"La ley mordaza es una jugarreta para artistas más comprometidos"

Juan gómez 'el kanka'. cANTAUTOR

El músico malagueño presenta mañana en la sala Eventual su último disco un año después de su publicación

El Kanka, junto a su banda, en una imagen promocional de su último disco. / Diego Berro
Isabel Vargas Málaga

11 de noviembre 2016 - 02:04

"Es lo que hay, / llámame fino. / Si no te gusta, /cambia de acera. / Que no me asfalten el camino. / Mejor camino a mi manera". Juan Gómez El Kanka (Málaga, 1982) lleva una década transitando por una misma senda, la de la canción de autor, con la seguridad de hacer lo que le apasiona paso a paso. El cantautor malagueño lleva tocando casi todos los fines de semana, sin descanso, desde hace cuatro años. "Si la fama me hubiera llegado de pronto, a los 20 años, ahora quizás sería un idiota", reconoce entre risas al otro lado del teléfono. Mañana estará en la sala Eventual, junto a Rafa Toro, el artista telonero, para presentar de nuevo en su tierra su último trabajo, De pana y rubí, tras hacer una breve gira por Latinoamérica.

-Hace poco estuvo de gira en Chile, Colombia y México. ¿Qué espacio allí tiene la música?

-Me da la sensación de que hay más lugar para todo. Aquí en España hay mucha música, pero los circuitos son algo más cerrados.

-¿Qué se lleva de allí?

-Esta vez más que nunca me he traído muchos libros y discos de cantautores colombianos y mexicanos. Estoy en periodo de aprendizaje y de escucha. Como una esponja, diría yo. Jaja.

-¿Hay un género músico con el que se sienta más cómodo?

-No hay ninguno. A mí me gusta jugar con los estilos. Ahora estoy intentando hacer cositas nuevas. No pienso tanto en el sonido como en las letras, en las vivencias.

-¿De qué experiencias se alimenta a la hora de componer?

-Para mí es necesario estar activo artísticamente y escuchar música nueva a menudo. Cualquier cosa me puede inspirar. Puede ser una cosa que he leído, que he visto en el telediario, algo que me ha pasado, a mí o a un amigo. También es necesario vivir experiencias propias, enamorarte y todas estas cosas. Jaja.

-¿En el próximo álbum va a volver a desnudarse? En este último habla más en general de las cosas y no se centra tanto en su vida, en su propia experiencia.

-No lo sé. En éste he tratado las canciones desde una visión más general, más filosófica, porque me lo pedía el cuerpo, ya que en el segundo hablé de cosas más íntimas. A la hora de enfrentarme al disco digamos que trató cada canción por separado. Compongo unas veinte y después hago una criba. Para el próximo -el cuarto- ya tengo cositas escritas, pero tardará en salir.

-¿Cree que es necesario que los artistas hoy día tengan una visión bastante comprometida del mundo, que se mojen más?

-Me resulta más llamativo un artista con una intención, un fondo más social o político. El ser humano es político por naturaleza. En mi caso, ni la mitad de los temas son canciones protesta, pero si que me gusta lanzar pequeñas declaraciones de principios con un punto de vista muy mío, muy irónico. En todos mis discos hay una pequeña morcillita. En definitiva, como creador y escuchador de canciones me seduce más un artista que hace crítica social de manera elegante, con arte. Pero si caer en el panfleto. Jorge Drexler es un artista que me gusta mucho porque sus trabajos siempre encierran una pequeña reflexión social. Da en clavo y lo hace de una manera muy poética, con canciones bonitas.

-Por suerte o por desgracia los músicos tienen una fuente de inspiración constante: el panorama político actual.

-Por desgracia no nos faltan los motivos. El mundo se está yendo a la mierda y a nosotros nos toca reflejarlo, sí.

-Usted lo hace muchas veces, como decía, desde el humor. ¿Cuáles son sus referentes humorísticos?

-Los Monty Python mismamente. Me gusta mucho esa ironía más rebuscada, más trabajada.

-¿La intención a la hora de escribir una letra u otra ha cambiado con el tiempo?

-Por supuesto. Antes estaba más pendiente de buscar el juego de palabras. De hecho, me costaría bastante ahora hacer cosas como Refunk, una muy elaborada en las formas, pero en la que no hay ningún tipo de mensaje. Es sólo palabrería. Ahora intento utilizar un lenguaje más sencillo y menos barroco, menos poético.

-¿Es fácil dejarse seducir por la fama o el ambiente en el que se desarrolla ésta?

-Yo no considero que sea famoso, aunque cada vez haya más gente que me escuche, dentro y fuera de España. Si la fama me hubiera llegado de pronto, a los 20 años, ahora quizás sería un idiota. Ahora ya peino canas. Tengo 34 años. Todo lo que me ha pasado ha sido fruto del trabajo. No ha habido alguna canción mía que haya dado el pelotazo. Llevo diez años tocando y cuatro desde que saqué mi primer disco. Casi todos los fines de semana en los últimos cuatro años he estado tocando.

-¿Ha sido difícil llegar hasta aquí?

-Mucho. Imagínate estar tocando en el Búho Real delante de 30 personas cuando su aforo es de 90. Cuando uno empieza gasta mucho tiempo en organizar el concierto, hacer correr la voz, ensayar, preparártelo. Y a cambio recibes muy poco, prácticamente es nada. Tu puedes ser el músico con más estudios y preparación del mundo que si las canciones no entran, no entran. Al principio no eres conocido y hay que asumirlo. A medida que vas creciendo y te puedes dedicar plenamente a ello va siendo más fácil, teniendo en cuenta el país donde vivimos, con esos IVAs.

-¿Qué piedras entorpecen la carrera de un músico en España?

-Yo diría más bien pequeños menhires. Jaja. Te encuentras con una serie de dificultades como lo del IVA cultural, que me parece un drama fuerte, y la ley mordaza, que para nosotros, artistas más comprometidos o letristas que nos gusta meternos a veces en berenjenales, es una jugarreta.

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