Cultura

La leyenda de Goya y la duquesa

  • El mito de que el pintor aragonés tuvo como modelo a la aristócrata para 'La maja desnuda' es una de las muchas invenciones que rodean a las grandes figuras de la Historia

LOS grandes personajes de la Historia suelen estar rodeados de leyendas y anécdotas que en muchas ocasiones distan mucho de la realidad. En España estamos repletos de mitos de muy dudosa veracidad. Uno de los mas famosos afirma tajantemente que Isabel la Católica se decidió a no cambiar de camisa hasta que el reino de Granada no fuera conquistado. La reina de Castilla no solamente era una persona muy limpia y cuidadosa con su aspecto, sino que vistió con el gran lujo que exigía su altísimo rango, incluso cuando las dolorosas circunstancias le impusieron el luto. Otra de las historias, que llegó a enseñarse en el colegio, relataba que el Greco pintaba las figuras deformadas debido a un defecto en la visión. Nada que ver con la verdad ya que ese alargamiento respondía a una manera de transmitir una serie de conceptos, tales como la espiritualidad. El Manierismo, corriente artística donde se enmarca la obra del genial pintor, alteraba las formas intencionadamente con el fin de transmitir un mensaje concreto.

Hoy me voy a detener en el mito que sostiene que La maja desnuda de Francisco de Goya representa a la misma duquesa de Alba. Doña María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo (1762-1802), fue una de las principales aristócratas de la España de Carlos IV. Duquesa de Alba por derecho propio, contrajo matrimonio con su primo José Álvarez de Toledo a los doce años de edad. La finalidad de este enlace era unir a dos de las casas ducales con mas peso de la aristocracia española, la de Medina Sidonia y la de Alba.

La maja desnuda está rodeada de incógnitas ya que aunque se tiene por cierto que fue una obra de encargo se desconoce al comitente. Goya pintó a la misteriosa joven entre 1797 y 1800. La maja, que representa el arquetipo de belleza femenina española, una joven morena, de ojos negros y piel nacarada, aparece completamente desnuda mirando retadoramente al espectador. La leyenda afirma que la duquesa de Alba, mecenas de Goya, habría posado desnuda para el maestro. Según los especialistas esto no encajaría ya que la desconocida es una mujer que no guarda parecido físico con la duquesa, además de ser bastante mas joven que la gran dama. Doña Cayetana por esa época había quedado viuda, retirándose a Sanlúcar de Barrameda donde invitó a Goya. Durante su estancia el maestro realizó parte de su primer álbum de dibujos conocido como Álbum A o Álbum de Sanlúcar donde nos dejó una preciosa estampa de la duquesa con María de la Luz, la niña negra que adoptó.

La primera noticia que se tiene de La maja desnuda (la vestida es posterior, hacia 1800-1805) nos informa que formaba parte de la magnífica colección de Manuel Godoy, príncipe de la Paz. En 1808 ambas se hallaban colgadas en un gabinete particular de su palacio. La maja vestida también posee una carga erótica considerable, no sólo por la postura sino porque el vestido se ciñe al cuerpo sensualmente. Jeannine Baticle, biógrafa de Goya, apunta la posibilidad de que La maja desnuda sea un retrato de Pepita Tudó, amante de Godoy, debido a su enorme parecido con dos retratos que se conservan de la misma. Josefa Tudó vivió maritalmente con Godoy, incluso después del matrimonio de éste con María Teresa de Borbón, condesa de Chinchón, en 1797.

Jovellanos en su diario dejó un documento muy revelador del comportamiento del Príncipe de la Paz. Ese mismo año de 1797, el célebre asturiano fue nombrado ministro de Justicia; un día Godoy le convidó a almorzar y cual no sería su sorpresa cuando vio que se sentaba en la mesa entre su mujer y su amante. Jovellanos escribió: "Este espectáculo acabó mi desconcierto; mi alma no puede sufrirle; ni comí, ni hablé, ni pude sosegar mi espíritu; huí de allí". En 1807 Carlos IV concedió a Josefa Tudó el título de condesa de Castillo Fiel.

Volviendo a nuestra bella duquesa, la Casa de Alba conserva en el Palacio de Liria, el espléndido retrato que le hizo Goya en 1795. La gran dama se presenta de cuerpo entero luciendo su espectacular melena negra junto a un atuendo a la última moda compuesto por un vaporoso vestido blanco con una ancha faja roja bajo el pecho, color que también aparece en la moña que luce en la cabeza, el lazo sobre el pecho y el que lleva el perrito en una pata. La última duquesa de Alba ha hecho guiños a su antepasada luciendo en algunas ocasiones una moña en la cabeza. El otro famosísimo retrato que le realizó Goya se conserva en la Hispanic Society de Nueva York. Fue pintado en 1797 apareciendo la duquesa vestida de maja con mantilla negra señalando con un dedo al suelo donde se lee claramente: "Solo Goya". Estas dos palabras han hecho correr ríos de tinta sobre los supuestos amoríos entre ellos. En definitiva, aunque doña Cayetana no posara desnuda para Goya, fue una mujer de leyenda por su belleza, títulos, posesiones y marcada personalidad.

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