Cultura

Es el momento de trabajar

  • Sobre la coyuntura presente en torno al Auditorio de la Música de Málaga

Sala principal del Auditorio de Málaga, según el proyecto arquitectónico aprobado. Sala principal del Auditorio de Málaga, según el proyecto arquitectónico aprobado.

Sala principal del Auditorio de Málaga, según el proyecto arquitectónico aprobado. / málaga hoy

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Sí, el 24 de junio del presente 2018, se cumplieron cinco años, y no, no había sido posible reenganchar el proyecto del Auditorio de la Música para Málaga por iniciativa de ninguna de las administraciones públicas del Estado. La Administración General del Estado, el día 21 de junio de 2013 lo había cortado drásticamente y se salía del Consorcio Auditorio de la Música, porque le parecía un gasto excesivo que no podía soportar en tiempos de crisis. La Junta de Andalucía hacía mutis por el foro y proponía la disolución del Consorcio, en razón de que la Administración General del Estado se había retirado, y el Ayuntamiento de Málaga se quedaba en solitario proponiendo mantener vivo el Consorcio hasta tiempos económicos mejores. Ante esta situación, el 24 de junio de 2013, el Consorcio acordó disolverse. El Ayuntamiento se quedó como propietario del proyecto de construcción, ganador de un concurso internacional que había convocado el Consorcio en junio de 2007, adjudicado en enero de 2008 y hecho recepción del documento definitivo del proyecto de ejecución en enero de 2012.

Sí, puede parecer que no es cierto, pero es cierto: en 2018, superada la crisis económica, o así nos lo contaban los políticos, con un PIB en España de mayor valor que el de los años precrisis, transcurridos cinco años desde que se liquidara el Consorcio para la construcción del Auditorio de la Música de Málaga, ningún poder político del Estado (Administración General, Junta de Andalucía, Diputación Provincial de Málaga y Ayuntamiento de Málaga) había tomado la iniciativa de poner en la agenda política la dotación del mismo. Cierto es que el Ayuntamiento, durante todo este tiempo, ha mantenido la ilusión de retomarlo.

No son tiempos de confrontación: con lealtad se encontrará la mejor solución

Como en las democracias más consolidadas, con una ciudadanía corresponsable en los asuntos de interés común, de interés público, la ciudad de Málaga tomó la iniciativa, dejando a un lado las conversaciones entre aficionados y amigos sobre las manidas actitudes de "alguien tendría que hacer algo" para que Málaga tuviera su Auditorio, e ignorando las manifestaciones políticas de "algún día Málaga conseguirá su Auditorio de la Música", y planteó la exigencia de que los poderes públicos se pusieran a trabajar conjuntamente para lograr dotar a Málaga de su deseado-necesario Auditorio.

El 17 de julio pasado, el Movimiento Ciudadano constituido para plantear a los poderes públicos la exigencia de la construcción del Auditorio hizo acto de presencia en los registros oficiales de entrada de documentos, de las sedes de las diferentes administraciones públicas del Estado, y procedió a entregar un documento que solicitaba la creación de un ente jurídico que lleve a cabo la construcción y posterior gestión y mantenimiento del futuro Auditorio de la Música, de Málaga; ente jurídico formado por el Ministerio de Cultura y Deporte, la Consejería de Cultura, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento. Todo muy claro y contundente: señores representantes políticos en las diferentes administraciones, reúnanse en un ámbito formal y pónganse a trabajar para dotar a Málaga de un Auditorio para la Música.

A fecha de hoy, los representantes políticos que gobiernan en las diferentes administraciones públicas del Estado, con competencias para dotar a Málaga de un Auditorio de la Música, se han movido y han dado opinión pública sobre la petición del Movimiento Ciudadano. Cierto que han hablado ante los medios de comunicación social y no en un escrito formal de contestación al Movimiento Ciudadano, pero seguro que en breve llegarán los escritos.

Lo cierto es que el Movimiento Ciudadano ha logrado poner en la opinión pública el asunto del Auditorio. Los medios de comunicación han tomado el asunto con alta responsabilidad social, y han apretado a los poderes públicos a manifestarse sobre el mismo.

Considero que todas las declaraciones de los políticos de turno han sido muy positivas y esperanzadoras. No esperaba una reacción tan inmediata y mayoritaria, aunque sí positiva por el perfil de coherencia, sensibilidad y racionalidad de los políticos al frente de los poderes públicos de las administraciones con competencias para la dotación del Auditorio.

Pues, en vista de que todos los políticos responsables para resolver la dotación del Auditorio de la Música, de Málaga, están de acuerdo en acometer la solución de este deseo-necesidad de Málaga, estamos en el momento reclamado de armar un ente jurídico que aglutine a las administraciones públicas interesadas, y que éstas se pongan a trabajar con diligencia para que antes de que finalice el presente año esté constituido el referido ente jurídico.

Es evidente y deseable que el Ayuntamiento debe asumir el liderazgo de esta operación, como administración más cercana a los intereses de los ciudadanos, complementándose con la participación de la Diputación, en un razonamiento avalado por las muchas manifestaciones realizadas sobre el ámbito de influencias y servicios que atendería el Auditorio; manifestaciones como las pronunciadas el 20 de noviembre de 2017 en la Fundación Ciedes por Elías Bendodo, presidente de la Diputación: "El Auditorio de Málaga es un viejo sueño y una vieja demanda no sólo de la ciudad sino también de la provincia". Y por Francisco de la Torre, alcalde Málaga: "Es un proyecto que se diseñó en su momento teniendo en cuenta la demanda local de la provincia de Málaga y, en especial de la Costa del Sol, pero sobre todo considerando el potencial del turismo urbano y cultural que nos visita."

Luego correspondería obligatoriamente incorporarse al ente público a la Junta de Andalucía, por razones de competencias estatutarias y por el importante papel que la ciudad de Málaga ha asumido como referente de desarrollo para el conjunto de las ciudades centrales de Andalucía, desde el eje Málaga-Sevilla / Sevilla-Málaga, por el que habrá de discurrir el futuro de Andalucía, según planteamientos estratégicos, en el ámbito de Civisur. Finalmente debería incorporase el Ministerio de Cultura y Deporte, por parte de la Administración General del Estado, por razones de sus competencias constitucionales que contemplan la construcción de auditorios, como históricamente ha venido haciendo, desde aquel acertado Plan de Teatros Públicos y Auditorios, fruto de un acuerdo suscrito, en 1985, por el Ministerio de Obras Públicas, el Ministerio de Cultura, las Comunidades Autónomas, las Diputaciones y los Ayuntamientos.

Son los momentos del consenso, de recuperar, para los que tengan memoria, el espíritu que aunó en 2005, a la ministra de Cultura Carmen Calvo (la que también, siendo consejera de Cultura de la Junta, en octubre de 2003, trajo a Málaga el Museo Picasso), al presidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y al alcalde Málaga Francisco de la Torre para acometer con éxito la construcción del Auditorio. Es de considerar que ahora no son los momentos de la confrontación, de la descalificación, ni la de establecer condiciones previas inamovibles que hagan retraerse a alguno de los interlocutores. Son momentos de poner las cosas fáciles para conseguir reunirse en una mesa de trabajo.

Se parte, en esta ocasión, con un proyecto de construcción para el Auditorio, propiedad del Ayuntamiento, de 2012, y de una parcela dentro del recinto portuario, en la explanada de San Andrés, con una superficie de 37.000 metros cuadrados, calificada de uso cultural en el Plan Especial del Puerto Reformado en el año 2010 y propiedad de la Autoridad Portuaria de Málaga. Quizás, parece que será necesario, para licitar las obras el proyecto de construcción del Auditorio, una nueva redacción del mismo, al menos en lo referente al capítulo del presupuesto y muy concretamente en los cuadros de precios unitarios, y quizás en algunas cuestiones técnicas.

En la mesa de trabajo del ente jurídico que ha de constituirse estarán presentes las administraciones públicas interesadas en la dotación del Auditorio, y en ella se van a dar cita interlocutores políticos que nada tuvieron que ver con las vicisitudes del anterior Consorcio malogrado. Sólo el alcalde de Málaga vivió todas aquellas circunstancias y por tanto conoce al detalle las partes positivas y negativas de aquel proceso. Por tanto, parece muy natural que los nuevos interlocutores políticos deseen conocer, analizar y valorar todas las circunstancias anteriores, y esta postura, considero, nada tiene que ver con descartar nada.

Como impulsor del Movimiento Ciudadano por el Auditorio de la Música para Málaga, y con la pretensión de pleno éxito para el objetivo marcado, desearía la mayor discreción sobre las respectivas posturas y la mejor disposición al consenso de los interlocutores políticos, en estos momentos de preconstitución del ente jurídico que les ha de habilitar para trabajar en la consecución de dotar a Málaga de su Auditorio. No son momentos de confrontación. Seguro que con el trabajo, la lealtad institucional y la anteposición de los intereses y deseo de los malagueños y de Málaga encontrarán la mejor solución para el Auditorio de la Música de Málaga.

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