Cultura

"En este país, sobre todo, las cloacas del sistema son especialmente siniestras"

  • El escritor y periodista malagueño retoma a su personaje más popular, Toni Romano, y lo lleva de nuevo a las calles en 'Adiós, princesa' (Ediciones B, 2008), una novela muy poco complaciente

Juan Madrid (Málaga, 1947) no para de escribir, "es mi trabajo, no debe sorprender a nadie", dice el escritor, ni de publicar, incluso acaban de reeditarle algunas de sus primeras obras. En Adiós, princesa retoma a su mejor personaje, el duro Toni Romano.

-Vuelve a su esencia, Toni Romano.

-No sé si es mi esencia, pero es con lo que empecé. Llevaba unos años sin acercarme a él. Los temas no los termino de elegir yo, son como las mujeres, que te miran o se insinúan y te tienes que ir con ellas. La novela que escribo antes llevo un tiempo soñándola, hago un esquema y luego me pongo a escribir, aunque nunca los he cumplido.

-¿Cuando se insinuó este tema?

-Surgió cuando se hizo público que una joven periodista divorciada era la prometida del Príncipe de Asturias. Hubo una especie de discurso único edulcorado como si eso fuese un cuento da hadas. Era una vez más el discurso oficial. Yo conseguí informaciones de que había otro trasfondo, grupos de presión que no lo veían con satisfacción. Me planteé el supuesto de siempre, dar un paseo por lo subterráneo, las cloacas, con el convencimiento de que todo Estado las tiene.

-¿Adiós, princesa va contra la monarquía?

-No, no es una novela sobre la monarquía, ni sobre Letizia y el Príncipe, es un extra con discurso. Trata sobre las cloacas del sistema.

-¿Existen en España? ¿Huelen tan bien como este hotel?

-No, huelen mal. Y ese olor empieza a cantar cuando estás en la superficie. En este país, sobre todo, son especialmente siniestras porque el periodismo dimitió de su función. Los que mandan son especialistas en marketing o están domesticados. Son los creadores de un sistema de valores alejado de la realidad, embustero y manipulador.

-¿Es un empeño personal?

-Una función de la literatura es desvelar, desnudar. Es un planteamiento de toda mi obra. Y dar voz a los que no la tienen.

-Nuestra sociedad no está por la labor de conocer nuestro propio lado oscuro, parece que preferimos saber quien ordenó la muerte de Kennedy.

-A Kennedy se le mata todos los días. En cada novela hay una propuesta de mirada del mundo y esta es la mía. A mis lectores no les va a llamar la atención que lo haga.

-¿Qué debe tener una novela?

-A mí me gusta que las novelas sean polifónicas, que haya más de una música, que diviertan y fascinen, claro. Esta es la más compleja de las de Toni Romano, no de todas las que he escrito. Hay tres narraciones paralelas: unos diarios, las peripecias de Toni y el relato de su viejo amigo Juan Delforo. Y el final es ambiguo, como suelen ser los míos. Me gusta que el lector adivine qué les pasa a los personajes por sus actos. Yo lo llamo ser un narrador democrático, y aquí lo he sido de un modo absoluto.

-¿Cómo ve Toni nuestro país?

-El cabrón... para estar desencantado hay que haber estado encantado, él nunca lo ha estado. Se encuentra jodido porque no consigue permanecer con ninguna de las mujeres que ha querido, le jode bastante. Ni siquiera sabe que es un hombre honesto en un mundo deshonesto, porque él no hace presunción de ello. La serie va a terminar cuando se sepa por qué le echaron de la Policía. Yo pensaba terminar con él en esta, pero en la editorial me insistieron en que no.

-Ediciones B está reeditando una buena parte de su obra.

-Si, en dos tandas. En 2009 reeditan las demás. Han recuperado el diseño, pero aquella selección de 83 novelas fue increíble.

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