en el que he puesto un cariño enorme. He hecho una traducción muy detenida, muy mesurada; he tardado casi un año en hacerla, con mucho cuidado. Y los dibujos de Laforge son de una hermosura tal y de una modernidad increíble. En el prólogo cuento que todo es obra del azar, cómo me encontré el libro, que me costó las pelas, bastantes, y luego me encontré con Jesús Egido, un editor que hace bien las cosas, y decidió que iba a hacer un libro rozando la perfección.

-El libro es fantástico, ¿quién lo leerá?

-No es un libro para niños. ¿Te fijaste que no conocemos realmente los cuentos. En La bella durmiente creemos que el cuento acaba con el beso pero hay más. Es la novedad que he tenido en la Feria, intentamos que viniera Perrault pero no hubo manera, y vendimos muchos libros: es que le encanta a la gente.

-El Rey Lear es una de las muchas pequeñas editoriales que han surgido en España, ¿qué le parece el fenómeno?

-No me canso de decirlo: creo que la cultura española está en una posición bastante buena gracias a estas editoriales. Tenemos uno de los planteles más gloriosos de Europa. Cada semana nace una nueva y todas tienen su interés. Las cosas que hace Manolo Pimentel en Almuzara, o Menos Cuarto en Valencia, Ediciones del Viento en La Coruña, Impedimenta...

-Incluso en Málaga ha surgido una, Alfama.

-Sí señor, Alfama, por ejemplo.

-¿Cómo se explica este fenómeno?

-Hoy día es barato hacer libros y hay gente a la que le apetece. Digo que es barato hacer libros porque la tecnología ha avanzado mucho en este terreno. Son empresas familiares. A mí me encanta reseñar sus libros. Y estas editoriales cuidan mucho sus páginas web.

-¿Y por qué surgen?

-Son editoriales que se nutren de la pasión por la lectura. La gente que las crea son apasionados por los libros; son tipos que se han pasado la vida leyendo y nos quieren contar cómo se han divertido con unos autores y unos títulos.

-Además del boom de la editoriales vivimos el del tebeo.

-Ha habido de todo. Ahora ha remontado de nuevo. Lo que sí hay ahora es una eclosión de la novela gráfica más que del tebeo.

-Sinceramente, odio el termino novela gráfica

-Lo odies o no es algo que está de moda.

-¿Sigue leyendo tebeos?

-No tanto como antes pero sí leo tebeos.

-¿Nuevos o antiguos?

-Estoy al día de lo nuevo, que no es mucho pero es bastante. Me interesa mucho.

-¿Qué recomienda?

-Recomendaría más que nada álbumes. Curiosamente, a la vejez viruelas, he entrado ahora a conocer el tebeo europeo, y hay autores fabulosos como David B, que es el gran maestro de Marjane Satrapi, quien ha tomado de él su manera de narrar.

-Los superhéroes pasan ahora por un buen momento, aunque más en los cines que en el papel, ¿no?

-Todo empieza con Watchmen, que les dio una vuelta de tuerca. Pero los superhéroes aún tienen mucho que decir, aunque tengo la impresión que serán más recordados por los años 60, 70 y 80; no tienen un futuro esplendoroso.

-¿Cómo lleva su amor tanto por la cultura popular y por al llamada alta cultura?

-Lo llevo de manera tranquila. No es común, pero como me ha pasado desde pequeñito lo de sentir la misma fascinación por Homero que por El príncipe valiente lo llevo de forma natural. Mejor nos iría si cuidáramos más esa fusión, porque la cultura universitaria está alejada de la calle. A mí me gusta lo mismo una novela de Dostoievski que un tebeo de Watchmen.

-¿Ha tenido que defenderse en alguna reunión con otros poetas?

-Los de la gran cultura son más despreciativos, sobre todo los políticos. Yo quise hacer un premio nacional de tebeos y no me dejaron; luego los socialistas sí lo han hecho, curiosamente.

-¿Hay tebeos en la Biblioteca Nacional?

-Hay tebeos, hay bastantes más después de que estuviera yo 4 años. No hay colecciones completas, de hecho los conserjes se los llevaban a sus hijos. Existen cosas curiosas, como los ejemplares con las viñetas censuradas.

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