Cultura

Dos lecciones de anatomía

XXX Festival de Teatro. Teatro Echegaray. Fecha: 7 de febrero. Compañía: Tenemos Gato. Dirección y texto: Luis Felipe Blasco Vilches. Ayudante de dirección: Julio Fraga. Reparto: Cristina Rojas y Homero Rodríguez. Aforo: Unas 300 personas (lleno).

En el peliagudo asunto de la construcción de los personajes, esta ¿Cuchara o tenedor? de Tenemos Gato que ayer se estrenó en el Echegaray aporta algunos contenidos reveladores. Lo que antes fueron dos monólogos representados de manera independiente se ensamblan igual que dos mitades en un injerto sorprendente: como si se juntaran media naranja y media pera y el resultado fuera inesperadamente armónico. El resultado es una propuesta muy novedosa, con dos personajes que se construyen y se niegan a sí mismos y mutuamente, y que propone así una dramática personal: lo que sucede dista mucho de ser un diálogo y dos monólogos, pero a veces se parece a ambos. Los protagonistas, una alcaldesa embarazada y un periodista del corazón homosexual, presentan varios elementos comunes en sus trayectos (los dos son conscientes de que han inventado una imagen pública a costa de la propia, y presentan serios problemas a la hora de decidir cuál prefieren o cuál les conviene, aunque los chantajes lanzados por terceros les permiten encontrar una brújula) pero no se encuentran por el camino más de lo estrictamente necesario. Hay muchos aspectos estimulantes en este trabajo: el modo en que invita a trabajar al espectador es eficaz y se traduce en una experiencia placentera, las interpretaciones se desarrollan de manera muy depurada a pesar de la dificultad que entraña compartir escenario con un replicante que habita una esfera distinta y que de vez en cuando se cuela en la propia, y lo que se quiere decir (la corrupción de un mundo que se cree sus propias mentiras) se expone de manera clara, sin buscar atajos. La obra sirve, claro, una reflexión muy interesante sobre la relación entre los personajes como trasunto de la relación entre las personas, pero me gusta pensar que ¿Cuchara o tenedor? es también una obra sobre el teatro, sobre la ilusión que considera comunes sus leyes cuando cada uno las entiende a su manera. De cualquier forma, es un gustazo.

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