literatura

El lado oscuro de la ciudad luminosa

  • Clara Peñalver ambienta en Málaga su nueva novela, el 'thriller' criminal 'Las voces de Carol'

Clara Peñalver, ayer, en Fnac Málaga, antes de la presentación de su novela. Clara Peñalver, ayer, en Fnac Málaga, antes de la presentación de su novela.

Clara Peñalver, ayer, en Fnac Málaga, antes de la presentación de su novela. / javier albiñana

El asunto empieza, como siempre en estos menesteres, con un crimen: el de la escritora Abril Zondervan, una autora de éxito internacional que aparece muerta en su casa sin signos de violencia. La inspectora enviada a investigar el caso, Carol Medina, descubre que la mujer había recibido un diagnóstico de esquizofrenia y que llevaba años sin medicarse. Éste es el punto de partida de Las voces de Carol (Ediciones B), la nueva novela de Clara Peñalver (Sevilla, 1983), que prolonga así su historia de amor con el thriller tras el éxito de la saga protagonizada por la inspectora Ada Levy. Y lo hace, eso sí, desde Málaga, donde está ambientada su obra: una ciudad luminosa que presenta así sus lados más oscuros (y que Peñalver conoce como la palma de su mano).

"En realidad, no me costó demasiado encontrar ese lado oscuro de Málaga. De hecho, basta un vistazo en Google para comprobar que su historial de crímenes es largo y atroz, aunque a menudo se piense lo contrario", explicó ayer la autora a Málaga Hoy antes de la presentación de su libro en Fnac. Precisamente, el hecho de que Málaga sea internacionalmente conocida por su oferta de ocio y su buen tiempo la convertía en candidata idónea para una historia de crímenes por aquello de la paradoja (de hecho, Peñalver se muestra harto interesada cuando el periodista le comenta el liderazgo de la ciudad en los índices nacionales de suicidios). En todo caso, la verdadera protagonista de Las voces de Carol es Abril Zondervan, "tanto, que Carol Medina no tiene entidad por sí misma: su única razón para existir como personaje es encontrar la razón de la muerte de esta escritora. Necesito que el lector empatice tanto con ella que al conocerla vea reflejada en su historia su propia identidad, de alguna forma".

En Las voces de Carol, Clara Peñalver entra de lleno y sin medias tintas en la delicada cuestión de los problemas de salud mental, "en parte porque me toca la fibra sensible por una situación muy próxima pero, más aún, por el estigma y el rechazo social que sufren las personas a las que se les cuelga la etiqueta de enfermo mental. Para escribir la novela he conocido a distintas personas con diversos problemas en este sentido, algunos verdaderamente importantes, pero con el estigma como denominador común. En todo caso, he escrito sobre esto con tanto respeto como cariño, porque el estigma está a pie de calle". A lo largo de este proceso, Peñalver conoció a los escuchadores de voces, asociaciones "que abren una puerta enorme a la esperanza en casos agudos y difíciles". Ahora, su objetivo es "seguir contando historias de personajes que me cautiven". ¿Qué diría Abril Zondervan?

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