La infancia de Picasso recobra vida con la canción 'Ojos del niño Pablo'

El tema, interpretado por la malagueña Ana Romma, se presentará el viernes en el Museo Picasso Málaga, bajo el patrocinio de Fundación Unicaja

El Museo Picasso de Málaga mantiene el pulso y roza los 800.000 visitantes en 2025

Ana Romma posa en el Museo Picasso de Málaga durante la grabación del videoclip.
Ana Romma posa en el Museo Picasso de Málaga durante la grabación del videoclip. / M. H.

La infancia de Picasso revive bajo el son de Ojos del niño Pablo, una canción que pone ritmo a la mirada del pintor cuando aún era solo un niño en Málaga. Ana Romma es la malagueña encargada de poner voz a la letra y el tema nace a partir de un poema de Pedro Luis Gómez. "Se lo mandó a mi padre porque tiene una estrecha amistad con él y, como sabía que desde muy pequeña yo cantaba, me propuso este reto", comparte la joven de 19 años. La canción y el videoclip se presentan el próximo viernes en el Auditorio Christine Ruiz Picasso del Museo Picasso Málaga con el patrocinio de Fundación Unicaja.

El encargo, un "gran anuncio de Málaga y Andalucía", fue "un reto" porque "de un poema tuvimos que hacerle una canción", cuenta. Ana aceptó y empezó a trabajar "junto con el maestro Javier Tapia" para dar forma musical a aquellos versos. Cuando tuvieron una primera versión, la compartieron con el autor: "Se la mandamos a Pedro Luis a ver qué tal le parecía y le encantó". La antequerana sostiene que enseguida concordaron en que no se podía quedar en una canción: "Tenía que hacerse un videoclip, que la disfrutara todo el mundo".

La grabación, bajo la producción visual Heqate Producciones, contó con una bailaora que ayudó a tomar forma una obra con la figura de Picasso como eje. Grabar el videoclip en lugares vinculados a la infancia del pintor ha tenido para ella un significado especial. "Se ha hecho desde el respeto, desde la admiración a un artista, un genio universal", afirma. Y añade: "Me siento muy orgullosa de haber nacido malagueña, también tener esa cultura de nuestra ciudad y de poder pasear por donde paseó aquel genio".

La transformación del poema en canción fue un gran reto para Ana: "No tiene la misma estructura que una canción, entonces tuvimos que darle un poco de forma". Además, necesitaba sentirse identificada con el resultado: "Como yo vengo de un 'flamenquito postflamenco' me lo quería también llevar a mi terreno, que yo me sintiera cómoda cantándolo". El proceso, recuerda, fue muy enriquecedor: "Hicimos como una fusión que la verdad que ha estado superchula". Y añade: "Me siento muy orgullosa del equipo que tengo y también de las personas que me han rodeado durante el videoclip".

También la van a grabar en francés y en inglés: "Cantarlas en inglés y en francés también va a ser un gran reto para mí… pero vaya, no me importa, yo estoy dispuesta a cualquier reto porque sé que soy capaz". Gracias a esta canción, siente además que su vínculo con el pintor se ha hecho más palpable: "Gracias a esta oportunidad de este proyecto he podido descubrir un poco más de esta figura".

Escuchar la canción terminada fue un momento de sorpresa y celebración, ya que "sentía mucha satisfacción": "Yo no me veía capaz de esto". Nunca se había enfrentado a un proceso así, confiesa. "De plantearme el reto de un poema a una canción nunca lo había pintado", admite. Por eso, el resultado final tuvo también orgullo por la conquista personal: "Me encanta cómo me he superado a mí misma".

La presentación de este tema, en la que interpretará otras dos canciones previamente, en espacios ligados a la figura de Picasso también le ha dejado un recuerdo marcado por el trato humano. "Hemos tenido la suerte de poder conocer a personas maravillosas, tanto el personal de seguridad como todo el personal a cargo del Museo, tanto el de la Casa Natal de Picasso como el de la Sala María Cristina de la Fundación Unicaja, todos han sido amables con nosotros y acogedores".

Ana Romma siempre ha estado en clases de canto. En su casa, dice, la música siempre estuvo presente: "Mi familia es rociera, entonces lo que más escuchaba en mi casa era sevillanas y yo empecé con la sevillana". Desde que decidió formarse en serio, la constancia ha sido clave. Un día, de todas las semanas, acude a Málaga a clases de canto. Al mirar atrás, se habla a sí misma con orgullo: "Estoy muy orgullosa de la persona en que me he convertido, porque hay que tener muchísima disciplina, muchísima constancia y no ha sido fácil, pero todo esfuerzo tiene su recompensa".

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