Cultura

Como oro en paño

  • Técnicos del Centro Pompidou de París aplican las últimas tecnologías para la evaluación y conservación de las obras llegadas al Cubo el pasado lunes

¿Qué medidas de protección requiere un cargamento de noventa obras de arte creadas por Picasso, Francis Bacon, Magritte, Giacometti, Frida Kahlo, Alexander Calder, Julio González, Fernand Léger, Antonio Saura, Raoul Dufy, Max Ernst, Giorgio de Chirico y Antoni Tàpies, entre otros? ¿Cómo se manejan, cuánta precisión hay que poner en cada movimiento al que son sometidas? El mundo del arte observa estos días a Málaga con atención, no sólo por la calidad de la colección de la sede del Centro Pompidou que abrirá sus puertas el próximo día 28, sino porque lo que está sucediendo actualmente en el mismo interior del Cubo constituye una verdadera prueba de fuego en el siempre delicado asunto del traslado de obras de arte. El pasado lunes llegaron las piezas que conforman esta colección bajo un control de seguridad a prueba de invasiones otomanas, pero lo realmente difícil empieza ahora con la evaluación y conservación de cada elemento hasta detalles que superan el más febril alcance de la ciencia-ficción. No es precisamente habitual que noventa obras de arte viajen así, de golpe, a lo largo de 1.800 kilómetros; y mucho menos que las noventa correspondan a los maestros indiscutibles del último siglo. Por eso, ahora toca comprobar que ninguna de estas piezas ha sufrido el menor daño en el trayecto. Y, para ello, el Centro Pompidou de París dispone de la más avanzada tecnología al respecto. Nunca hasta ahora la primera institución consagrada al arte moderno y contemporáneo en Europa había enviado tan lejos una cantidad tan generosa de obras: corresponde así aplicar los mecanismos comprometidos para que la apertura de la primera franquicia fuera de Francia se desarrolle sin que haya que lamentar el mínimo achaque.

Fuentes municipales confirmaron que el proceso exige que las obras se mantengan dentro de sus embalajes durante 24 horas, así que ayer el cargamento traído en los camiones se mantuvo tal cual, bajo la supervisión de cuatro técnicos del Centro Pompidou de París, otros responsables de la Agencia para la gestión de la Casa Natal y otros equipamientos museísticos y, claro, el férreo dispositivo de seguridad. Durante el día de hoy se procederá al desembalaje, e inmediatamente comenzará la elaboración del condition report: la evaluación del estado de cada una de las piezas, por la que se garantiza que el traslado no ha afectado a las mismas, ni siquiera en los términos menos perceptibles. Es aquí donde, bajo las condiciones de luminosidad y temperatura exigidas, entra en juego la última tecnología creada a tal efecto, la que efectúa un análisis pormenorizado de cada tejido, cada segmento, cada pigmento y cada material que revisten las obras de arte. Los resultados de esta evaluación se suministran de manera inmediata a París, de modo que en la inspección también participan, de forma simultánea y virtual, los expertos conservadores del Pompidou de la capital gala. Tal y como señalaron las mismas fuentes, la diversidad de registros artísticos reclutados, con pinturas, fotografías, vídeos, esculturas e instalaciones, hace especialmente compleja esta operación, ya que cada formato requiere procedimientos distintos para el diagnóstico. Está previsto que el proceso de evaluación, conservación e instalación de las obras concluya dentro de dos semanas, apenas unos días antes de la inauguración del museo malagueño.

El Centro Pompidou será así una realidad demostrable por los ciudadanos el próximo sábado 28, sólo quince meses después de que el alcalde, Francisco de la Torre, anunciara la puesta en marcha del proyecto. El equipamiento, pieza clave y pionera en los planes de expansión del Centro Pompidou de París, llega a la ciudad con un compromiso de permanencia de cinco años prorrogable a otros cinco. Además de la colección, que se renovará con periodicidad anual, el centro acogerá cada año dos muestras temporales: la primera, dedicada a Joan Miró, se inaugurará el próximo verano, y la siguiente estará dedicada, previsiblemente, al cine dadá. También ayer estaba previsto que terminara la instalación del artista Kader Attia en el mismo Cubo del Puerto, en la que han colaborado desde el pasado día 2 alumnos de la Facultad de Bellas Artes. Además del programa expositivo, el Centro Pompidou Málaga reforzará su propuesta con un programa de actividades complementarias, organizado en su mayor parte desde París, que tendrá en la danza y el cine dos de sus argumentos fundamentales. El objetivo del envite, más allá del cantado gancho turístico, y tal y como se insistió en la presentación del Centro Pompidou Málaga en las pasada edición de ARCO, es ganar para la causa al público más joven.

La inauguración de la sede malagueña será el último acto del presidente del Centro Pompidou, Alain Seban, al frente de la institución. Habrá que ver en qué medida afecta la llegada de su sucesor, Serge Lasvignes, a la extensión malagueña. A partir de ya.

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