Cultura

"Si la música deja de buscar la sorpresa se convierte en algo aburrido"

  • La intérprete más popular de Grecia actúa al Teatro Cervantes, dentro del Festival Terral, para presentar su último disco, "Mírame", en el que coquetea con el repertorio español de la mano de Javier Limón

En Grecia llena los teatros más importantes en sus ya tradicionales giras veraniegas, y en España Eleftheria Arvanitaki (Atenas, 1958) no ha dejado de ganar popularidad desde su primer concierto en el país, en 1999. Esta cantante repleta de matices y singularmente amable al otro extremo del hilo telefónico ha firmado discos considerados imprescindibles dentro del cada vez menos exclusivo ámbito de la world music, como Méno ektós (1991) y Ta kormiá ke ta macheíria (1994). Su último álbum tiene título castellano, Mírame, y ha sido grabado en España de la mano del productor Javier Limón junto a aliados como Concha Buika. En él se arrima al repertorio español e incluso se atreve con una copla cantada en griego: Cárcel de oro.

-¿Cómo ha resultado la experiencia de grabar un disco tan español como Mírame?

-La experiencia ha sido fascinante, y desde luego única en mi carrera. Ha sido la primera vez que he grabado un disco fuera de Grecia en su integridad, y me alegro mucho de haberlo hecho junto a Javier Limón, un productor muy creativo que además de conocer muy bien su oficio sabe sacar lo mejor de los artistas con los que trabaja. He tenido la oportunidad de meterme de lleno en la música española desde ópticas muy distintas junto a artistas como Concha Buika, de la que he aprendido mucho. Creo que el resultado demuestra que hay mucha imaginación puesta en este disco, muchas ganas de probar cosas nuevas. Desde el principio me preocupaba la credibilidad, que la gente pensara que no estaba jugando en mi terreno, pero me he sentido muy cómoda en cada paso.

-Desde que actuara en el Womad de Cáceres en 1999, su popularidad no ha dejado de crecer en España. ¿El público español es más fácil de conquistar que el griego?

-Los públicos son diferentes en Grecia y en España. En realidad, el público español es diferente al de cualquier otro país. En el escenario se percibe una entrega especial, la gente abre su corazón y su mente y demuestra muy pocos prejuicios. Cada vez que vuelvo a España me siento un poco como regresando a una gran familia. Ganar este cariño me ha resultado fácil, aunque supongo que también he tenido suerte. Cuando actué en aquel festival de Cáceres mucha gente andaba interesada en la world music, buscando músicas nuevas o tradicionales de otros países, y ahí encajé a la perfección. Digamos que llegué en el momento oportuno.

-En Mírame se atreve con una copla, Cárcel de oro, y creo que hay que ser muy valiente para plantarse en Málaga y cantarla en griego. ¿Teme el veredicto del público?

-La verdad es que no he sido consciente de esa valentía a la que te refieres. Yo desconocía el género por completo: la primera vez que oí hablar de él fue en boca de Javier Limón. Él me ofreció cuatro coplas para que escogiera una, y me decanté por Cárcel de oro porque su musicalidad me parecía la más cercana a lo que yo había escuchado, muy próxima al Mediterráneo. Además, la forma de cantar que exige es muy parecida a la que se practicaba en Grecia en los años 20. El poeta griego Lina Nikolakopoulou hizo una adaptación al griego muy especial y Javier Limón trabajó mucho las melodías hasta llevarlas a mi registro, así que he tenido garantías suficientes. Me siento satisfecha por haber afrontado este reto y por haberme adentrado de esta manera en el corazón de la música española. Tengo muchas ganas de cantarla en Málaga.

-En sus últimos discos ha discurrido por varios géneros y ha incluido versiones de artistas tan diversos como Amaral y Nick Cave. ¿Dónde cree que está el límite?

-No lo sé. Cada disco tiene su propio proceso y no tiene nada que ver con el anterior. Pero en realidad no hay nada premeditado en esto, no voy por ahí con una idea metida en la cabeza respecto a lo que quiero para el siguiente proyecto. Actualmente tengo algunas intuiciones de por dónde me gustaría investigar para el siguiente, pero será en octubre, después de la gira, cuando me siente con mis músicos y discutamos lo que queremos. Mi objetivo es aprender en cada ocasión todo lo que sea posible.

-La música griega no es muy conocida en España.

-No. Ni en el resto del mundo.

-¿Podría resumir el panorama?

-De manera general, si se quiere, pueden distinguirse dos tendencias muy marcadas: una que tiende a los géneros tradicionales y otra decididamente pop. Pero si se presta un poco de atención a los detalles se puede percibir que en realidad existen multitud de influencias, de artistas y de posibilidades, y de que la diversidad es ampliamente mayor de lo que puede concluirse desde el mercado.

-¿Y la música española, se conoce bien en Grecia?

-Hay un público cada vez mayor muy interesado también en la world music y especialmente en el flamenco. En Grecia, para muchos Paco de Lucía es un ídolo. Algunas bandas de rock también han triunfado allí, pero lo importante es que, en mi opinión, en Grecia hay una idea bastante generalizada y acertada de la identidad de la música española. Que no es poco.

-¿Ha cambiado mucho su manera de trabajar desde Méno Ektós?

-Mucho. Muchísimo. Como te decía, cada disco es diferente. Méno Ektós es completamente diferente a lo que había hecho antes, y Ta kormiá ke ta macheíria es muy diferente a Méno Ektós. Pero esto me gusta porque me obliga a ir aprendiendo, y lo que aprendo en cada experiencia lo invierto en la siguiente. La música, como la vida, se basa en la búsqueda de la sorpresa. Si no es así, se convierte en algo aburrido.

-¿Con qué músicos le gustaría colaborar en el futuro?

-Podría darte una lista de millones de nombres. Pero siempre regreso con mis amigos griegos.

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