Cultura

Una nueva grabación del 'Réquiem' de Verdi verá la luz en septiembre

  • El día 7 el sello EMI edita la interpretación de la Orquesta Santa Cecilia de Roma con el maestro Pappano

Una nueva grabación del famoso Réquiem, de Verdi, va a salir al mercado el 7 de septiembre: se trata de la interpretación de la Accademia Nazionale di Santa Cecilia de Roma, con el maestro Antonio Pappano al frente y el mexicano Rolando Villazón entre las voces solistas. Hasta ahora hay disponibles unas treinta grabaciones de la Misa de Réquiem de Verdi, y el sello discográfico que saca el nuevo disco (EMI) tiene ya en su catálogo algunas históricas como la de Carlo Maria Giulini, de 1963, la de Riccardo Muti, con Pavarotti en 1989, y la de Claudio Abbado, de 2001.

Parece que cada generación italiana quiere su Réquiem, y Pappano, nacido en Gran Bretaña en 1959 de padres italianos y descubierto por Daniel Barenboim, del que fue ayudante en Bayreuth, es sin duda un especialista en Verdi.

"El Réquiem es una pieza italiana para un temperamento italiano. Verdi lo compuso en memoria de Alessandro Manzoni, el autor de I Promessi Sposi (Los Novios)", un gran novelista y "símbolo de la identidad italiana", cuya muerte en 1873 afectó profundamente al compositor, explica Pappano a EFE en su cuarto de trabajo de la Royal Opera House londinense.

Verdi propuso la obra a su editor, Riccordi, y comenzó a trabajar en ella en París en 1873, utilizando como punto de partida una versión alterada de Libera Me, la sección final de una réquiem colectivo que Riccordi había pedido a varios músicos a la muerte, cinco años antes, de Rossini, y que no había llegado a estrenarse.

"El Réquiem de Verdi es una composición muy poderosa y terrorífica. Hay en él un elemento muy fuerte de temor a Dios y a su juicio final, que nos mueve incluso a nosotros, los modernos, a escuchar y a hacernos preguntas", explica el maestro italiano.

Verdi era claramente un agnóstico, pero, como italiano, estaba inmerso desde su nacimiento en la tradición católica, y sólo su experiencia le hizo "oponerse a la religión organizada" por las posiciones reaccionarias que el Vaticano defendía en la política italiana, señala Pappano. "Verdi era en cualquier caso una persona muy espiritual: véase su Don Carlos o La Forza del Destino", agrega.

"Verdi -dice Pappano- no necesitó en esta ocasión de personajes concretos para expresar los más profundos sentimientos humanos. El verdadero protagonista es el coro. Se trata de música absoluta en la que no hay sola nota superflua. El estilo puede ser operístico, no suena como Palestrina, pero Verdi es un hombre que resume todas las tradiciones de la música italiana". Para los cantantes solistas es una composición especialmente difícil: "Verdi escribe las partes solistas como si estuviera escribiendo para el coro", explica el director. Sobre los solistas, que cantan lógicamente en latín, Pappano comenta que "es un reparto muy equilibrado, lo cual es difícil, tendiendo más bien hacia lo lírico, pero es así como me gusta. A las voces líricas les resulta más fácil cantar a cappella".

La ejecución de Rolando Villazón es "muy personal", la soprano alemana Anja Harteros "está magnífica", su compatriota, la mezzo italiana Sonia Ganassi, "tiene una voz muy cálida", y el bajo René Pape "es, no hay que decir más, René Pape", comenta Pappano.

La grabación se hizo mediante un montaje de las que se llevaron a cabo en tres conciertos en directo en el Auditorio Parco della Musica, de Roma, retocadas posteriormente en el estudio. Con la Orquesta de Santa Cecilia, a cuyo frente está desde octubre del 2005, Pappano va a participar en el festival de Lucerna (Suiza), el 9 de septiembre y luego viajará a Bratislava (21 de septiembre) y actuará en el Musikverein vienés (al día siguiente).

Mientras tanto, en la Royal Opera House londinense ensaya una nueva producción de Tristán e Isolda, de Wagner, con Ben Heppner y Nina Stemme como protagonistas, que estrenará el 29 de septiembre.

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